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Tertulia Política número 222 (24 de Marzo de 2010)

Tertulia Política número 222 (24 de Marzo de 2010)

Agustín García Calvo

Ateneo de Madrid

 

Tertu222-24-3-2010
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TRANSCRIPCIÓN:

 

A la salida de la última sesión me decían algunos, y yo mismo me había dado cuenta, que, en parte por lo menos, el silencio, perplejidad, o lo que sea, de la mayor parte de vosotros ante la serie de cuestiones que estuve sacando durante esa sesión, cuestiones de apariencia matemática o física o cosas así, podía deberse a que no estaba muy claro el enlace de las unas con las otras. Para mí está claro, porque, claro, me han venido enredando precisamente así, pero tal vez había que hacerlo ver con un poco más de claridad cómo se enlazan esas cuestiones unas con otras y a qué vienen a dar en conjunto.

Así que corrigiendo eso, si os parece, me voy a dedicar hoy a presentar esos problemas poquito a poco, por partes, y callarme y pedir vuestra respuesta, objeciones, ocurrencias, a cada uno de esos problemas que os vuelvo a presentar ahora. De manera que vamos por partes.

Parte  primera es, claro, la que se refiere al sentido político que todas esas cuestiones de primeras, matemáticas o físicas, tienen: se trata de la cuestión de verdad en la Realidad. Normalmente si se oyen discusiones de ese tipo entre científicos, entre filósofos, respecto a dimensiones, trayectorias, infinitésimos o infinitos, el oyente normal se queda tan fresco, no le tocan mucho esas cuestiones, piensa que son cuestiones de sabios, de líos de espertos, y eso es lo que trato de haceros ver que no es razonable. Nos toca a cualquiera y nos toca en el sentido que ahora os recuerdo: hemos venido a lo largo de los días a descubrir que en la Realidad no hay verdad, que no cabe verdad en la Realidad, que Realidad con verdad son incasables, incompatibles. Realidad quiere ya decir, después de las últimas sesiones, no sencillamente las cosas sino las cosas ya costituidas, nosotros entre ellas como un tipo de cosas cualquiera, ya costituidas por orden desde Arriba, es decir, por la entrada de entes ideales, de “sí o no”, que tratan de corregir el vago “más o menos” en que las cosas y nosotros, y cada uno de nosotros, estábamos, que nunca pretendían ser de verdad lo que son, que lo eran más o menos; más o menos y según los ratos, y que nunca podían ser del todo lo que son, ni del todo cada una una, cada una de las cosas y nosotros y cada uno de nosotros, que no somos más que cosas.

Bueno, el descubrimiento de que en la Realidad ésta no hay verdades no tendría importancia política si no fuera que todos los días están haciéndoos creer que sí, que hay verdades y que tales o cuales cosas son verdades dentro de las Realidades, las cuales no lo son. De manera que como esto reina y esto tenemos encima a cada paso, ya se ve que es cuestión política y que en este juego se está jugando en algún sentido lo más importante (no lo más importante para uno, porque uno tiene muy poca importancia, pero en algún otro sentido: lo más importante). Es lo que se está jugando aquí.

Antes de pediros la palabra respecto a esto hay que aclarar que para el trato corriente, para habérnoslas con esto de la Existencia en lo que nos han metido, para distinguir que hay ahí un barranco y que el suelo está resbalino y que los zapatos que llevo no son los más adecuados para el caso, para eso no hace falta una Fe, no hace falta ninguna Fe, no hace falta verdad. En ese nivel basta con una cierta conformidad con respecto a los significados del idioma del que se trate, una cierta confianza en que para ir tirando, basta, y para evitar peligros, basta. Son bastantes para ciertos fines como los que acabo de citar. Cuando los fines son más elevados, como los que se pueden proponer entes como el Capital o el Estado, entonces ya la Fe va haciendo más falta, la creencia en la verdad de lo que nos cuentan va haciendo una exigencia cada vez más poderosa y más difícil. Y cuando se trata de el Imperio total, naturalmente la necesidad de Fe es igualmente total. Para eso hace falta creer. Al Capital y al Estado para ir tirando, como nosotros, no le hace falta tanto como una Fe total. Por ejemplo, las disputas que nos traíamos aquí respecto a cómo los matemáticos se disputan entre sí, después de más de un siglo, de cómo entender y cómo enseñar la cuestión del límite, y por tanto si hay que emplear infinitésimos o acercamiento o no hay que emplearlo, a los practicantes de la Física, y la Matemática a su servicio y al servicio de las aplicaciones, la fabricación de aparatos para el uso corriente, no les hace falta resolver ese problema, pero hace falta una cierta cantidad de creencia ya en la verdad. Esa cantidad es la bastante también en este caso para ir tirando. Evidentemente sin haberse resuelto el problema de los infinitésimos o lo contrario, estáis usando todos los días cantidad de chismes que están fundados en una aplicación del cálculo infinitesimal o diferencial, esto lo sabéis todos. De manera que para esos fines, que son todavía relativamente prácticos, no hace falta tampoco creer en una verdad total, pero hace falta creer mucho en la verdad de esos cálculos y creer que, como el otro día decíamos, no sólo puede entender cualquiera el cálculo, sino que puede comprender o hacerse una idea de aquello que el cálculo le sugiere. Ya es mucha Fe aunque no sea la Fe total.

Bueno, pues de eso se trata: se nos está predicando y haciendo creer en verdades dentro de la Realidad, lo cual no puede ser, pero se nos está predicando, imponiendo, todos los días verdades. Verdades tanto en la vida corriente como en las maquinarias al servicio del Poder como en otros sitios: verdades: “hay cosas que son verdad y cosas que son mentira dentro de la Realidad”. Todos, y yo mismo, y cualquiera está cayendo en esto todos los días, tratando de distinguir en una narración de hechos, en una predicción, en una visión, lo que es verdad y lo que no lo es. Así de corriente y vulgar.

Bueno, pues esto no puede ser, y el sentido político de todo esto viene a descubrir que esto no puede ser, y, que de una manera o de otra, aunque para ciertos fines nos vayamos arreglando, eso no quiere decir que no nos estén mintiendo, que no esté viviendo sobre el engaño. Y mientras eso no se descubra claramente, pues no hay manera de hacer nada que no sea repetir lo que ya está hecho.

Ésta era la primera parte, ya llega vuestro turno: se trata de verdad y verdades en la Realidad, de manera que aparte de Javier, que naturalmente estaba ya dispuesto antes de que terminara, ¿a quién más se le están ocurriendo, acerca de verdad, verdades, en la Realidad, tal como descrita? Supongo que a muchos.

    - Mi pregunta es básica ¿eh?

    AGC - Sí, sí. Espera que recoja varias manos y que podamos turnarlas. Verdad, verdades, en la Realidad. Bueno, ahora ya no tenéis disculpa ¿eh?, si a esto no os surgen contradicciones, respuestas, y objeciones y lo que sea, es que entonces ya no sé qué hacer para que se hagan sentir los problemas. Más, más manos, por favor. Más manos. ¿Nada más? ¿Nadie más tiene nada que decir respecto a esto que es el fundamento político, por lo que esta tertulia política tiene que ocuparse de él, de todas estas cuestiones y las pretensiones de verdad? ¿Nadie más? ¿Quién más? ¿Cuántos más? ¿Cuántos más? Bueno, nos conformaremos. Javier: adelante.

