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  • Agustín García Calvo
  • Agustín García Calvo (1926-2012)
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06.07.2009

Deporte, juego y competición. AGC. IIE

Deporte, juego y competición. AGC. IIE

 

Conferencia. Deporte, juego y competición. AGC. Instituto de la Ingeniería de España   


INGENIERÍA PARA LAS OLIMPIADAS

Conferencia inaugural: Agustín García Calvo

6 de Julio de 2009

Deporte, juego y competición
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MA.- Éste es el XIX Curso de Verano de Ingeniería Civil que organiza la Fundación Ingeniería y Sociedad. Como todos los años, a mí, que soy su Presidente, me parece un milagro, y consigamos empezar el Curso y terminarlo. Es una Fundación voluntarista y gracias al esfuerzo enorme de Ángel Guerrero, de su Secretario General, que tengo aquí, a mi lao, pues la verdad es que todos los años conseguimos éste nuestro mayor reto que es el seguir ininterrumpidamente estos Cursos de Verano que se celebran desde su fundación, y para una Fundación tan pequeña, pues, la verdad, es que es un triunfo lograrlo año tras año.
Este año el tema es Ingeniería para las Olimpiadas. Nosotros, la mayor parte de nosotros, somos ingenieros de Caminos y los deportes, pues nos gustan relativamente, ¿verdad? Que nos gusta lo que tienen de juego, nos gusta lo que tienen de disfrute personal, del cuerpo; nos gustan menos las marcas y las mediciones exactas de los minutos y los segundos, pero entendemos que es algo necesario, y sobre todo nos gusta de las Olimpiadas su capacidad para movilizar a unos ciudadanos en torno a una meta y conseguir poner patas arriba la ciudad para mejorarla. Eso nos gusta y nos ha parecido un tema interesante para este Curso.
Tendremos gente muy significada, que ahora Vicente Negro, que es Co-director conmigo de este Curso, os contará, pero vamos a pasar un repaso, vamos a dar un repaso a las cuestiones de istalaciones y de servicios que mueven las Olimpiadas con un paso posterior a al borde del mar para seguir allí viendo lo que hacemos. Doy con esto la bienvenida a Agustín García Calvo y agradezco de nuevo que esté aquí con nosotros. Vicente contará ahora muy brevemente el Programa y enseguida empezará su conferencia.

VN.- Buenas tardes a todos. Yo repasaba 19 años de mi vida porque el primero de los Cursos lo hicimos en Segovia, y era un Curso de Turismo Rural en relación a una Jerarquía de los Sistemas [oceros/costeros/]; luego repasaba el segundo, donde hicimos un FEVE a lo largo de la cornisa cantábrica; luego hemos ido desde Segovia a Toledo, a la Espo, y ahora a Valencia, y verdaderamente yo pienso que es un milagro. Éste también pienso que es otro milagro ¿no? Y un milagro donde vamos a conjugar una serie de significados de los Juegos Olímpicos, y concretamente Las claves del éxito, una conferencia que nos va a dar Don Manuel Fonseca; luego vamos a tener una serie de visitas, especialmente a la Caja Mágica, que lo haremos mañana; el diseño de algunas de las estructuras más emblemáticas, como puede ser La Peineta o el Rocódromo, donde vendrá Miguel Gómez y Navarro a contárnoslo. Luego, unos temas fundamentales dentro de unos juegos y sobre todo una planificación urbana, que es la movilidad y el trasporte dentro de las Olimpiadas, donde vendrá el Director... vendrá el Consorcio Regional de Trasportes; y luego pasaremos, por supuesto, a las formas, y sobre todo al diseño, a la Arquitectura y a la  Ingeniería, con una reflexión sobre el Estadio Olímpico. Luego, como decía también Miguel, daremos un salto a Valencia, porque Madrid no va a ser una única sede, sino va a tener una serie de subsedes, y (en el hipotético caso, claro, que en octubre nos den los Juegos), y en Valencia vamos a ver quizá una de
las obras más emblemáticas de este 2010 a 2015 que es la ampliación del Puerto Valencia ¿noY, entonces, yo lo único que quería decir, antes de terminar, es darle el agradecimiento a Miguel, y sobre todo a Ángel. A Ángel hace 30 años que le conozco, y si no fuera por él, yo soy una persona que cae en el estrés y en cierta medida muchas veces en la decepción, y si no fuera por él, que me empuja, me pincha, muchas veces no saldrían las cosas. Y sobre todo gracias a vosotros y, bueno, gracias por supuesto a los conferenciantes, y gracias a vosotros [por venir].


AGC- Bueno, te podías quedar para...


VN - Luego, [en un rato subimos alguno, sí].


AGC - Hace ya unos años, en una de las veces que esta gran amistad que me muestran los ingenieros de Caminos y que me lo muestran ahora una vez más, y gracias al empeño de mi viejo amigo Ángel Guerrero, estuve participando en una de estas sesiones de verano, en aquel caso se trataba de la Ingeniería del Agua, y con aquella ocasión, pues tuve que sacar el comienzo de la Olímpica I de Píndaro, que ahora, por motivos muy distintos, nos va a venir bastante bien para introducir algo de lo que quiero deciros. Es una de las canciones de coro de los himnos que se cantaban con motivo de las celebraciones de estas competiciones deportivas (dicho a la moderna), como eran principalmente las Olímpicas, o también las Píticas, o las Ístmicas, y aquí, pues Píndaro, gran poeta de la época y músico al mismo tiempo, se encargaba de fabricar uno de estos himnos que el numeroso coro tenía que cantar danzándolo al paso, nada menos
¿no? De esto es de lo que se trata, y voy a recitaros en su metro, canturrearos en su metro, el arranque de esta Olímpica I, pero antes os voy a decir más o menos lo que dice, en español corriente. Lo que viene a decir es esto:

"Lo más bueno, el agua; mas también el oro, como un fuego ardiente, resplandece en la noche por encima de la riqueza que engrandece al hombre; pero si quieres ensalzar juegos, corazón mío, no andes ya buscando más por el desierto cielo un astro más cálido ni brillante que el sol en pleno día, ni un certamen más grandioso que el de Olimpia podremos nunca cantar”.

