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  • Agustín García Calvo (1926-2012)
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19.10.1989

Enseñanza y Futuro

Enseñanza y Futuro

Conferencia de Agustín García Calvo. 

II Congreso Educación y Sociedad.

Auditorio Manuel de Falla.

Granada, 18-21 de Octubre de 1989

Autores: Armando Jiménez; María Ángeles Lou Royo

ENSEÑANZA Y FUTURO

Tendría que empezar agradeciendo esta especie de esaltación o casi glorificación que mi viejo amigo García Rúa* ha hecho de mí y agradeciéndole especialmente que ya ha hecho sonar como prólogo simplemente por lo propio que ellas dicen, palabras de Heráclito, de Machado y algunas de las que más me gusta a mí que me puedan acompañar. Tendría que reprocharle como una amistosa traición lo de haberme colocado de esa manera en la historia, tanto en historia de España, más o menos contemporánea, con los queridos nombres de Unamuno y Machado y demás, como en la Historia del Mundo Antiguo en el que tanto él como yo desde jóvenes nos hemos revuelto tratando de hacer, creo yo, que ese mundo antiguo fuera al mismo tiempo el mundo contemporáneo también. Querría reprocharle ésto porque la aspiración de uno es estar vivo y si a uno lo meten en la Historia pues se lo ponen difícil, de manera que en ese sentido hablaba de una amistosa traición, pero, por lo demás, agradeciéndole la compañía de palabras suyas y de Heráclito, y de Machado que ha traído a colación.

Vamos a hablar hoy, como han visto en el título, de estos dos términos, ‘Enseñanza’ y ‘Futuro’ y la relación entre ambos. Espero suscitar entre los oyentes, aunque ya sé que es el último día de este ciclo y que estarán un poco cansados, algunos problemas que les merezcan la pena de intervenir en la conversación posterior y que me permita a mí también un poco ejercer esta facultad de oír, que me gustaría decir, es la única virtud que me queda; y en relación con lo que José Luís ha recordardo respecto a la voz popular y a la razón común, que está por debajo de la "idiocia" o de la idiotez de las personas individuales entre las cuales, naturalmente, no deja de incluirse la mía en primer término.

Creo que fue precisamente en una función en un congreso bastante magno de la Confederación Nacional de Trabajo, hace unos seis o siete años en el Teatro Martín de Madrid, donde por primera vez formulé en público la maldición contra el Futuro y les tuve que decir muy descaradamente a los compañeros de la Confederación que la primera condición para hacer algo era no creer en el Futuro.

Desde entonces he ido elaborando, sobre todo en algunos aspectos lógicos, esta cuestión de la negación del Futuro y de estas elaboraciones voy a aprovecharme hoy también. Voy a terminar, os lo digo al principio, pero voy a terminar diciendo algo del tipo "muera el Futuro" o "no hay Futuro" o como quieran ustedes decirlo.

Para la inquina contra el Futuro bastaría ver lo mucho que el Capital y el Estado lo usan y cómo lo usan cada vez más, hasta el punto de que en estas formas más avanzadas del Capital y del Estado que nos toca vivir, en realidad, apenas tenemos nada más que Futuro ya. Casi todo lo que tenemos es Futuro. Puede que queden algunos residuos, es, la no esperanza, sino confianza que me guía, pero por lo demás lo que manda, lo que reina, lo que se impone, lo que se dice, lo que se propaga es Futuro. A cualquier corazón rebelde y a cualquier lógica popular le bastaría con esto, con este empleo que los amos hacen del Futuro para saber a qué atenerse,  porque ellos no pueden decir ninguna cosa que no sea mentira. El arma esencial del Capital y del Estado es la mentira, de manera que si ellos esaltan el Futuro y nos imponen el Futuro por todas partes ya este criterio esterno debería bastarnos para saber que nos están metiendo una trola como puños. Lo ven ustedes por todas partes, aquí tienen del rotativo de más circulación de ayer, una cosa que dice "fabricamos Futuro hoy"; es un ejemplo trivial, esto se lo encuentran ustedes casi todos los días. Estos señores hablan de "comunicación en marcha" y, por lo que veo aquí, hablan de una aspiración a una "comunicación total". Se pretende que sus "chismitos" informáticos, con los cuales están fabricando Futuro, sirvan para esto, para llegar a una "comunicación total" en que todos estemos comunicados. Como la comunicación de los informáticos y el Comunismo de los comunistas; y la razón común de la que José Luís y yo acabamos de hablar a propósito de Heráclito, tienen la misma raíz, conviene que piensen sobre ello. Con esta mentira de la “comunicación total” con la que se fabrica Futuro nos están diciendo justamente la mentira esencial, la mentira que impide la verdad: que el pueblo hable, que hable esa razón común que es el lenguaje popular mismo. Tenía también recogidos en algún sitio prospectos de banca donde, igualmente, se hace, con motivo de la jubilación o de cualquier otro plan, una promesa costante de Futuro, pero para qué voy a traerles más testimonios, los tienen ustedes en la prensa, en la radio y en la televisión todos los días. Apenas les venden otra cosa nada más que Futuro, y con buen motivo, porque el Capital en su forma más avanzada no tiene otra forma de vida más que el crédito, es decir, la Fe en el Futuro. Un Futuro que por un lado tiene que darse como necesario, la Fe tiene que ser ahí una Fe perfectamente firme, sin dudas: hay un Futuro; aunque por otra parte, por lo bajo, ese Futuro del dinero no es tan preciso, no está formulado con cifras tan seguras, porque si no la banca tampoco podría jugar. Se juega con las fluctuaciones que siguen reinando por lo bajo, debajo de esa seguridad en que el Futuro reina. No debo pues insistir más en traerles testimonios del Capital y del Estado; los del Estado son los mismos, los ministros hacen lo mismo que los banqueros, ya saben ustedes que cada día son más los mismos los unos que los otros, de manera que si oyen ustedes al banquero o al empresario están oyendo al alto ejecutivo de la Administración. Son la misma cosa, ellos también están prometiendo costantemente Futuro. Por ejemplo, ahora con motivo de esta fiesta estúpida de las votaciones una vez más ¿qué les van a prometer a ustedes? pues Futuros, Futuros de diferentes colores no tan diferentes por lo demás, pero en todo caso, Futuros.