    - Pues mi pregunta es básica. A mí, en este mundo tuyo de esta Realidad hecha de cosas estructuradas con ideales y etc., se me desdibuja eso de que… no entiendo de ‘que no es verdad’. ¿Qué significa en ese contexto tuyo “que no es verdad”, “que algo no es verdad”?

    AGC - Eso pregúntaselo a los que mandan, porque son ellos los que te dicen que esto es verdad y lo otro no. Pregúntaselo a los que mandan.

    - Sí, pero…

    AGC - ¿Qué te dicen?

    - …¿qué significa “ser verdad”?

    AGC - No, no: pregúntales a los que emplean el término y a los que lo dicen costantemente. Que es de lo que me estoy ocupando ahora. Pregúntales “¿Qué es eso de ‘verdad’?”. Pregúntales a ellos, no a mí.

    - Pero lo dices tú. Tú mismo lo empleas. Pero tú lo empleas también, desde luego…

    AGC - No a mí. No a mí. Yo no, no…

    - ¡Coño!, lo acabas de decir.

    AGC - …Yo estoy empleándolo de una manera negativa. Estoy proponiendo el interés político primordial de todas estas cuestiones, porque es preciso el descubrimiento claro de que en Realidad, en la Realidad, no hay verdad de ningún tipo que sea.

    - Niegas la misma… la mera existencia de eso, la mera…

    AGC - Niego a lo que, por otra parte, nos está impuesto cada día poderosamente, haciéndonos distinguir entre hechos, narraciones, que son verdad, otras que no lo son, y así en todas las demás cuestiones de la Realidad. Adelante.

    - Si esa frase de que “No hay verdad en la Realidad”, si esa frase es verdad, ¿esa frase está dicha en la Realidad o está hecha fuera de…?

    AGC - Eso es una cuestión que sale siempre y ya sabéis: para decir “No”, no hace falta tener escondido un “Sí”. De manera que el “No”, no hace falta. Para que a un “No” se le diga “No”, primero hay que convertirlo en un “Sí”. De manera que si yo hubiera dicho eso como una pretensión de verdad, pero si no he hecho más que negar la verdad de lo que se nos impone, no se puede hacer eso, es decir, es de mala ley hacerlo. Para decirle “No” a un “No” primero hay que convertirlo en un “Sí”, como se hace por otra parte a cada paso, gracias a lo cual las negativas de los rebeldes pierden toda su fuerza, porque inmediatamente si le dices “No al Poder”, a la mañana siguiente te has hecho un anarquista o un creyente en el Anarquismo: el “No” ya está metido dentro y ya no hemos hecho nada. De manera que  en ese sentido no se puede hacer eso. Estamos negando, tratando de destruir la creencia reinante en que en la Realidad hay cosas que son verdad y otras que no, y hay verdades y hay mentiras en la Realidad. Más. No sé quién era el siguiente…

    - Yo también me apunto a la fila. Luego me apunto.

    - Que es que eso, a mí se me aparece que es fundamental el ataque a eso, porque yo que lo vengo sintiendo como una presión desde que recuerdo, eso de la presión de decidirme por qué es verdad o qué no es verdad, y como una cosa insoportable. Que se supone que tenía que ser lo más mío pero yo no lo quería ni lo entendía ni sabía cómo apañarme con eso, ni… vamos, que sigo igual. Pero que me parece que eso es una cosa que hace mucho la puñeta.

    AGC - Antes de que sigas, efectivamente eso es lo que busco: que  esta cuestión nos toque el corazón. Es decir, que precisamente reconozca uno en sus sufrimientos, como está diciendo Ana, la presencia de esta imposición.

    - Sí, eso era, que…

    AGC - ¿Quién más había por ahí?

    - Sí. A lo mejor [], pero es que hay muchísimas verdades, infinitas verdades, y los que mandan imponen la suya ¿no?

    AGC - ¡Ah!, o sea, que tú piensas que hay verdades en la Realidad.

    - Yo creo que cada cual tiene la suya.

    AGC - ¿Crees que hay verdades?...

    - Cada cual tiene su verdad y cada cual tiene su historia.

    AGC - ¡Ah!: cada uno la suya, ¡ah! Entonces no, eso no es lo que estoy diciendo. Yo digo que no hay verdades en la Realidad.

    - Yo creo… lo que yo te digo es que es algo subjetivo, y el que tiene Poder impone la suya.

    AGC - No, no: es que a mí me importa lo subjetivo y lo objetivo un bledo, porque he dicho en general que en la Realidad no hay verdades. Y lo mismo me da que sean objetivas o que sean subjetivas. Lo que se ha negado es que en la Realidad haya verdades, que cualquier pretensión de verdad en la Realidad es falsa, es mentira. Da lo mismo si es la de un tío, si es la de un Ministro, si es la del Gerente de un Banco, si es la del Presidente tal o cual, si es la de la Iglesia, me da igual.

    - Cada uno la ve de una manera distinta.

    AGC - No: cada uno, no. Cada uno, no: los fieles de la Iglesia ven las verdades que la Iglesia les manda, los fieles del Capital ven las verdades que el Capital les manda. No es cada uno. Cada uno es un obediente, un siervo. La mayor parte de sus verdades son verdades en las que le han mandado creer. Así es la Fe. Más.

    - Sí. Que yo digo que si nos acordamos de aquello que decía el Maestro Eckhart de “Que digas lo que digas, dices mentira”, ahí lo importante es lo de decir “Digas lo que digas”. Y cuando aquí se te planteaba antes decir que había que… que lo importante es decir “No”, que parece que como ya en la definición misma del decir “verdad”, sencillamente el término, la nominación “verdad”, estás afirmando, afirmando una Realidad que se llama “verdad”, no es que digas “Sí, la verdad”, es que al decir sencillamente, decirla, estar afirmando algo, estás creando algo.

    AGC - Sí, hija mía, es con lo que me estoy metiendo…

    - No, pero yo te digo… Déjame…

    AGC - …pero estamos viendo que el Poder…

    - ¿Por qué entonces decimos...?

    AGC - Perdona: no nos aclaras mucho, no.

    - No, no: es que quiero continuar.

    AGC - No: perdona, no vas a continuar…

    - ¡Ah!, bueno, pues no continúo. Venga, pa ti solito. ¡Ala!

    AGC - …porque nos estás desviando y tengo que recoger muchas voces. Lo del Maestro Eckhart, que Isabel ha recordado, él lo dijo de Dios…

    - Pero yo lo digo de “Digas lo que digas, dices mentira”.

    AGC - Él lo dijo de Dios: “Digas de Dios lo que digas, dices mentira”. Dios no pertenece propiamente a la Realidad sino a los entes ideales: sólo por imposición se viene a eso. Mi loco, como os recordé un día, había convertido a la frase en “Digas de mí lo que digas, dices mentira”. Que era también…

    - Pero se puede decir “Digas lo que digas, dices mentira”, sin necesidad ni que está el loco ni el Maestro Eckhart.