Éste es el comienzo, ni siquiera es la primera estrofa entera. Y esto suena más o menos así:

http://www.editoriallucina.es/recursos/apps/imagenes/olimpica1.jpg


Pues he aquí por qué les saco a ustedes este estraño producto tan alejado de todo lo que suele entenderse por poesía o literatura en los manuales. Es para mí un asombro, una mostruosidad, esto que podía suceder con el canto coral y los juegos atléticos en la antigua Grecia. Quiero hacerles participar de algo de esta impresión de mostruosidad que, ya con mi canturreo del arranque de la Olímpica I, pienso habérselo hecho sentir un poco en carne: el derroche desmesurado en Olimpia principalmente, pero también en algunos de los otros sitios donde los juegos se celebraban, se reunían grandes multitudes, corría dinero para pagar al mejor de los poetas (a Píndaro, a Bacquílides), para sostener elenorme coro, y al coro didáscalo lo que enseñara a danzar. Y esto una vez y otra vez, y todo en el intermedio de los juegos del certamen, y con motivo de celebrar la victoria de los carros de caballos de algunos de los tiranos que subvencionaran esta función de los Juegos Olímpicos, Ístmicos, Píticos, o lo que fuera. Podría seguirles mostrando los esplendores y la exageración, pero yo creo que si se dejan llevar un poco con lo que les he dicho, tienen bastante para quedarse asombrados. ¡Cómo puede ser esto! Empezando por el hecho de que cómo puede producirse algo como lo que acabo de canturrearles: son unas largas estrofas en un lenguaje superferolítico, eximio, ajeno al vocabulario de ninguno de los dialectos griegos de la gente corriente, y que cantado al son de una música, sin duda, relativamente simple comparada con la nuestra, el gran coro tenía que danzar al paso con las vueltas consiguientes; y a esto asistía una multitud, la mayor parte analfabetos, por supuesto. Esta grandiosidad se puede reflejar en esta poesía espectacular y asombrosa que yo, después de los años, nunca acabo de entender cómo podía producirse. Cómo una poesía tan ampulosa, retorcida, podía servirse para canturrear en un coro, y que las multitudes asistieran a ella, no ya pacientemente, sino tal vez con gusto, no deja de asombrarme; cuanto más he entrado en ello, el asombro no ha hecho más que crecer. ¿Encontramos en la situación actual, en los Juegos Olímpicos resucitados, algo semejante a esto? Bueno, no desde luego del mismo tipo, no sé siquiera si en la celebración de los actuales Juegos Olímpicos, o en general grandes certámenes deportivos, se intercala de vez en cuando también una sesión en estadio para algunos de los ídolos del cante que esté más o menos de moda, y que arrastren igualmente a las multitudes, en general muchas veces sin entender nada de lo que oyen, pero de todas maneras sin que pueda compararse la letra de cualquiera de las producciones, el Pop o por el estilo, con esta letra superferolítica de Píndaro que les he contado. Pero algo tiene así. Muy lejos están, pues la aparición de las calentadoras para los partidos de  baseball en Estados Unidos, al comienzo de la función o intercalándose entre los actos de la función, que también están muy lejos de lo que les he contado para la antigua Grecia, pero que no deja de ser también algo asombroso y mostruoso.
En todo caso, lo que no cabe duda, es que las Artes todas se desatan alrededor de la celebración de los certámenes deportivos, de los Juegos Olímpicos, los acompañan, y esto que puede pasar como una cosa corriente, porque estamos acostumbrados a ello en las noticias de los Medios, lo mismo que pasan las mostruosidades de Píndaro en los manuales de literatura, porque es literatura, esto que puede pasar así, no querría que pasara tan así entre vosotros conmigo en este rato, todo eso tiene también algo de asombroso, de espantablemente grandioso, de mostruoso. Entre las Artes por supuesto no pueden eximirse de esto la Arquitectura y la Ingeniería, sobre las que volveré todavía un rato. También entre los antiguos, por supuesto, cualquiera de los grandes arquitectos y ingenieros, Hipódamo o cualquiera, podría estar dispuesto a organizar los campos y las vías de la celebración de los grandes juegos, pero naturalmente hoy, entre nosotros, la cosa llega mucho más a lo grande y a lo espectacular, porque para eso hemos venido progresando unos cuantos siglos. Estará, sin duda, un enjambre de arquitectos y ingenieros disponiéndose para la preparación de los próximos Juegos Olímpicos del año... (no: no sé cuál, pero, vamos, a mí, como comprenderán, me da igual el año que sea; eso no cuenta conmigo), pero sin duda estarán preparándose, y es por tanto momento de que me pregunten, nos preguntemos, ¿qué demonios es lo que yo estoy haciendo en esta preparación deeste nuevo acto de la mostruosidad olímpica del que les estoy hablando?, ¿qué es lo que vengo a hacer aquí llevado por la amistad de los ingenieros de Caminos y por el empeño de Ángel Guerrero?
Bueno, vengo a hacer algo de lo que ya estoy haciendo desde hace un pequeño rato, ya comprenden que no podía venir a otra cosa. Pero antes de que pase a analizar un poco el engaño, la mentira, que rige todo esto de los Juegos, del juego, del deporte, quiero poner por delante una especie de declaración, sin la cual, si no me acompañan en la cual, desde luego no nos podremos entender para nada. La declaración es ésta: nada que venga de Arriba, nada que mueva Capital, puede ser bueno. El Poder, tan poderoso como es, no puede darle a la gente nada bueno. El Poder no puede dar más que sustitutos, está para eso, y todo lo que el Poder da y reparte a manos llenas, y además cada vez más, son evidentes sustitutos, es decir, medios de reemplazar y también de evitar que se produzca nada bueno de veras. El movimiento del Capital no puede dar nada bueno. Ya digo, en la medida en que ustedes al oír semejante declaración se sientan un poco echaos p’atrás y dispuestos a guardar distancia y a pensar que exagero, o que será más o menos, y eso, pues en esa medida no nos vamos a entender. No nos vamos a entender porque es preciso un desengaño respecto a lo que he llamado sustitutos, respecto a la producción para las masas de personas que dominan nuestro mundo, para poder sentir y entender algo de veras en todo esto que estoy diciendo. Los engaños se revelan en las palabras mismas (voy a detenerme en algunas nada más): la palabra ‘juego’ (la que se ha hecho más usual en las lenguas europeas modernas) ha tomado significado distinto del que tenía en latín iocus, de que derivan estas palabras modernas: iocus. Iocus era, entre los latinos, más bien algo como ‘broma’, algo en todo caso no serio, es lo que quería decir iocus; se contraponía por tanto a la seriedad, y ‘la seriedad’, como ustedes saben, entre los antiguos y entre nosotros, en definitiva quiere decir ‘el negocio’ (eso es lo serio). De manera que en ese sentido se puede entender que iocus, la broma, la broma sin un fin determinado, no destinada a ninguna especie de negocio pueda ser una contraposición; eso puede esplicar que haya ampliado su significado