Creer en el Futuro es la condición esencial sobre la que Estado y Capital vive. Creer, por un lado, en un Futuro de la Humanidad, también de las Naciones o Estados, un Futuro de España o un Futuro de Europa, pero en definitiva, en un Futuro de la Humanidad, es decir, vamos por un camino, hay un camino por el que se avanza hacia el Futuro. Este Futuro está continuamente mencionado incluso con cifras. Cuando yo era un muchacho pues era el año 2000, ahora el año 2000 está muy cerca, pero les hablan, por ejemplo, del año 2050 o del 2065 en que, por ejemplo, les prometen que los dos tercios de la Humanidad vivirán en núcleos de población de más de siete millones de habitantes, una tontería como ésta o cualquier otra por el estilo. El caso es que se lo ponen ahí un poco más lejos de donde puede llegar a palparse, pero siempre ahí. Se persiguen, por tanto, metas. La humanidad va hacia una meta.

Esta Fe en que hay una meta hacia la que vamos, sostiene, por ejemplo, los progresos de las industrias de más rumbo y postín, por ejemplo, esta misma de la Informática. Es cierto que la aplicación actual de la Informática y de la Automatización es palpablemente un desastre por todas partes, nada más tienen ustedes que ver cómo funcionan los teléfonos en este país desde que han empezado a automatizarlos. La automatización de momento es un desastre, un estorbo continuo y, en definitiva, lo que se encuentran por todas partes en cuanto salen a la calle: "estamos de reformas, disculpen las molestias". Así es como vivimos desde hace años y años y vivimos así, naturalmente, en nombre de que se espera que cuando hayamos llegado a automatizar del todo, cuando hayamos alcanzado la “comunicación total” que dicen estos señores va todo a marchar ya como la seda. Entretanto, lo de hecho, lo palpable es que vivimos en obras, siempre en obras, en “vías de desarrollo” y "disculpen las molestias" y así nos vamos muriendo en la esperanza del Futuro que se nos promete. Como ven ustedes me puedo permitir hablar un lenguaje religioso, a la antigua, en lo cual se les revela a ustedes que es lo mismo, que esto que nos dicen los banqueros es lo mismo que nos decían los curas. Cambian un poco los uniformes pero, por lo demás, la religión es la religión, sea cualquiera su forma.