    AGC - Bien. Aquí estamos con la cuestión, pa no distraernos, de que en Realidad, en la Realidad no hay verdad…

    - Pero es porque lo dices.

    AGC - No hay de verdad verdad.

    - Ahí está el lenguaje que es el que está diciendo “verdad”.

    AGC - No hay verdad. Si no fuera eso, Isabel, por favor, ni siquiera estaríamos…

    - ¿Por qué a un niño desde pequeñito…? ¿Me quieres dejar que continúe? Pero déjame que continúe, Agustín.

    AGC - Las cosas de por sí, como os he recordado algún día, no son ni verdad ni mentira. “Verdad” y “mentira” se refiere a las predicaciones, a lo que ahora Isabel está diciendo con []. Ya está…

    - A un niño pequeño, desde pequeño, antes de esplicarle las verdades…

    AGC - Y todos los días os están diciendo verdades. Y no hay por qué distraerse. Estamos en eso.

    - No: primero se le dice “No mientas”, “no mientas”.

    AGC - ¿Qué más?

    - Agustín, perdóname.

    AGC - Sí, pero vamos a ver si… Más voces, por favor, que si no, no me encuentro de verdad acompañao. Se supone que esta tertulia está representando en pequeño al pueblo-que-no-existe, a través de existentes como nosotros…

    - Que eso no es verdad.

    AGC - …pero que algo de pueblo nos debe quedar, algo de pueblo o de sentido común, para poder ante estas cuestiones [estallar].

    - Que te digo que no es verdad.

    - Para aclarar todavía mi duda: tú dices… tu frase es “En Realidad no hay verdad o verdades”. Y entonces ahora yo te pregunto ¿en dónde?... o ¿hay verdad en otra parte que en la Realidad?

    AGC - Ya una vez os repartí el año pasado… (no: hace menos de un año) un papel donde se hablaba del empleo del término “verdad”, por un lado para entes superiores, después para la Realidad, después para más abajo. No voy a volver sobre ello porque ahora nos estamos dedicando a verdades en la Realidad. De manera que no voy a meterme ahora a volver a discutir de si entre los entes matemáticos, por ejemplo, cabe verdad…

    - Pero había aquellos dos… Agustín. Claro, había esos dos planos que decía Einstein…

    AGC - …cabe verdad.

    - …que si una cosa era verdadera o formulada, no sé qué…

    AGC - Bueno, él decía “cierto”, sí.

    - …no era cierta en la Realidad y viceversa. Es a los dos planos.

    AGC - Sí, sí. En la frase él decía sicher. No decía ‘verdadera’, decía sicher (segura), pero con eso ya contradecía bastante a lo que reina, porque la Ciencia pretende que, sobre todo a través de la vulgarización, se crea en sus verdades como seguras. De ahí nos ha llegado esa frase, sí. “Lo que…” (¿Cómo era?), “Lo que se da en la Realidad no es seguro”.

    - ¿La frase de Einstein?

    AGC - Sí.

    - Venía, sí, que las formulaciones matemáticas, en cuanto se refieren a la Realidad, no son ciertas.

    AGC - No son seguras (sicher), y cuando son seguras…

    - Sí, es el término alemán, digamos.

    AGC - …y cuando son seguras no se refieren a la Realidad. A Einstein mismo que trabajaba principalmente por el Orden, como todo el mundo sabe (como a cualquiera le pasa), de vez en cuando no podía menos de escapársele algo de la voz del pueblo ése que no existe.

    - Sí. ¿La muerte sería una verdad dentro de la Realidad?

    AGC - No: la muerte (Isabel lo ha recordado), de las cosas no se puede decir que sean verdad o mentira: es de la predicación de verdad que se hace. Te dicen, te aseguran la verdad de la muerte, por ejemplo de la tuya, y entonces esa cosa que te dicen es mentira, no puede ser verdad. No la muerte sino lo que te cuentan de la muerte, lo que te dicen de la muerte, o de cualquier otra cosa. Sólo de los decires, sólo de las afirmaciones se puede decir verdad, por ejemplo, con el caso de la muerte.

    - ¿Y aquello que Pilatos preguntó a Jesús, “¿Qué es la verdad?”, que lo recoge Unamuno? Tú que eres tan unamuniano, ¿por qué no lo cuentas?

    AGC - Vamos a seguir recogiendo voces, que me interesan aquí…

    - No, no, eso es interesante.

    AGC - …de momento, más que las de Pilatos. Vamos a ver.

    - Lo de Pilatos, lo de Pilatos…

    AGC - Sí, me interesan en estos momentos más que las de Pilatos, de manera que quiero sentirme un poco más acompañado.

    - …Que ahí dice cosas interesantes.

    - Agustín. Que yo quería decir que no sé, no lo entiendo bien… Bueno, entiendo que la verdad y la mentira están en el lenguaje, digamos, o algo así.

    AGC - No.

    - ¿No?

    AGC - La verdad en el lenguaje no hay nada. El lenguaje es un istrumento que lo mismo puede servir para decir mentiras que para otras cosas. Adelante.

    - Y en lo que acontece, ¿ahí sí puede haber verdad o…?

    AGC - No, no: hay que decirlo. Os estoy hablando de lo que os hacen pasar como verdades.

    - Pero ¿lo que dice uno o lo que dicen de ti…?

    AGC - Lo que dice cualquiera. Por ejemplo, en los Medios, de la manera más notable. ¿No es verdad que muchos de vosotros leen periódicos, y a lo mejor hasta ven la televisión?, ¿no les están diciendo todos los días verdades a puños?, ¿no les están contando cosas de lo que pasa en el Congreso español o en el inglés?, ¿de lo que ha pasao con los barcos piratas?, ¿de lo que ha pasado con la violación de tal señora o de la hija de tal señora en tal o cual sitio? ¿No lo están contando? ¿Qué os creéis, que es verdad o que es mentira?

    - Pues que es verdad.

    AGC - Os creéis que es verdad, porque es que ¿cómo podéis aguantar ese rollo si no les estuvierais creyendo, por lo menos en parte?, que no es verdad. Pues de eso es de lo que estoy hablando. No hace falta que os lo cuenten los Medios, pero principalmente cuando os lo cuentan los Medios o la divulgación científica a través de los Medios. Son de esas verdades de las que estoy hablando y os las dan a puños todos los días.

    - Porque lo que suceden son las noticias, no los Medios.

    AGC - Y os las dan a puños todos los días.

    - Y ¿no habría otra verdad, digamos, del pueblo, o algo así?

    AGC - Respecto a la gente corriente he hecho la distinción antes: para entendernos, para entender el aviso que uno me da de “¡Cuidado!, que ahí detrás de esa tapia hay un barranco”, no, no me hace falta que yo sepa esactamente qué quiere decir “tapia”, qué quiere decir “barranco”, no. Me contento con el uso corriente de los significados, le presto una cierta Fe a quien me lo dice porque no tengo motivos para desconfiar, y entonces tomamos medidas para no hundirme en el barranco, para ir tirando.