y ha venido a ser el término más usual entre nosotros, el que estamos usando ahora mismo: ‘juego’. Ha adquirido así otro significado, un poco del término latino que ustedes conocen bien, porque se usan muchos derivados, ludus. Ludus, que era ya entre los romanos un término que se usaba para multitud de tipos de juegos, para los mismos del teatro, los ludi scaenici, y también los del anfiteatro, y los juegos deportivos en que habían venido a degenerar las funciones de anfiteatro romanas, los juegos olímpicos de los griegos de unos pocos siglos antes. Todo esto eran ludi, incluso las luchas de gladiadores a muerte formaban parte de los ludi, y todo esto quedaba encerrado dentro de la palabra ‘juego’. Ni que decirles tengo que, ya desde la República, desde antes del advenimiento de César y de Augusto, los juegos estaban hechos, especialmente en los grandes centros como Roma, para la formación de las multitudes de ciudadanos, de personas, ciudadanos o aspirantes a ciudadanos, y para formarlos naturalmente en la distracción -en la distracción- que los ludi tenían que significar, es decir, el no darse cuenta de lo que está pasando, en una palabra: lo mismo que ahora.
Si estos recuerdos de la antigüedad tienen algún sentido es justamente no para que los miremos como si fueran algo ajeno, sino para que nos reconozcamos en ese espejo; es para lo que les estoy recordando todas esas mostruosidades, tanto las de los antiguos griegos como las de los juegos de anfiteatro de los romanos y todo lo demás.La palabra ludus se empleaba también para otra cosa, en la que me voy a parar un momento, porque cuenta también para el intento que me traigo: ludus se empleaba para designar la escuela de primeras letras; en torno a la educación, los engaños, entre los antiguos como entre nosotros, son costantes, nos los tropezamos a cada paso sólo con que escarbemos un poco: la palabra griega scholé (que quería decir ‘ocio’, lo contrario de trabajo, entre los griegos), scholé es de la palabra de la que ha derivado a través del latín nuestro ‘escuela’ y el término de las otras lenguas europeas, school, etc.; todas ellas vienen de este scholé. Imaginen ustedes la trampa que se ha preparao ahí, la trampa para los niños, a los cuales se les invitaba a ir al ocio, al recreo, como manera de hacerles entrar en la escuela, que no era ni mucho menos lo mismo que el ocio o el recreo, sino de algún modo lo contrario. Así, a los niños y niñas romanos desde que... (bah, de buenas familias), que tenían que aprender a leer, tenía que llevarlos el pedagogo al ludus, al juego, como si fueran a jugar, los pobres, y al sitio adonde los llevaba era la escuela de primeras letras, donde -como se sabe- “la letra con sangre entra”, entre los romanos lo mismo que entre nosotros, es decir, la cosa más seria que se pueda imaginar y lo más contrario de un juego.
Por eso, como es inseparable esta cuestión de este campo de la educación del campo de deportes en el que hoy estamos metidos, quería recordarles también estas apariciones del engaño por todas partes. Esto es de lo que se trata: ‘juego’ puede que nos suene todavía un poco como algo efectivamente libre, algo que desde luego no tiene que ver con la seriedad, no tiene que ver con el negocio, que no mueve Capital: se juega por jugar; se supone que los niños juegan, si les dejan; que de vez en cuando se lanzan a jugar. Esto es lo que resuena a pesar de que el término se haya pervertido de la manera que les cuento, pero, como nunca nada se cierra del todo, ni siquiera los términos, pues algo nos queda resonando con la palabra ‘juego’, y semejantes, que hace alusión a esa libertad de lo serio, libertad del negocio, a esa liberación de la condena al trabajo, es decir, al movimiento del Capital. Pues vean lo que pasa, la trasformación que sufre el juego. Les dirán tal vez, algunos bienintencionados lo habrán dicho, que lo que pervierte el juego y lo convierte en una falsificación de sí mismo es la  competitividad, el hecho de la competitividad. No, por desgracia es algo mucho más profundo que eso: la competitividad es algo que puede incluso no estorbar mucho, porque también a los niños, cuando sueltamente se les deja o se les dejaba jugar, porque las calles no estaban ocupadas por automóviles, en fin, cuando había sitios adonde a los niños se les podía dejar sueltos, hasta ellos mismos en muchos de los juegos tenían que inventar competición, tenían que inventar a ver quién llegaba primero o quién saltaba más veces, o más deprisa, y eso, la verdad, es que no me parece de por sí le quite al juego esa condición de libertad de que les estaba hablando; es algo mucho más serio, es la condena al fin ?al fin?, al Tiempo. La condición para que un juego fuera juego de verdad, de jugar de veras, sería que no tuviera ninguna finalidad, que se jugara para nada ?para nada?, para nada o para no se sabe qué. Pues echen ahora ustedes una vista a los Juegos Olímpicos y a las competiciones deportivas en general, echen una vista y vean hasta qué punto la presencia del fin, la necesidad de sometimiento a un Futuro previsto y a alcanzar, lo domina todo de tal manera que podemos asombrarnos también de que todavía nos quede alguna posibilidad de sentir algo de juego.
Les confieso que, teniendo yo la repulsión que tengo contra los Medios, especialmente contra la televisión, sin embargo, de vez en cuando, recaigo en ver un partido de fút-bol, y tratar de disfrutar, con suerte, de uno de esos ratos en que los chicos están jugando de veras. Sucede, sucede un poco: les veo jugar de veras, estorbado, si la tele tiene audio, por las noticias de los comentadores que generalmente se dedican a contarme historias respecto a la biografía de cada uno de los jugadores y especialmente de lo que le ha costado al club nacional, o lo que sea en cuestión, adquirirlo para su equipo y toda la serie de rollos que, efectivamente, casi no dejan ni aprovechar los pocos ratos en que se les podía ver jugando, pero en cambio son muy reveladoras todas esas informaciones para lo que les estoy tratando de hacer sentir conmigo. Es decir, hasta qué punto el fin, el tiempo vacío, y por tanto el movimiento del Capital se come todo lo que podía quedar de juego, o (como el ejemplo que les he puesto) casi todo, gracias a que nunca nada está del todo cerrado, nunca está definitivamente hecho por más que el Orden pretenda que sí, el Ideal pretenda que sí, que está hecho. No, no es así. Pero casi todo, casi todo; se lo come casi todo. ¿De qué es
lo que están llenos los periódicos informativos acerca de los Juegos Olímpicos, de las competiciones de fútbol, de cualesquiera otros? Están llenos de informaciones respecto al fin: la contratación del jugador, el cambio del entrenador para conseguir más, desde luego, está la tabla clasificatoria, y el trepar en la tabla como una de las condiciones que evidentemente se comen el juego ya, porque todo está destinado al milagro de que se produzca un 0-1, con lo cual, el equipo en cuestión asciende tres puestos en la tabla, cosas por el estilo.