Y, por otra parte, creer en el Futuro de cada uno, claro está, porque las Masas, esta es una cosa en la que me paso el tiempo insistiendo porque está en contra de convicciones demasiado arraigadas en la gente, las Masas son Masas de Individuos y, por tanto, los Ciudadanos del Capital y del Estado tienen que dirigirse a la Masa, a la transformación costante del pueblo vivo en Masa, en Masa de muertos, y al mismo tiempo al Individuo, al mantenimiento, desarrollo y esaltación de la personalidad individual. Lo uno va con lo otro, en contra de lo que a lo mejor todavía siguen creyendo; el Individuo no es lo contrario de las Masas sino su componente. Las Masas son conjuntos precisamente de Individuos Personales, por tanto, uno [no] puede cuidar el Futuro de la Humanidad sin cuidar el Futuro de cada uno, cada uno tiene que tener Futuro. Futuros que generalmente se presentan escalonados: la administración estatal, la banca, el comercio les presenta a ustedes estas aspiraciones a Futuros sucesivos. Hay una aspiración a terminar la carrera, una aspiración a colocarse, una aspiración a casarse, una aspiración a tener un niño o dos niños, una aspiración a subir un grado en el escalafón, una aspiración a jubilarse. De lo que viene detrás ya no suele hablarse porque eso ya no es tan manejable, es decir, del único verdadero Futuro, que es el que viene más allá de la jubilación, de ese ya no interesa hablar mucho. Se le trata también, ya saben ustedes que a ellos no se les caen los anillos por hablar más o menos disimuladamente de la muerte y de la eutanasia o contraeutanasia, y cosas por el estilo.

La verdad es que el único verdadero es el menos interesante, lo que importa es la escala de futurillos que al mismo tiempo que nos conducen hacia la muerte nos la disimulan porque ésta es la táctica esencial. Primero nos llevan hacia la muerte, nos vacían la vida, porque una vida que se convierte en Futuro sucesivo ni es vida ni nada. Estamos siempre en obras para el día de mañana. Y al mismo tiempo que nos conducen a la muerte de esa manera pues nos la disimulan por medio de los futurillos sucesivos. Esta es la, labor del Capital y del Estado de consumo, la Administración de la Muerte, es decir, cuando la gente de aquí abajo, más o menos rebelde, los llamamos costantemente administradores de la muerte, no estamos haciendo ninguna retórica, estamos simplemente diciendo ésto que acabo de describirles con toda la precisión posible.

La cosa llega a ser [de] lo más sangrienta cuando en la televisión o en cualquier sitio les presentan a ustedes, a los jóvenes, a esa cosa que llaman ellos los jóvenes. Esa cosa que llaman los jóvenes y que en lo que consiste es en gente que tiene mucho Futuro. Es una gente con mucho Futuro, es decir, completamente llena de muerte, para decir la verdad, completamente llena de muerte, y que en vista de que tiene tanto Futuro pues tiene que dedicarlo a comprar lo que le mandan, a divertirse con lo que dicen, a buscar tal colocación o a aspirar a tal situación en el paro provisionalmente mientras les llegan a conceder una nueva colocación, etc. Mucho Futuro, vamos. Eso es para que vean ustedes hasta donde llega esta sustitución de una vida, que se podía vivir y palpar y sentir, por un Futuro. Ahí lo tienen ustedes en esa propaganda referida a la juventud: aquello que podía tal vez vivir, pues es lo que más Futuro tiene. Esta es la situación.

Debería bastar pues con considerar el manejo que ellos hacen del Futuro para reconocerlo como mentira y estar decididamente en contra y dispuestos a condenar desde abajo y a descubrir esta mentira. Pero hay razones más profundas, la mera lógica descubre la mentira de eso que se vende como Futuro. Antes de volver sobre ellas, voy a entrar en la manifestación más concreta que hoy nos reúne que es la relación de esto del Futuro con la Enseñanza. Es un terreno predilecto para el manejo del Futuro y se lo voy a recordar enseguida con unas cuantas palabras. En primer lugar, la Enseñanza ha entrado dentro del esquema en cuanto que se la ha concebido cada vez más, no como un sitio donde se puede estar haciendo algo, investigando, descubriendo, es decir, descubriendo la mentira de las verdades que le han vendido a uno, donde se lo puede estar uno pasando bien, donde puede encontrar ese deleite, (no voy a decir en la instrucción pero sí en la investigación que siempre sería posible) donde podrían los niños que preguntaban por la infinitud del cielo o la infinitud del abismo de su propia conciencia cuando tenían cinco años, donde podrían seguir investigando sobre eso: no, se la concibe como un sitio para preparar al Hombre de mañana, es decir, para prepararlo de la manera mejor adaptada al tipo de Sociedad que le venden. La Enseñanza, desde la Primaria hasta la Universidad, está concebida como un lugar de preparación para el Futuro, es decir, para la colocación de Uno en el Futuro.

Esto es así pero no olvidéis esta otra perogrullada: para que se haga camino la primera condición es que no lo haya, que no esté hecho de antemano. Con esta perogrullada es con lo que quiero terminar y dar paso al coloquio.

 

*J.L. GARCÍA RÚA PROF. Emérito de Filosofía, U. de Granada. Presentador del conferenciante.

 

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