    - Pero, y esa misma verdad luego sirve también para el Poder, porque dice “Pues lo tiró al barranco, y fue él”. “Lo tiró al barranco y fue él, ¿eh?”.

    AGC - Sí. Eso mismo se va... (eso es lo mismo que he dicho), luego se va agrandando a través del Poder y de la Ciencia a su servicio, ya las verdades van tomando otra categoría; van tomando otra categoría y por tanto la Fe se hace más elevada y más tremenda.

    - Es que por lo que decimos parece como que hubiera dos cosas: que por un lao, lo que se dijera de la Realidad siempre iba a ser falso, cualquier cosa que se dijera de las cosas, pero por otro lado, que es más falso cuanto más pretende ser verdadero. ¿Es eso?

    AGC - Sí, se puede establecer. La distinción que yo hice puede ser gradual, sí. Para entenderse por la calle hace falta muy poquita Fe, no tiene uno por qué estar seguro del significado de las palabras corrientes ni nada, como he dicho. Para cuestiones más elevadas la necesidad de Fe es más poderosa, y efectivamente se impone más tajantemente.

    - No, me refería también a lo que ha salido antes, de la predicación que se está haciendo aquí de que no se puede decir nada de la Realidad que sea verdadero, que eso a su vez también es una predicación sobre la Realidad.

    AGC - Eso es una negación.

    - Una predicación negativa.

    AGC - Es una negación. Yo estoy poniendo el hecho de que se os dice todos los días verdades, y hay una negación que dice “No, no, no puede ser”, dadas las cosas que aquí hemos descubierto. Eso, mientras siga vivo el “No”, mientras no se le convierta a su vez en una afirmación, sigue haciendo lo que pueda.

    - Y para… A lo mejor es repetir otra pregunta que ha salido antes, pero para decir que algo es falso ¿no se necesita pensar que tiene que haber algo que sea verdadero?

    AGC - No: no se necesita.

    - Alguna predicación. Que es posible la predicación verdadera, porque si no, no tendría sentido acusar a nadie…

    AGC - Sí. Sí tiene sentido. Para decir “No” no hace falta un “Sí”. Es lo que he recordado antes a otro propósito y hemos recordado muchas veces: para descubrir que algo no es verdad, y hasta que en general en la Realidad no hay verdades, no hace falta tener escondido ningún “Sí”, ninguna Fe, ninguna creencia, no hace falta. No hace falta. ¿De dónde sale el “No”?, pues ésa es la cuestión. ¿De dónde sale el “No”?

    - ¿Por qué decimos entonces “en la Realidad”?

    AGC - ¿Eh?

    - Que ¿por qué decimos entonces “en la Realidad”?...

    AGC - En la Realidad.

    - …¿y no decimos “No hay verdades”?

    AGC - “En la Realidad” porque habría que después hacer los distingos respecto a los entes matemáticos y en general sublimes, en los que no me quiero entretener porque quiero centrar la cuestión en las verdades que os cuentan todos los días acerca de hechos reales, y es a las que me quiero referir. Y es la fuerza política que esto pueda tener, va directamente ahí, a las verdades que todos los días se os hacen creer, por los Medios o como sea, acerca de hechos reales, como los piratas, las violaciones, los congresos, a los que antes me he referido como ejemplo, que son hechos reales todos ellos, y se hace creer que la noticia, el comentario, son eso: verdaderos con respecto a esos hechos.

Bueno, vamos a ver si consigo [], segunda parte: segunda parte para (a ver qué []), segunda parte: tenemos ya pues, después de este intento de recordar el interés político primordial de todas estas especulaciones fisicomatemáticas y demás, volvamos un momento a ellas para ver hasta qué punto no sólo es que se entiendan sino que le tocan a uno, le tocan a uno de verdad, en lo más profundo de sus creencias. Por ejemplo, para las cuestiones de límite (no voy a volver ahora sobre las disputas de matemáticos) vamos a partir de una cosa sencillita que el otro día os saqué, una nueva manera de presentar la aporía de Zenón de Aquiles y la tortuga.

Habréis oído los que leáis cosas por ahí mucho acerca de la infinita o no infinita divisibilidad del espacio y del tiempo y cosas de ésas que se refieren pretendidamente a realidades: el espacio, el tiempo. Sobre eso volveremos, pero aquí nos vamos a desentender, porque mi propuesta era entenderlo así, sencillo: Aquiles puede perseguir a la tortuga en su carrera y fácilmente pasarla, pasarla de largo, pero no puede alcanzarla nunca. Alcanzarla justamente no puede nunca. Así de sencillo.

Bueno, pues eso: preguntas para ver qué cosas son las que juegan ahí, en esa manera de presentarse la cuestión de límite. Recordad que la cuestión de límite, que la Matemática al servicio de la Ciencia ha tenido que desarrollar, es una manifestación de lo de “Sí o no”, imponiéndose desde Arriba sobre lo de “Más o menos” que son las cosas y que somos, pero todos los días se nos está imponiendo “Sí o no”, a esactitud, y por tanto el límite.

Bueno, pues ¿qué es lo que juega ahí con Aquiles y la tortuga, que puede facilísimamente pasarla de largo pero no puede nunca alcanzarla justamente? ¿Qué cosas son las que están jugando ahí?

    - Aquí.

    AGC - Por favor, sí, a los leídos: no nos saquéis las cosas ésas de infinita divisibilidad y cosas así, del tiempo y del espacio. Adelante.

    - En mi opinión la falacia respecto a lo que parece evidente es que es como siempre la palabra. Lo que hace este tipo de demostraciones, es decir, que nunca la alcanza, es describir una manera de acercamiento, es decir, una especie de camino para llegar a ese punto, y en la mera descripción y enumeración infinita, muy numerosa, digamos, de etapas, se pierde la cosa y se miente. La mentira ahí es un poco cómo se cuenta esa llegada al límite. Eso creo que es la falsedad intrínseca de la aporía ésta.

    AGC - No sé a qué refieres lo de la falsedad, ¿a lo que he dicho o a otra cosa?

    - No: a que, digamos, comparado con la experiencia en la Realidad que conocemos y en la que creemos un poco, en que Aquiles sí que pasa a la tortuga, el decir que…

    AGC - No, no, no: la alcanza.

    - El decir que no la alcanza…

    AGC - No, no, no: ¿qué es verdad?..., ¿qué es falso, el decir que nunca la alcanza o el decir que la alcanza justamente?

    - Bueno, en tanto que Realidad las dos cosas son mentira, según tu propia definición.

    AGC - No: en la Realidad…

    - En la Realidad en la que nos movemos, en la cual Aquiles pasa a la tortuga evidentemente: Entonces, el decir que no la alcanza reside en que no la alcanza porque uno describe en unas etapas hechas de palabras cómo se acerca a ese punto. Y ahí está el rollo.

    AGC - No, no armes líos, por favor, Javier. Venga, estad dispuestos a más voces. El verbo ‘alcanzar’ es de la lengua corriente, y por si tuvieras dudas…

    - Es igualar posiciones.