Éstas son las cuentas, y de esto es de lo que se habla, y de esto es de lo que se trata, y esto es lo que hace que apenas pueda quedar nada que sentir en juegos ni en nada de lo demás. El juego se convierte en un trabajo. Los futbolistas, o los bailarines, o cualesquiera, os hablarán tranquilamente de su trabajo, porque este término que se contrapone a ‘juego’, este trabajo sigue reinando con un prestigio, ‘el trabajo dignifica’ sigue siendo, a pesar de toda la miseria y podredumbre en que el trabajo ha caído en nuestros días, sigue algo que se sigue cantando como dignificador, y el bailarín, o el futbolista, dirá que trabaja, y de alguna manera trabaja, suda; suda en los entrenamientos que no pueden ser nunca un juego porque están destinados a conseguir un fin, a mejorar una puntería, a alcanzar un tanto mayor de velocidad: eso es trabajo. Todo eso es trabajo y es un trabajo como otro cualquiera. No quiero acordarme de las niñas que intervienen en las competiciones de danza, gimnástica o artística o lo que sea, imaginar a esas criaturas los años de trabajo a que sus padres y educadores las han tenido que someter para hacerles esas piernas y esa ligereza y todo eso: un trabajo apabullante para quien quiera considerarlo, que naturalmente le deja a uno, por poco corazón que le quede, sin ganas de disfrutar nada cuando las ve actuar en una competición y ganar un premio; es en todo caso una conmiseración de la condición de todo ese trabajo. No está más que a un paso de los gladiadores en el anfiteatro romano del Imperio, donde efectivamente el fin está presente de la manera más descarada que puede estar presente el fin, que es la muerte; la muerte siempre futura. Así es en lo que el juego y los juegos podían trasformase, se trasforman de hecho, se han trasformado y además van acrecentando cada vez más esta sumisión al fin que anula cualesquiera posibilidades de juego, de que pase algo no previsto, no futuro ya organizado previamente, algo que evidentemente se encuentre, como un niño puede encontrar los pasos de un juego inventado, se encuentre y que no obedezca desde delante a ningún fin ya establecido.
Ésta es la historia de lo que nos pasa. Se la he estao contando con ayuda de recuerdos de antiguos, pero es para que se den cuenta de que la historia que les estoy con-tando es la historia de lo que nos pasa ahora, y por tanto hacer (ya quisiera yo poder que de todos sus corazones quedaran arrasadas en este momento cualesquiera ilusiones respecto a compromiso, respecto a más o menos en cuanto a esto de la organización de los Juegos y del trabajar por los Juegos). Ésta es la historia, es la Administración de muerte, es la función del Poder, Estado, Capital, cualquier Istitución de las que dominan nuestras vidas. La función se describe bien así: muerte es futuro. No os hablarán, no hablarán a vuestros niños desde pequeños, de otra cosa más que de ésa: de su porvenir, la educación, la preparación (también gimnástica, entre las demás), son para conseguir un fin, para hacerse un hombre, una mujer, del día de mañana. Ésta es la aparición de la Administración de muerte. Se administra muerte porque lo que se administra es Futuro, y ‘Futuro’ quiere decir ‘lo que no pasa’; lo que no pasa, lo
que está siempre inventado por delante; lo que no pasa, como mi muerte, lo que no pasa. Lo que está inventado por delante y ejerciendo toda su potencia desde el Futuro donde no pasa nada.
Ésa es la creación del Tiempo vacío partiendo del Futuro y pasando después también a arrasar, a convertir en mera historia los recuerdos de lo pasado pero empezando por el Futuro: la creación del Tiempo vacío, la creación del aburrimiento, que es una función esencial de las Artes que están al servicio del Capital. También las Artes finas? la música de conciertos de música clásica, la poesía fina, ésa que llaman?, pero también las Artes destinadas a las multitudes de la plebe, los deportes entre ellas, y demás, están destinadas a producir el aburrimiento: Administración de muerte, creación de Tiempo vacío, aburrimiento, son la misma cosa. Estas Istituciones muchas veces les producen a los niños y muchachos o mayores, les producen el aburrimiento de una manera directa: aburriéndolos; pero la mayor parte de las veces, no: se lo producen de una manera disimulada, es decir, les producen aburrimiento haciéndoles creer que se están divirtiendo. Ése es el gran secreto de esta técnica que el Poder ha desarrollado: aburrirse sin darse cuenta (como Brassens decía de las mujeres en relación con el juego del amor en una de sus canciones “Sans s’en apercevoir”). Aburrirse sin darse cuenta es la manera por excelencia, y es tan fácil en gañar a las personas, es tan fácil. Es tan fácil engañar, es tan fácil hacerles creer que tienen interés por lo que están haciendo, en los estudios o en el trabajo: que les gusta el trabajo que han elegido; hacerles creer, hacer creer a un chico que es que a él le gusta eso de la Informática (no hablo ya de la Ingeniería porque eso es todavía []), digamos la Informática o las Ciencias Económicas, que les gustan, que se lo pasan bien: es completamente increíble, no puede ser más que mentira, pero es tan fácil hacer creer que sí, y que eso funcione por todos los medios posibles es la técnica que el Poder conoce bien. Con respecto a este Arte que es el de los ingenieros de Caminos y otros, que me han traído a esta función, tengo que recordar también una cosa (un par de cosas) en la que esto del dominio del fin, que se come todo lo que pueda pasar, aparece también bastante claro. Con los ingenieros que publican la revista OP, en Barcelona (Obras Públicas), más de una vez tuve ocasión de intervenir también haciendo notar respecto a los problemas de urbanismo (es decir, de destrucción de las ciudades a favor de los conglomerados urbanos que el Poder necesita costruir) recordarles que ingenia ? ingenia? quiere decir ‘ingeniárselas para vencer los llamados ostáculos naturales’. Aquellos tiempos que evoco en que un ingeniero se enfrentaba con un barranco o con un montón de rocas molesto para el ferrocarril o para la costrucción de cualquier edificio y se las ingeniaba, de maneras tan maravillosas como todavía nos es dadorecordar, venciendo eso, es un momento en el que asistíamos a este juego que es también de niños: el ingenio tratando de vencer cualesquiera ostáculos que se le oponen a uno y encontrando los trucos más oportunos y más eficaces muchas veces. Eso era Ingeniería. Pues vean ustedes a lo que ya desde hace muchos años la Ingeniería, y la Arquitectura con ella, han quedado reducidas. ¿Qué ostáculos naturales puede haber que el ingenio tenga que vencer cuando todo está dictado desde Arriba?: los bloques de nichos de viviendas (o mejor dicho, muriendas) que costituyen los conglomerados urbanos, ¿qué ostáculos materiales pueden tener que vencer para levantarse por doquiera, si el único ostáculo es justamente su promotor que es el Dinero? El Dinero que domina gracias al avance de todos los medios mecánicos, domina los espacios de tal forma que no tiene que ocuparse para nada ni de costas, ni de rocas, ni de montes, ni de playas, porque todo está previamente arrasado por la operación misma del Dinero, y el artista, el arquitecto, el ingeniero, no tiene que ir más que detrás, el artista también, que por cierto, de vez en cuando hace un gran mamarracho artístico para colocarte un bloque de nichos y otro bloque de nichos para adornar la operación que les estoy contando a ustedes descaradamente ¿no? Y todo ello, eso sí, contando con el nombre del artista, del ingeniero, que cuanto menos puede hacer, porque lo único que puede hacer es lo que ya está hecho una vez más, mas sin embargo puede alcanzar por eso rango, ilustre nombre, que son los premios vacíos que el Poder ofrece a cualesquiera tipo de artistas, también a estos. Me ha dolido mucho muchas veces otra aparición del fin en la Ingeniería del ferrocarril: aquellas maravillas de las que nos quedan restos todavía medio sepultados por la invasión de las líneas de AVE y demás cosas que hoy día se nos venden, aquellos ingenios como era el ferrocarril fluyendo por el Duero arriba, desde Oporto hasta cerca de la frontera con España, por entre los barrancos y las viñas; y tantas otras por el estilo, que han quedado por ahí abandonadas: el ingenio. Cuando uno, en los viejos ferrocarriles, en los trazados de las vías, encontraba estas cosas, es como si estuviera sintiendo justamente el ingenio en vida manifestándose, y que daba por tanto algo de juego: todo se lo ha comido el fin; la ley es la Administración de muerte, y eso quiere decir llegar cuanto antes. Un tren no puede tener ninguna otra dedicación, no puede servir para que la gente pase ratos de su vida entre esto y lo otro, y como Don Antonio Machado lamentarse “Londres, Madrid, Ponferrada, / tan lindos para alejarse, / lo peor es la llegada”: al revés. Justamente al revés, nada de eso puede quedar porque la única ley ?la única?, la única que puede mover al desarrollo del ferrocarril igual que al de los automóviles y todos los demás, es llegar cuanto antes. Eso es. Uno examina a sus compañeros de AVE de vez en cuando, y dice “¿Qué coños les pasará a estos señores y señoras que tienen tanta prisa por estar en media hora o en una hora en Sevilla o en donde sea, si nunca se les había notado tanta prisa a la gente?, ¿cómo es que ahora les ha salido esta prisa?”, se las fuerza a llegar, a llegar cuanto antes y cuanto más pronto mejor -¿no?-. Estoy hablando de la muerte, la muerte siempre futura, ‘llegar cuanto antes’ es eso. Es decir, esto también se presenta de una manera disimulada, pero cuando a ustedes les ofrecen la gran ventaja, el gran progreso de llegar en menos tiempo, llegar cuanto antes, les están ofreciendo a ustedes en bandeja su propia muerte, pero es tan necesario... “Como ya no te queda nada que hacer en este mundo, lo mejor es llegar cuanto antes”, es decir: terminar. Ésta es la ley y esto es lo que pasa. Bueno, termino, menos mal que, como les he dicho un par de veces, todo esto que les cuento es así -es así- (me sale de lo que me queda de pueblo-que-no-existe, del cora-zón), es así pero nunca es del todo (‘todo’ es pretensión [del ideal]); menos mal que nunca es así, y por eso estoy aquí, porque pienso que a pesar de que el motivo de esta reunión sean unos Juegos Olímpicos del año-de-sabe-Dios-cuándo, que me importan un bledo, y las istalaciones que se pueden programar para ello y todo lo demás, sé que a pesar de todo, pues de vez en cuando puede haber un descuido; un descuido como por ejemplo éste, el traerme a mí, un descuido así y que pueden pasar cosas que no estaban previstas. Por eso estoy aquí, y con esto me callo por ahora y les dejo pasar la voz, cuando quieran.


Moderador - A ver ¿quién tiene la palabra? Venga, preguntad cosas a Agustín. Yo no me atrevo ¿eh?, porque, vamos, lo que ha dicho es la realidad, ¿me entiendes?


VOZ.- El tema de la diversión que has mencionao, esto, lo de distracción más que diversión ¿no?, da la impresión de que en la actualidad no ha cambiado el carácter de la diversión respecto a lo que significaba en la época de Píndaro, es decir, el Poder es... ? digamos? ejerce el mismo efecto en aquella época que en ésta, ¿esto es así?, ¿lo ves como...?


AGC - Sí, sí. Pero progresando ¿eh? Yo les he traído ejemplos de los antiguos -ya les he dicho- como espejo ¿eh?, para que vean la mostruosidad de una oda de Píndaro y de todo lo demás, pero para que en ese espejo vean lo que nos está pasando: progresando. Efectivamente, la técnica para aburrir al personal sin que se dé cuenta siempre se ha dado, siempre el Rey y sus Sacerdotes, en las tribus primitivas, han procurado que esto sea así, para que la gente no dé guerra hay que aburrirla y que no se dé cuenta, tenerla entretenida -funciones religiosas, cánticos, todo eso-, cualquier cosa para aburrir sin darse cuenta. Es lo mismo siempre (vamos, ‘siempre’, dentro de esto de la Historia, que la verdad es que no es mucho, son unos diez mil años de nada ¿no?), pero -vamos- dentro de la Historia todo es lo mismo siempre, pero progresando.


Moderador - Ahora, Isabel.


VOZ.- Además hay un progreso que ha sido... realmente ha hecho un efecto multiplicador, que es bien evidente, que es el efecto de retrasmisión. Desde que hay los Medios de Formación de Masas no hay sólo el mandamiento del entretenimiento, sino la retrasmisión del mandamiento del entretenimiento. Y esto es un efecto realmente arrasador porque, tú, en cualquier sitio que entres, hay costantemente de fondo una especie de entretenimiento o juego comunicativo, bien sea en la pantalla, o en un taxi cuando vas, y tienes que estar escuchando costantemente juegos y bromas acompañados de risas, evidentemente risas falsas que están puestas por los propios Medios ¿no? Y esto es una especie de disposición o administración muy, muy lamentable, muy terrible.


AGC - Sí, sí. Forma parte de la información en general. La información es la gran industria del Poder, y esas cosas que Isabel cita son parte de la labor mortífera de la información. Pero es bastante fácil estar más o menos de acuerdo con lo que he dicho. Yo lo que más querría es que... Muchos de ustedes tienen la obligación de defender al Régimen, porque, después de todo, ustedes, como digo, están hechos a medias; ustedes no son ?ni yo?, no somos pueblo desconocido que juega, y que no sabe nada,están hechos a medias, como cualquiera, y para intentar arrasar un poco sus ilusiones era mejor que las defendieran, que las defendieran aquí.


VOZ.- Yo quería preguntarte, me ha parecido una cierta ambigüedad cuando...


AGC - Un poco [más alto].