    AGC - …Si tuvieras dudas, se le opone a ‘perseguir’ y ‘pasar’, y eso es de la lengua corriente.

    - Es ‘igualar’.

    AGC - Y por si hubiera dudas todavía, se dice “justamente”, que es un término vulgar que quiere decir ‘esactamente’. De manera que eso es lo que se dice, y se pretende por supuesto, el vulgo y la Ciencia, que Aquiles no sólo persigue a la tortuga y luego la traspasa, sino que para pasar de perseguirla a traspasarla también la tiene que haber alcanzado. Y esto es lo que es mentira, como cualquier cosa que se dice de la Realidad. Pero vamos a ver, más voces para que se vea lo que ahí está jugando.

    - Para alcanzarla se supone que la tortuga tiene que estar en un lugar exacto.

    AGC - La tortuga se está moviendo.

    - Claro, es que ése es el problema, que se está movien-...

    AGC - En la aporía se están moviendo los dos.

    - Entonces no puede estar… ¿dónde está la tortuga?

    AGC - Pero por supuesto el vulgo y la Ciencia tienen que creerse eso de que la tortuga o Aquiles están pasando por puntos, y que eso es compatible con la continuidad del movimiento. Todo eso que para ir tirando tenemos que creer, la Ciencia que el Poder desarrolla no hace más que confirmarlo, tratar de confirmarlo, y cuanto más lo confirme, pues más pretensión de verdad. Más pretensión de verdad y por tanto falso. Pero más, por favor. Supongo que esta cosita tan simple, tan sencilla, tiene que dar mucho más, tocar, si es preciso, los corazones para que se nos despierte la vena política que está en las cuestiones físicas y matemáticas.

    - A mí me parece igual de problemática una cosa que la otra.

    AGC - ¿Te parece, perdón?

    - Igual de problemático.

    AGC - ¿El qué?

    - Pues que la alcance y que la pase sin alcanzarla. Que la pase sin alcanzarla también es muy problemático. Eso…, ¿cómo vas a pasar algo sin haberte cruzado con ello?, es igual de problemático.

    AGC - Eso. Pregúntaselo a la gente corriente y a la Ciencia con ella, que se lo creen así.

    - Sí, sí.

    AGC - Ellos dicen “Pues no puede ser”, y dan como cosa normal que la persigue, la alcanza y la pasa.

    - Pero la persigue y la pasa sin alcanzarla, tampoco.

    AGC - La persigue, la alcanza y la pasa. Es lo que se cree. Efectivamente se cree que para pasarla tiene que haberla alcanzado.

    - Sí, pero que pasarla sin alcanzarla es también… tampoco… que no arregla nada.

    AGC - Sí: no arregla nada. Lo que pasa es que no es lo que se cree ni lo que la Ciencia cree. Eso tendría que ser un invento mío, por ejemplo. Que resultaría problemático. Pero, vamos, yo no digo que Aquiles pase a la tortuga sin alcanzarla, no: me limito a decir lo que se cree corrientemente.

    - Sí, pero parece como que para poder llegar a estas cuestiones siempre tiene que hacerse un truco, un truco lingüístico, porque si no, hay un coger al pie de la letra el término ‘alcanzar’, que casi la alcanza y la tiene que abrazar y ya no la suelta. Pero el hecho de que muchas veces, cuando niños corren, dicen “Ya te alcancé”, y se lo dice el que “ya te alcancé” pero sigue corriendo.

    AGC - ¿Cuál es el truco lingüístico?, por favor.

    - El truco lingüístico es el entendimiento del término ‘alcanzar’.

    AGC - A saber.

    - Sí. Pues que hay el que alcanza a alguien, y ya, porque está parao y se paran los dos, y lo ha alcanzado, y el otro que sencillamente le pasa de largo pero lo ha alcanzado, porque lo ha superado…

    AGC - Oye, buena gana… Ganas de hablar, Isabel. Es lo que estamos…

    - No, no. Déjame que termine...

    AGC - …Es lo que estamos tratando…

    - …Pero esto pasa también ya en la primera aporía…

    AGC - …Lo corriente es que crea que para…

    - …Pasa también en la primera aporía de Zenón, que un móvil se mueve allí donde está y donde no está…

    AGC - …que para pasarla en la relaci-…

    - …Si tú no juegas con la contradicción del verbo ‘estar’…

    AGC - …que para pasarla en la relación…

    - …tampoco te funciona la primera aporía.

    AGC - …Entre la relación ante los dos móviles de diferente velocidad lo que se cree es que efectivamente el más veloz pasa al otro y pasa por el punto en que lo alcanza justamente.

    - Justamente.

    AGC - He acentuado ‘justamente’, ‘esactamente’.

    - Pero se supone que es en un punto donde se coincide…

    - Lo que no hay de verdad en la Realidad es exactitud.

    AGC - No hablar por hablar, Isabel, por favor.

    - Lo que no hay es exactitud, no es que no haya verdad.

    - Que si se supone que hay un punto donde es donde los dos que se están moviendo coinciden, ese punto no se puede recorrer a dos velocidades diferentes.

    AGC - ¿“No se puede”?
 
    - Recorrer a dos velocidades diferentes.

    - Pero coinciden.

    AGC - No, pero efectivamente es lo que pasa ¿eh?: ‘justamente’, ‘esactamente’, quiere decir, en otras palabras, ‘en un punto’.

    - Pero eso es lo que… ahí está el fallo.

    AGC - Que no hablar por hablar, Isabel, por favor. Pensar. Dejarse pensar y sobre todo sentir también. De manera que es lo que se dice y se cree corrientemente, y la Matemática al servicio de la Ciencia lo desarrolla, porque en cuestiones de velocidad tiene que llegarse a creer en una velocidad istantánea. Es decir, en una velocidad cero que sigue siendo velocidad. Bueno, y muchos otros ingenios. Seguramente Caramés podría recordar más. Muchos ingenios para hacer compatible el punto con la línea real, con la Realidad, cosa que no puede ser: el punto no pertenece a la Realidad, pero hay que hacerle que pertenezca, porque si no, no se entiende cómo es que Aquiles alcanza a la tortuga y que la alcanza en determinado sitio. Hay que hacer creer que sí. ¿Qué más cuestiones juegan ahí?, por favor, y dejaos esto que se dice no sólo se entienda sino que penetre, que afecte a esas creencias que tenéis ahí guardadas, y que saben muy bien que si uno se deja pensar en esto corren peligro. Y que si corren peligro las creencias en las que uno vive, pues corre peligro, no voy a decir la vida, pero la Existencia. La Existencia.

    - No sé, a mí me parece que la Realidad así expuesta, no se puede aprehender nunca, nosotros jamás podremos ¿no?, porque nos supera. Entonces funcionamos a base de pequeñas creencias, pequeñas recetas, pequeñas…, la verdad es demasiado solemne ¿no?, y en base a eso vamos construyendo, vamos funcionando ¿no?, a unos niveles, a otros, cada cual, según, ¿no?, y sobre todo en Ciencia, yo creo que -a lo mejor soy optimista- el científico, el que trabaja a ese nivel, funciona con un sentido muy relativo de lo que está utilizando y descubriendo ¿no?, y sabe que estos son pequeños pasos. Es muy distinto a la verdad de la que tú hablabas antes, que eso ya es… en fin, que son términos, es una manipulación, ahí se manipula ¿no?, pero a otros niveles, sin una mínima certeza, no sé…

    AGC - Bueno, gracias. Has recorrido lo que estoy diciendo respecto a los grados de Fe. Para arreglarnos en la vida corriente hace falta muy poco, no hace falta saber el significado esacto de las palabras, porque no hay esacto, hace falta saberlo aproximativamente y tener una confianza aproximativa en el que habla para entenderse. Según subimos, desde luego la condición de las verdades va aumentando. Es cierto que la Ciencia por vocación está al servicio del Poder. Por fortuna, muchos de los que se dedican a la investigación, pues les queda algo de pueblo-que-no-existe por lo bajo y descubren ellos mismos las contradicciones insuperables en las teorías y en las formulaciones que desarrollan, y esto es la escepción, lo corriente es que los resultados se sigan vendiendo como verdad. Tan como verdad como en el antiguo Régimen, donde Doctores tiene la Iglesia Arriba: al vulgo, a los feligreses, se les imponían las verdades del Credo sin más. Los teólogos, allá Arriba, nos quedan restos de ellos en sus recovecos, podían estar un poco vivos todavía y surgirles dudas, pero en cuanto al establecimiento y la imposición sobre el vulgo, la cosa ya llegaba a esos estremos de la verdad, de la Fe por todo lo más Alto. Hace muchos años que los científicos en general cuando se pronuncian tienden a rechazar esta palabra efectivamente tan terrible de ‘verdad’, y hablan de ‘modelos’, ‘paradigmas’. Esto ya, desde que yo soy muchacho, corren esas maneras de fingida modestia por parte de los científicos. Pero es una fingida modestia, porque después de todo sigue imponiéndose los resultados como verdad. A la Ciencia al servicio del Poder le bastaría para producir magnetófonos, teléfonos móviles, y cualquier cosa, le bastaría con la aplicación de cosas que no hace falta preguntarse por el fundamento, pero que son formulaciones que dan buen resultado, que marchan, y con eso bastaría. Pero se ve que no basta ni a la Iglesia actual ni a la antigua, no le basta con eso, tiene que seguir pensando no en fines muy prácticos de vender chismes, sino fines últimos, y para esos hace falta la verdad. Sí.

    - A mí se me… Dentro de un momentito, espérate.

    AGC - Entretanto, venga. Sí.

    - No sé si es volver un poco atrás, pero… con el tema que estabas comentando de las aplicaciones a la Ciencia y tal. Pero al hilo de lo justamente anterior, de la aporía y la relación con la política, yo creo que la aporía funciona porque se presuponen dos concepciones contrapuestas a su vez…

    AGC - ¿“No se”?  ¿“No se”?

    - ¿Perdón?

    AGC - Que ¿“no se”?

    - Se supone.
    
    - Se presuponen, perdón.

    AGC - ¡Ah!, ¿“se presuponen”?

    - Dos concepciones presupuestas, una: que los istantes o momentos son infinitos, pero a su vez, para que sea imposible que lo alcance, las coordenadas de tiempo y espacio tienen que ser concretas, tienen que estar definidas, y los istantes también, para que funcione tienen que ser limitados aunque sean infinitamente divisibles. 

    AGC - Es lo que hace falta para que la alcance como la Ciencia manda.

    - Claro, por eso, pero entonces…

    AGC - No, no: no para que no la alcance: para que la alcance.

    - Sí. Claro, claro, pero esas dos cuestiones son las que están contrapuestas, entonces…

    AGC - Sí, sí, ya he dicho que la Matemática ha inventado, con respecto a la cuestión del punto compatible a la línea real, ha invertido cantidad de cosas, entre ellas algunas del tipo que dices. Pero por más que la formulación, la teoría, trate de sostener la creencia vulgar, sigue siendo mentira.

    - Pero lo que quería decir es que eso, extrapolándolo, en la política por ejemplo es imposible que coincidan… que existan dos posiciones exactas.

    AGC - Bueno, en Ciencia tampoco existen mucho más que en la medida en que el Poder está subvencionando los Istitutos científicos, y aún así quedan muchos al margen. En política ¿qué coños va a hacer falta?, ni siquiera. Es conveniente que haya en una Democracia contradicción de opiniones, cada uno tiene sus verdades, pero se disputan entre ellas como si fueran verdades. Esto es lo tremendo, en Política lo mismo que en Ciencia, porque ¿qué sentido tendría la disputa entre un conservador y un liberal en cualquier momento si no fuera que cada uno de ellos cree que lo que está diciendo él es la verdad en cuestión política?, y por tanto está peleándose con otra verdad que se le contrapone. Tienen que ser verdades. Y por más que a la Ciencia se la quiera liberar, la Ciencia, lo mismo que el Poder, tiende a un fin, tiende a la verdad. Si no, lo que llaman Progreso, en regímenes políticos o en Ciencia o en lo que sea, no tendría sentido. Tiene sentido en cuanto que efectivamente se os hace creer que por este camino vamos a un Futuro mejor, vamos mejorando poco a poco hasta llegar al bien. Por el caso de la Ciencia, que por los sucesivos errores y correcciones y tal, que en el siglo XX se ha hecho respecto al XIX, y que en el XXI se ha hecho respecto al XX, y que se harán en el XXII, por ese camino vamos avanzando, nos vamos aproximando a la verdad. Es absurdo para cualquier corazón sensible, pero por otra parte necesario, irremediable. Si no fuera que se creyera en eso, ni la Política ni la Ciencia tendrían sentido ninguno.

Por cierto que la aproximación a la verdad o al bien definitivo, en Política o en Ciencia, tiene que ver con Aquiles y la tortuga, porque se trata de la disputa entre la cuestión de aproximación y la cuestión de punto. También con respecto al fin último se da la misma contradicción y la misma disputa. Esto supongo que no hace falta esplicarlo mucho. Sí.

    - A mí lo que me parece, intentando enlazar la aporía de Zenón con la cuestión política, es que… y la asimilación al poder de la aporía, es que en los dos casos se oye la misma voz del Poder, algo como “Divide y vencerás”: políticamente se trata de hacer que la gente se vaya dividiendo en personitas, cada uno con sus gustos y preferencias y intereses, y parece que el Poder tiene una repugnancia sobre la masa indefinida o lo indefinido, y por el otro lado, pues es la continuidad. Hace falta para que Aquiles alcance a la tortuga, pues eso, que haya trechos, que esté dividido en interminables trechos de espacio o momentos sucesivos. Parece que en ambos casos se oye eso…

    AGC - Ya. Bueno…

    - Que la voz sería ésa: “Divide y vencerás”.
    