VOZ.- ...cuando dices que todo se repite pero progresando, ese ‘progresando’ ¿podías matizarlo?, ¿tiene alguna esperanza ese progreso?


AGC - Sí: cada vez peor; cada vez peor. Es decir, el Poder evidentemente siempre ha sido malo para la gente. El Poder, recordad (no estabas, me parece), pero recordad que empecé poniéndoos por delante esto: el Poder no puede dar nada bueno, eso es lo primero; nada que mueva Capital es bueno. El Estado, el Capital, no pueden dar más que sustitutos, y esto ha tenido que ser así desde el comienzo de la Historia, es decir, sin exagerar, unos diez mil añitos: desde que empezó a haber esta forma de Administración que es la Historia. Pero evidentemente -el Progreso- cada vez peor, cada vez hacer eso pero peor, más mortíferamente, sin que nunca llegue al fin, a hacerlo del todo, porque entonces la Administración se quedaría sin nada que hacer si estuviera de veras hecho todo. Su ideal es que efectivamente están dirigiéndose a un fin, pero no se alcanza nunca.


Moderador - Venga esa pregunta.


AGC - Pregunta o lo que sea, o...


Moderador - ...o afirmación de una idea.


VOZ.- Yo, después quiero...


AGC - Defensa de ilusiones, porque si no, no.


VOZ.- Una defensa, sí.


AGC - Una defensa.


VOZ.- Quiero hacer una defensa del fin o de la cuestión... del fin, de la meta: porque los juegos más interesantes, incluso el ajedrez, tienen incluso... (y otros orientales, el tipo de GO, o algo así), tienen que estar siempre prefigurando al menos bastantes jugadas en adelante, es decir, tienen que perseguirse a sí mismo, en la imaginación del jugador, para que aquello cobre interés y gracia ¿no?

AGC - Sí. Bien, no hay que exagerar. Yo creo que no he exagerao porque he reconocido, cuando hablé de la competitividad y de cómo los niños mismos inventan las competiciones y eso, la posibilidad de que eso entre todavía en el juego y no lo mate del todo. Es simplemente el fin esterior sobre todo (del que he dado ejemplos con la historia de la adquisición de jugadores para la próxima campaña del equipo de fútbol tal o cual), cuanto más esterior, cuanto más desde Arriba, es cuando se vuelve más mortífero.

VOZ.- Sí, pero eso sería el concepto de premio...


AGC - Sí, el juego, el juego.


VOZ.- ...el concepto de premio, que en la pedagogía...


AGC - Eso, por ejemplo.


VOZ.- ...es un error, porque es estrínseco, es lo que llaman la motivación estrínseca.


AGC - Exacto, exacto. Eso, muy bien, muy bien. Eso es. Lo mismo, lo de la educación, en esa cosa del ludus, se convierte en un trabajo (y de las scholé): está el premio, el porvenir, ganarse el porvenir. En cualquier grado de la educación el examen se ha comido todo, eso es el fin: el examen. Es como se hace hasta en las Universidades. Se pretende, sí, que se están haciendo muchas cosas, investigaciones y tal, pero el dominio de lo que se hace evidentemente de una manera palpable es claro, es examinarse, el examen de fin de curso, la oposición al final de la carrera o de la diplomatura o la puñeta ¿no? Todo, todo y con descaro además: a los chicos todavía se les sigue alabando, como una cosa buena, que tienen mucho porvenir, y el porvenir que tienen, y éste es un chico con Futuro, y todo eso ¿no? Yo creo que actualmente muchos empiezan ya a cansarse un poco de oír hablar de Futuro; me alegra un poco reconocerlo de vez en cuando, pero desde luego se sigue empleando el rollo, se les sigue metiendo Futuro todo lo que se puede, sí.


VOZ.- Agustín, vamos a ver: la finalidad, que es... puede ser el premio y es lo que fastidia bastante la posibilidad de juego real, ¿no podríamos hacer una oferta de ponerle un ingrediente de azar, con lo cual ya no podía haber ese fin con premio? Y por ejemplo, pues en unos juegos, los gimnastas o tal, se juegan a los dados lo que les toca. Entonces al de pértiga le toca saltar longitud o el no sé que. Y entonces eso tendría un ingrediente que fastidiaría totalmente a la finalidad. ¿No podríamos hacer un cambio de unos juegos que fueran juegos?


AGC - No: yo creo que has fabricao una costrucción un poco desencajada, porque si eso se hiciera así, resultaría que te preguntarían “¿Y cuál es la relación entonces entre el azar que funcione en el sorteo del premio y lo que estamos haciendo ahora?”. Me estás juntando dos cosas: juego con juego; porque lo otro, lo del azar, es otro tipo de juego, es un juego que se conoce por todas partes como juego (el juego de póker, el juego a la brisca? ¿no?), y la presencia del azar no elimina esta sumisión del juego a su fin, a la victoria ¿no? Claro, está jugando eso. Siempre que se juega uno algo está jugando Dinero, aunque no se llame Dinero, lo que está jugando es Dinero. Y si uno ‘se la juega’, como se dice muchas veces así, hablando casi como de su vida o existencia, pues lo mismo. No, tu invento me parece que no podría funcionar: el juego ése del [] al final, con el azar sería otro juego distinto que no tendría mucha relación con lo que se
estuviera haciendo en el anterior. Está bien, podéis inventar más maneras de defender.


Moderador - Sí.

VOZ.- Quería hacer un poco una defensa del Poder: yo muchas veces cuando oigo la palabra ‘poder’ lo asocio directamente a avaricia o ansia de dominación, y muchas veces creo que la definición de ‘poder’ es la capacidad de hacer algo ¿no? Entonces, nosotros aquí, que, bueno, estudiamos ingeniería o nos interesa la ingeniería, siempre nos ha interesado nuestra capacidad de poder hacer cosas, es decir, nuestros poderes ¿no?, desde la persona que en la época... en la Edad de Piedra pudo encender... aprendió cómo encender un fuego, que le dio un poder impresionante para alumbrar, para espantar a una bestia, o para calentar, calentarse, hasta el poder que nosotros hemos conseguido ahora de poder iluminar esta sala, o de..., bueno, de poder obtener agua, etc. Creo que muchas veces el poder no se debe sólo asociar al ansia de dominación, sino que también es nuestra manera de poder sobrevivir, nuestra manera de hacer cosas, y... Creo que nosotros, todos, buscamos ese poder a través del conocimiento; el conocimiento termina siendo un poder.