    AGC - Me parece es un poco forzada la aproximación, pero, bueno. Desde luego ten en cuenta que si la continuidad fuera real, ni siquiera habría Aquiles ni tortuga: no hay… la continuidad es… ¿qué es la continuidad, la infinitud, la falta de esos fines que ahora hemos vuelto a recordar a propósito del fin último de la Política o de la Ciencia?, pues es algo que queda por debajo de la Realidad, antes de que a la Realidad se le impongan significados y creencias: hay sin fin. Hay sin fin y por tanto, en cuanto la Realidad está ya costituida, no puede admitir dentro ningún sin fin, es contradictorio con la costitución que le viene de Arriba. Y entonces lo que se hace, sobre todo por parte de las Teologías o las Ciencias, es elevar esa evidencia subterránea de lo sin fin, elevarla a nombres como esos: infinito, continuo. Es un truco que se parece a lo que antes decía respecto a la negación cuando el “No al Poder” se convierte en “Anarquía”. De esa manera también cuando el descubrimiento de que no hay fin, de que la Realidad está, estamos las cosas reales, montados sobre un sin fin, a eso de la misma manera se le convierte en algo positivo: es infinito la infinitud, infinito el continuo (que no cabe tampoco de ninguna manera en la Realidad) o el azar, hasta el sin porqué que un niño puede descubrir se puede convertir en azar o en cualquier otro nombre ¿no?: la positivización de cualquier descubrimiento negativo como esos de que no hay fin.

Bueno, ¿qué más?, por favor. Venga. Se supone que aunque seamos, claro, como Mario ha recordado, cada uno distintos y personales, algo hay también siempre de común que nos queda entre nosotros. Tengo que proponeros que lo que a mí me hiere y me hace insoportable tragar las verdades que me trago todos los días, os tiene que pasar un poco más o menos a cada uno de vosotros también, y es a eso a lo que estoy llamando. Sí.

    - Bueno, yo, Agustín, iba a decir, que no tanto ya en Zenón sino  en general, en una Realidad, aunque sea muy amenazadora y tal, está muy mal definida, es muy imprecisa, está hecha a cachos, digamos, a cachos sucesivos, históricos y tal, entonces, en esa cosa mal costituida es imposible realmente hacer afirmaciones lógicas de “sí o no”, no lo admite la costitución de aquello a lo que me refiero, y ahí, en ese sentido, sería mentira cualquier afirmación que se hiciera en ese contexto.

    AGC - Bueno, pues, Javier, cualquiera, porque las están haciendo todos los días. El hecho de que uno pretenda entender incluso una ecuación matemática en el sentido de una teoría acerca de la Realidad, esto lo encuentras todos los días, esa pretensión se está dando todos los días, es una pretensión de verdad a pesar de las falsas modestias de la Ciencia que antes decía. 

    - En un contexto cerrado y bien hecho, como en un ente matemático, todavía sería posible, pero al hablar de esto, es imposible, está mal.

    AGC - Hablamos siempre de [] matemático cuando se refiere a cuestiones como velocidad o Realidad, y se está haciendo todos los días. No viven las Matemáticas tampoco en un limbo aparte. Efectivamente son entes no reales, son entes superiores, no sólo ‘todo’, ‘nada’, ‘uno’, sino los entes geométricos y los números sin cosa, pero están influyendo costantemente en  la Realidad, justamente usándose y muchas veces para la creencia en verdades, verdades respecto a hechos reales, en la vida corriente de los astros, de las plantas, de uno.

    - Yo me estaba fijando en cómo hacen en la radio cuando van a dar la hora, entonces el locutor se calla o la música (bueno, a veces la música está, pero…) hacen unos pitidos, hacen pí, pí, pí, pí, piiii, y luego ya dice el señor “Son las cuatro de la tarde, las cinco en Ca-…”, “las eso en Canarias”.

    AGC - Cualquier reloj pretende ser esacto, ninguno puede serlo, pero la pretensión… la pretensión de aproximación no hace más que crecer, y la pretensión de un reloj es que está dando la hora verdadera. Absurdo: una hora verdadera en este mundo. Absurdo pero regente. Eso es lo que está mandado, esto es de lo que os estoy hablando. Tercera parte era… No sé si es muy tarde.

    - Sí, sí.

    - Menos veinte.

    - Perdón…

    AGC - Menos veinte.

    - Diez menos veinte.

    AGC - Tercera parte era…

    - Al hilo de lo…

    AGC - ¡Ah!, bueno, si sale algo más de esto, venga, venga.

    - Al hilo de lo último que ha dicho, de los relojes, por ejemplo, yo creo que cualquier tipo de debate político se puede enfocar de una manera diferente a la de obtener la verdad, sino que utilizar el debate político para llegar a una aproximación de organizarnos de la mejor manera posible, sin pretender alcanzar la verdad sino una funcionalidad mejor que la anterior. Igual que el reloj…

    AGC - No me digas.

    - …puede no…

    AGC - No me digas. No me digas. ¿Es lo que ves tú en los periódicos y en la tele?

    - No: digo que se puede hacer, enfocarlo de esa manera.

    AGC - ¡Ah!, bueno, que podría ser. No, pero yo aquí estoy hablando de la Realidad. No me vengas con ensoñaciones ¿eh? No me vengas con ensoñaciones. No se da eso que dices. He dicho que hasta entre los científicos es una falsa modestia la renuncia a la verdad, no digamos entre los políticos. No: lo que cabe es que nos queda, a pesar de lo personas que somos, algo de pueblo-que-no-existe, y sólo ese pueblo-que-no-existe, no ningún político, es capaz de decir NO a las mentiras.

    - Entonces en el momento que te conviertes en político…

    AGC - Pero no para aproximarse a nada, porque entonces ya estás convirtiéndote en político, todo lo que quieras de popular y eso, pero conservador, mejorar, contribuyendo con nuestro descubrimiento, nuestras habilidades, a mejorar. A mejorar el Poder. ‘Mejorar el Poder sobre la gente’ quiere decir hacerlo cada vez más poderoso, de tal forma que la gente sea cada vez más idiota. Eso es en dos palabras el Progreso. Ésa es la mejora, pero los políticos que están en la Política no pueden menos de querer mejorar el Régimen con toda la mejor intención, y creen que su método, el método de cada uno, es el bueno para el caso, para ir mejorando el Régimen. Aquí no creemos. No creemos y no creemos por tanto en un fin ni en un Progreso o acercamiento a ese fin.

    - Creer, creer, creer.

    AGC - Eso. Aunque nada más quede introducido, que era lo que se me ocurría como tercera parte: tercera parte, y vamos a ver si da más de sí.

Era volver sobre aquello de cómo en los hechos reales juegan de una manera especial los protos -digamos, tres, dos- antes de que la serie de los números esté establecida. Recordad que esto se aparecía el otro día respecto a lo que llaman dimensiones. Pero, vamos, cuando se dice “tres dimensiones” lo importante no es la palabra ‘dimensiones’ sino ‘tres’. Y respecto a eso os decía que se me había aparecido claro que la Realidad es tres (dimensiones o como queráis) y que entonces, cuando se descubre una perogrullada como ésta, lo que está uno descubriendo es que, cuando le dice “tres” a la Realidad, no le añade nada nuevo porque estaba ya en la Realidad, hasta tal punto era (por decirlo a lo filósofo) de la esencia de la Realidad el ser tres dimensiones.