AGC - O al revés: los conocimientos vienen por esa búsqueda precisamente. Bueno, bien, el gozo o la alegría ésa de ‘el poder’ tiene mucho que ver con lo que he estao exaltando como ingenio para vencer las llamadas dificultades naturales. Creo que, si te fijas, viene a ser lo mismo. Las palabras, incluso las de la lengua vulgar, son ambiguas, y la palabra ‘poder’, pues tremenda. Yo creo que cuando yo la he empleado ha quedado claro, bien, en qué sentido la empleo: el Poder desde Arriba, que es lo mismo que Estado y Capital. No puedes pensar en nadie que tenga ambiciones, eso son cosas de personitas que no están más que al servicio del Poder. El Poder es el Poder en sí: el cargo, la Istitución, el Estado mismo, el Capital; y las personitas que hagan de banqueros o de funcionarios tienen muy poca importancia, ni merece la pena ocuparse de eso más que se ocupan los Medios para distraer al personal. Y ese sentido que él ha empleado (tú le das un término más general), que viene a ser el que se liga con lo que he dicho del ingenio, y... por desgracia esos dos sentidos de la palabra no sólo son distintos, sino opuestos en cierto sentido. ‘Poder’ como maña, ingenio, para vencer, para resolver problemas que se presentan, como los naturales, es lo contrario del Poder que viene de Arriba que anula justamente cualquier forma de poder de ése y de ingenio. El Poder, éste que viene de Arriba, es la muerte de las posibilidades. Cuando yo he dicho que estaba aquí porque nunca nada está cerrado del todo, eso quiere decir ‘posibilidades’. Siempre es posible cualquier cosa, porque, en contra del ideal que nos domina, nada está hecho del todo ni para siempre. Ésas son las posibilidades y en esas posibilidades se funda el juego y se juntan también esos hallazgos del poder o del ingenio, pero desde Arriba el ideal es que esté ya todo hecho de antemano, como lo he tratado de hacer ver respecto a Arquitectura y a Ingeniería: que esté hecho de antemano, y en ese sentido se puede decir razonablemente: “El Poder s la muerte de las posibilidades”. Una muerte que nunca llega a cumplirse del todo pero que está ahí, en el ideal, el intento. Más. Es muy posible que haya también otras palabras que yo he empleado y que se presten, como él ha encontrado, a otros sentidos que convenga aclarar o lo que sea. Sí.

VOZ.- Yo veo... has dicho una cosa que me ha sugerido que podría darse una consistencia entre el juego entendido en su sentido de no finalista, de no determinao, de no compulsivo: cuando has visto jugar al futbol y has dicho, “Hombre, estos chavales se están divirtiendo”, dentro de un contesto en el que ha actuado el Poder en el sentido totalitario del que hablas. Entonces, la cuestión sería... y un poco te preguntaba poreso antes la historia de cómo vemos la diversión actualmente, que fundamentalmente es que el ciudadano, pues se sienta de acuerdo y integrao en ese aburrimiento y cómo se veía esta misma cuestión en la época de Píndaro, porque yo me imagino que no había una industria cultural como la que hay ahora.


AGC - Sí. No es cuestión de época. Ya he dicho que sin duda desde el comienzo de la Historia ha estado ya el intento, y únicamente que se ha hecho cada vez más poderoso, más opresor, pero nada más. Aún dentro de todo lo que el Poder organiza, gracias a que ese Ideal que nos rige es falso, siempre de vez en cuando se puede encontrar algo, un aliento. Os lo he contado hasta de estos intentos míos de vez en cuando de ver un partido de fútbol: el juego puede marchar tan bien, que muchos de sus jugadores, o todos ellos, se sientan llevados y olviden por un momento para qué están allí, qué es lo que están jugando y lo que están ganando, hasta ahí. Y en muchas otras ocasiones ¿no? En uno de los que he llamado ‘nichos’ de los bloques de vivienda, que son ya la inmensa mayoría de la vivienda en el Mundo Primero, ¿está la muerte ya istalada? No, eso es simplemente lo que quieren, pero te puedes encontrar allí, pues un niño, una niña, de vez en cuando, que ha nacido allí, que parecía que debía estar muerta, y bueno, pues no, de vez en cuando a lo mejor se le ocurre algo todavía, es como si se acordara la pobre de (como si lo trajera de sus abuelas de tiempos pasados) lo que era eso de vivir, y le sale una cosa que no es la mera obediencia, que no es pedir la muñeca que la televisión manda, que no es obedecer, le sale algo al contrario de eso, que no se sabe de dónde le viene ¿no? No, no está de veras istalada ni ahí la muerte, es simplemente lo que quiere el ideal, es que sí, que allí no pase nada más que lo que ya ha pasado, que no se desee nada más que lo que la televisión mande, que la muerte se cumpla. Esto no lo consigue del todo, simplemente.


VOZ.- Pero sí es verdad que parece que hay una guerra muy gorda o muy frontal entre los llamados megaproyectos (es que ya no se llaman proyectos, se llaman megaproyectos) y aquellas ocurrencias que vienen desde abajo, por ejemplo en la agricultura o en las cuestiones del agua, o en las cuestiones más o menos de resolución de pequeñas zonas locales o geografías muy, muy concretas. La imposición del megaproyecto en eso, pues no solamente en aquel estudio que hizo Naredo de Estremadura saqueada, ya se empezaba a ver cómo el megaproyecto, lo que viene desde Arriba, es administración del Poder contra las posibilidades...


AGC - Claro, claro. Sí, esto se hace así. Para el Poder el mundo y nosotros somos como un plano, actúan desde Arriba, en el plano. Ya se comprende que cuanto más Arriba se asciende en el Poder, pues naturalmente la vista se hace más... la vista de los planos se hace más amplia, se hace más amplia en el plano. Y esas cosas que llamas de esas maneras tan horrendas, como ‘megaproyectos’, consisten justamente en esto, y uno aprecia en la convivencia entre proyectos menores y grandes proyectos desde Arriba, dónde está el Poder dominante. Es decir, cuando se trata de un proyecto que viene de muy Arriba (cualquier destrozo que te encuentras al salir de casa en la calle, que te han levantao todos los adoquines y todo esto) más inapelable es, depende de la Altitud: porque si el alcalde de un pueblo toma una medida de ésas, pues todavía puede tenerse que andar guardando la ropa ¿no?, pero aquí mismo, en Madrid, ¿adónde apelas?, ¿adónde apelas cuando quieres tal? “¿Por qué coños han tenido que levantar todos los adoquines de esta calle que nadie, que yo sepa, lo había pedido?”: Arriba, el Estado, muy Arriba, y cuanto más Arriba está, pues más inapelable. Esel sentido. Así nos ve Dios, así nos ve el Señor, el Poder: desde Arriba, como si estuviéramos en un plano.


Moderador - Bueno, ¿alguna pregunta más por allí?


VOZ.- Uno de los datos que se maneja también con los encuentros deportivos, aparte de los millones que se gastan con los deportistas y esto, es el número de espectadores que lo ven, y dicen “Este encuentro se retrasmite en 200 países y lo van a ver veinte mil millones de personas”. Entonces, ya, esto parece que es el súmmum de la diversión. Y luego uno ve las masas de borregos cómo arrasan la ciudad cuando un equipo gana un título, y queman de todo el que pillan.
AGC - Es el cómputo del éxito. El éxito efectivamente se mide así, se mide por cómputo de millones de cabezas, y no sólo en los deportes ¿eh?, por desgracia, cualquier ídolo de lo que se sigue llamando canción, cualquier ídolo de estadio, computa su éxito de la misma manera: millones de discos vendidos. Millones de discos vendidos, millones de asistencia, y así es como se mide. El cómputo millonario de las cosas es la manera que el Poder busca para acojonarnos, simplemente. Porque efectivamente las cifras son muy acojonantes, y pocas cosas hay que lo sean tanto ¿no? Que ni se oponen cuando te dicen que son millones los que han comprado el disco de ese fulano, ¿quién va a atreverse a decir que aquello es una mandanga, que es una mierda?, ¿no?, casi no se puede: lo han comprado millones ¿cómo puede ser una...? Es que... y ¿por qué milagro eso puede no ser nada?, ¿no? Así es.


Moderador - Bueno, la última, por favor.


VOZ.- Lo que me parece que a mí me impresiona más, es donde se encuentra la diferencia entre el ingenio de vencer una dificultad, por ejemplo, que nos falta el agua, para almacenar el agua y poderla llevar a todo el mundo, y cuando no se actúa por ingenio sino que se actúa para concentrar el Poder mismo, el servicio del Poder: concentrar la presa de Las Cuatro Gargantas que va a conseguir poder dar el agua a todas aquellas zonas y regiones que estén sometidas al Poder chino o al Poder que sea, y entonces si una región nos salía rana, podemos cortar el grifo, y esa región pasa a la más absoluta pobreza, mientras que las regiones que se prestan al servicio del Poder, o que están más predispuestas a seguir al Poder a donde sea, ésas pueden encontrarse con los grifos abiertos y... Y además, otra cosa, que no solamente el problema está en si en que el ingenio no venza las dificultades, sino que se convierta en que... vaya contra el ciclo natural del agua de los manantiales, de los ríos, porque normalmente esos pantanos lo que hacen es empantanar las cosas, porque los ríos desaparecen, los lagos desaparecen, los arroyos desaparecen, todo desaparece. Y solamente en la Sierra de Guadarrama, en la época en que yo era pequeñito y podía pasear por allí, había siempre nieve perpetua hasta el mes de agosto y septiembre, y había probablemente, en esas montañas, había más agua que en todos los pantanos que hizo nuestro General, probablemente.


AGC - Sí. Bueno, en cuanto al tema que nos toca, la diferencia entre las dos maneras que tú has espuesto un poco personalmente, es que la segunda (que no es el ingenio que vence las dificultades previas), la segunda no es más que obediencia. Eso es lo que hacen los funcionarios que tienen Poder: obedecer. Se les manda que hay quehacer lo que está mandado, cualquiera de los proyectos arrasadores que has contado, se ponen al servicio y lo hacen; y lo hacen, es decir, ahí no hay lugar ninguno ni para la inventiva, ni para el ingenio, ni nada, no hay más que obediencia, obediencia a la ley del Dinero, que es lo que manda.


Moderador - La última, perdonad... es que nos echan...


VOZ.- No, solamente quería decirle: quizá soy un mal alumno, y cuando habla de Poder, y habla en esos términos tan genéricos, ‘el Poder desde Arriba’, parecería que estamos olvidando algo que es... o que está usted olvidando, profesor, algo que es inevitable: que usted está subido encima de la tarima, ocupa la vez de un profesor, y nos está pidiendo que le ataquemos. Esa dinámica para combatir su Poder me resulta, cuando menos, sorprendente, en el sentido de que quizá sólo el silencio.


AGC - ¿Por qué? ¿Por qué?


VOZ.- Pues justamente porque es entrar en la trampa del Poder...


AGC - Bueno, en primer lugar, lo de que he hablado genéricamente de ‘Poder’, después de lo que dije con este chico, ya no debería ser así ¿eh? Ya he esplicao los sentidos que la palabra ‘poder’ tiene, cuando él sacó eso y tal. Y, por otra parte, es que es una cuestión de medida ¿eh?, es que los que estáis aquí sois 30 ó 40 personas, muchos de ellos más o menos amigos, algunos desconocidos, y yo estoy subido en un tablado de autoridad muy bajito, aunque parezca lo contrario, muy pequeño... De manera que...


VOZ.- No, pero eso... No le quería atacar por ahí, desde luego.


AGC - ...yo no veo por qué es sorprendente que os pida que defendáis con la parte que tenéis, que tengo yo también, de sumiso al Poder, defendáis en contra de lo que he dicho. Aquí cabe, incluso puede que se haya producido, no es tan sorprendente. Es decir, cuando no cabe es cuando la cosa es... (vamos, ‘cabe’, cuando cabe mucho menos) es cuando es una cosa de un tablado de mucho más éxito, millonarios arrastrando gente. Cabe siempre, hasta a los imbéciles de la televisión se les puede responder, no digamos a mí, pero desde luego hay una diferencia ¿eh? A mí, en esta situación, es bastante fácil.


VOZ.- Ya, pero yo estoy acostumbrado a sus clases en algunos sitios que le he oído, pasando cada altura. Y, por otra parte, lo decía porque le da mucha importancia al Poder, pero al casi, a ese ‘casi’ que no se completa la cosa, que también tiene sus ejemplos históricos, abundantísimos, de los cuales se aprende mucho más que hablando del Poder de Dios, astracto.


AGC - Pues sí señor, eso es por lo que estaba...


VOZ.- Usted no lo ha hablao casi.


AGC - Ya lo he dicho, no sólo lo he hablao sino que he dicho que es eso de que ‘nunca es del todo’ (que lo he dicho cuatro o cinco veces), entre otras cosas, es por lo queestoy aquí. Porque nunca es del todo, porque si yo creyera que el ideal estaba cumplido, que ya estaba hecho todo lo que he descrito de una manera lo más sombría posible, si yo creyera que todo eso estaba hecho, pues ni siquiera hubiera venido aquí ¿no? De manera que sí.


Moderador . Bueno, Agustín, podíamos estarnos aquí horas y horas...


AGC - No, no. Esto tiene su...


Moderador - ...que es casi mejor que se organice otra conferencia, otra charla...


AGC - No, no, no. No organicemos nada. Ya te has cansado mucho, Ángel. Ya te has cansado mucho en traerme aquí, no organices más, sí. Vamos a dejarlo para otro rato. Me retiro y, nada, encantado.
 

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