Esto es lo que quería volveros hacer pensar. Claro, cuando uno sabe que se llaman “cosas” a cosas muy abstractas (no ya digo fantásticas, que sería lo de menos, sino abstractas) y todas ellas son cosas, parece un poco difícil reconocer la tridimensionalidad en los sueños, las fantasías o las abstracciones, pero ésta es la propuesta que me tienta y la que estoy sometiendo a vuestros pareceres y contradicciones. Para cualesquiera cosas que estén sometidas a la Realidad, la Realidad es tres, está hecha por tres, es decir, una así, otra así y otra así, sea cualquiera el sentido en que eso se entienda.

Ya recordáis que a esta tentación llegábamos a partir de el enigma del espejo. Para el enigma del espejo, después de muchas vueltas que le hemos dado, lo que se me venía a hacer patente es que el Mundo, la Realidad, está hecha así, por contraposición, aunque no suela aparecer en la mayor parte de los casos de una manera tan clara como en el caso del espejo, es decir, iguales contrapuestos, y eso sería el dos.  

Pero voy a volver un poco sobre ello para preguntaros también. Ya recordáis que el enigma de ‘mano izquierda y mano derecha’ es que suponiendo que pudieran estar perfectamente bien hechas una y otra serían idénticas y sólo diferentes en que una es izquierda y otra es derecha, de tal forma que nunca podría, por vueltas que le diera, la derecha sobreponerse, fundirse, en la izquierda y todo eso. Ésta era la cuestión [], ¿qué quiere decir eso de el no poderse meter en, confundir, una derecha con una izquierda?

Estos días Caramés me ha hecho ver, entre otras cosas, con un artículo en torno a los intentos del matemático Cavalieri con respecto al uso de lo que ellos llaman “sobreposición” en Geometría, en las demostraciones geométricas y todo eso. No me voy a meter con eso, tiene que ver, pero ahora lo estoy tratando de presentar en el poco rato que nos queda de una manera muy simple. Efectivamente a través de la práctica de la sobreposición en Geometría se descubre muy claramente otra vez el problema de encontrar maneras para dar razón de la continuidad y la igualdad de las figuras, y demostrarla por medio de cambio de sitio. ‘Cambio de sitio’ quiere decir que si se trata de una cosa donde hay conjuntamente ángulos rectilíneos y curvilíneos fundando una figura y se trata de demostrar algo respecto a que esto es igual que otra figura, la práctica, que está ejemplificada en lo de Cavalieri, es permitirse trasladar de sitio triángulos y todo eso, de tal manera que los cálculos puedan hacerse.

Esta referencia, sobre la cual tal vez volveremos, pero ahora quería volveros a preguntar directamente sobre la imposibilidad de sobreposición o fusión de una mano derecha con una izquierda, cuando por otra parte desde luego también llegábamos en días pasados a una negativa respecto a lo que Kant lógicamente hizo respecto al problema, que es declarar que si Dios no hubiera hecho en el Mundo ninguna otra cosa más que una mano derecha, eso seguiría siendo una mano derecha. Es una locura de filósofo, pero que es muy reveladora porque el enigma puede llegar a llevar hasta estremos como esos.

Tenemos, pues, que suponer como costitutivo de la Realidad ese dos de la contraposición, incluso admitir la identidad de izquierda con derecha: en mi espejo la derecha es izquierda y le da lo mismo, sigue siendo igual, y al mismo tiempo en la Realidad es necesaria esa costitución []. Y en la Realidad tridimensional (que, según mi propuesta, es como decir “la Realidad”, porque tres es propio de la Realidad) no se puede dar esa forma de sobreposición de una mano con otra o de confusión de una mano con otra.

Esto es lo que os quería volver a hacer pensar. A mí se me ha venido apareciendo, porque esto forma parte de la tentación que ahora confieso: que parece que ahí se descubre una ley que rige sobre las cosas, sobre nosotros, la ley de una disyuntiva, que se podría decir “o posición o forma” (o posición o forma). Es decir, que una izquierda y una derecha pueden ser idénticas con tal de que estén cada una en su sitio, pero que si están en el mismo sitio ya no pueden, ya la identidad []. De manera que llamando “forma” a la costitución, (por utilizar el término), a la semántica de la cosa, y “posición” a lo otro, se me estaba ocurriendo que hay un juego aquí entre eso de lo que tantas veces hemos hablado: el mundo de que se habla, que es semántico, hecho de ideas, de significados de las palabras que cada idioma tenga, y el mundo…, el campo (que no es mundo) en que se habla, que está determinado por el acto de hablar, donde se dan esos puntos que no pueden ser propiamente reales, como yo, tú; esas regiones como aquí, allá, y cosas por el estilo: campo en que se habla.

‘Posición’ se referiría al campo en que se habla. Identidad o costitución semántica se referiría (o forma, como también he dicho), se refería al mundo de que se habla. Tened en cuanta que la Realidad, la de las cosas y la nuestra, tiene que estarse continuamente debatiendo entre los dos campos: el campo de aquello de lo que se habla y el campo en el que se está hablando. Y esto no puede referirse sólo a nuestra manera de hablar, sino a cualesquiera cosas que hablan, tiene que estenderse a todo eso.

De manera que ésa es la contraposición y el sentido de la disyuntiva que se me ocurría: o posición o forma. Claro, a propósito de eso se puede pensar que de ahí, lejanamente, por [relación] muy lejana, viene el conocido principio de incertidumbre entre los físicos. Porque evidentemente lo de ‘posición’ podría consistir en lo de punto del movimiento. El principio era que no se pueden al mismo tiempo dar o conocer el sitio donde está y el ímpetu o moméntum que tiene, que costa de su masa y su aceleración. Ése era el principio de incertidumbre. Y hay un parentesco, que no veo claro, que tiene que ser lejano, pero que viene por ahí y que puede descubrir mucho acerca de la costitución de la Realidad. Lo de la posición, que veíamos con respecto al ejemplo de las manos, vendría a corresponder a la posición (posición entendida como punto del movimiento, esa cosa absurda) y la costitución semántica vendría a corresponder a lo de el moméntum, el ímpetu (masa y aceleración que tendría que sostener la entidad del corpúsculo que fuera).

Bueno, esto es tal vez muy especulativo, pero por eso es esponéroslo para que me saquéis todas las pegas posibles. Sí. Luego. No va a dar tiempo más. Hay más partes que tenía pensadas, pero no va a haber más. El rato que nos quede va a ser por tanto a vuestros exabruptos.

    - No, que con esto que está diciendo ahora últimamente me está recordando lo que hemos dicho aquí otras veces de Leibniz, y entonces el ejemplo de si hubiese dos manos flotando en el espacio, paradas, dos manos flotando en el espacio, y fuera indiscernible decir cuál era la derecha y cuál era la izquierda, podríamos decir que había una mano, que sólo había una mano.

    AGC - Sí, ésa es la actitud. Ésa es la actitud. Pensar en la diferenciación de ‘idénticos’ no tendría sentido según la decisión de Leibniz. Lo que pasa es que ahora he tratado de llevaros a la intervención mutua de el campo de aquello de lo que&
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