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Tertulia Política número 224 (7 de Abril de 2010)

Tertulia Política número 224 (7 de Abril de 2010)

Agustín García Calvo

Ateneo de Madrid


 

Tertu224-7-4-2010
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TRANSCRIPCIÓN:

 

Pues antes de pasar, como os anunciaba al final de la última sesión, a considerar una vez más las cuestiones de la Fe dominante en nuestro mundo, desde luego en relación con lo que hemos visto, os voy a recordar algunos de los últimos asuntos que habían ido saliendo, y que conviene tener presentes antes de pasar a eso, referentes a los dos sentidos del Tiempo real, por ejemplo, voy a hacer recordatorio para que saquéis todas las dudas y preguntas que se os hayan quedado.

Los dos sentidos del Tiempo real, ya recordáis cómo es la cosa: el Tiempo real, que es el de nuestros relojes y nuestros calendarios, lo cual no quiere decir que sea específicamente humano, porque lo consideramos real, aunque algunas de las manifestaciones de ese Tiempo real sean también las ideaciones humanas, exageradas, estremosas, respecto a tiempo. Pero este Tiempo real es el Tiempo de la Realidad, es decir, el Tiempo de las cosas ya configuradas por ideas venidas de lo Alto, por la intervención de los ideales, una intervención que en este rato va a ser a lo que deseo que nos dediquemos más: intervención de los entes ideales en la Realidad, las cosas costituidas ya por esos entes ideales.

Ese Tiempo real es ese Tiempo que tiene un pasado, tiene un futuro, y para que en ese pasado, en ese futuro, se puedan fijar hitos, fechas, y por tanto medir los intervalos que hay entre esos hitos y esas fechas, para eso se requiere que ese Tiempo sea un espacio, si no, la operación no tiene sentido. Pensadlo un momento, intentad colocar fechas, colocar horas precisas, colocar hitos en el Tiempo, como lo hacen la Historia, en los calendarios, los relojes, y os daréis cuenta que eso sólo puede hacerse gracias a que ese Tiempo es más bien como un mapa, un espacio destinado a eso, a que en él se claven, se hinquen determinados puntos o fechas pasadas, esperadas, futuras, y por tanto las distancias, que en este caso se hacen pasar por ‘duraciones’, las distancias que separan esos hitos. Si tenéis dudas de esto me lo vais a decir enseguida, supongo.

Es decir, que en ese sentido decíamos que en el caso de este tipo de cosas que somos, en el caso de los hombres, donde esta costitución está impuesta de una manera estremosa, exagerada, nuestra vida, la vida de uno, está costituida por lo que no hay: su pasado en el que tiene fijadas determinadas fechas de su historia o de la Historia en general; el futuro donde por proyecto, planeamiento, etc., se fijan también hitos, es decir que la inmensa mayoría de nuestras vidas consiste en eso. Darle también vueltas un momento, pensad si os queda algo, si os queda alguna duda. Y de esa manera veníamos a darnos cuenta de que nuestra vida es eso que no pasa, eso que no hay, eso que no se palpa, eso que no se siente, porque son nada más hitos y separaciones, distancias, en ese mapa, en ese doble mapa en el que consiste nuestro Tiempo. Porque fuera de eso -decíamos- no nos queda más que AHORA, AHORA que es esto que apenas lo he dicho ya no es AHORA. No nos queda más que AHORA, que es verdaderamente lo que pasa, es lo que hay, de verdad, pero AHORA justamente no pertenece a la Realidad. Sólo con decir AHORA y darnos cuenta de lo que decimos, estamos saltando fuera de la Realidad, estamos saliendo fuera, hasta tal punto la Realidad, el Tiempo real, está costituido por lo otro.

De manera que decíamos “nuestras vidas consisten en eso”, en nuestros recuerdos configurados, configurados en años, en días, en minutos -pasados-, o configurados en forma de planes, esperanzas, etc., de hitos -futuros- más o menos inmediatamente esperados, amenazantes ya, o más o menos lejanos, esactamente igual que en el otro sentido. No quedaría casi nada, podíamos atrevernos a decir, si no fuera que AHORA justamente (ya ni siquiera con ‘casi’ se le puede mencionar, porque AHORA ni pertenece a pasados, ni a futuros, ni a presentes, ni nada del Tiempo real) nos saca fuera de la Realidad.

Así que ahora esto le da un sentido más general a aquello que días pasados decíamos respecto al origen del Tiempo real, que es el fin, en el caso de cada uno: la muerte siempre futura: el fin. Decíamos “Mi muerte no me deja morirme”. Supongo que ahora veis bien el sentido general en que esto puede iscribirse en efecto: el futuro y también el pasado configurado. De tal modo nos llenan la vida que cómo va a tener uno tiempo de morirse, y propiamente no... realmente no está vivo ni está viviendo.

De manera que está bien claro cómo el Tiempo real se carga a cualquier otra posibilidad de que pase algo de verdad, de que haya algo de  verdad.

Os preguntaré enseguida sobre las dudas o resquemores que os quedan en torno a esto. Entretanto os recuerdo también: este Tiempo real tiene dos sentidos: hacia atrás y hacia adelante. Cuando decimos “hacia atrás y hacia adelante”, como es normal, estamos ya declarando la condición espacial de este Tiempo real, que está equiparado por tanto a un campo o a un camino: hacia atrás y hacia adelante.

Los dos sentidos los conocéis bien: un sentido hacia atrás es el de los futuros que se van realizando y por tanto, al realizarse, muriendo como posibilidades sin fin y reduciéndose o pretendiendo de reducirse a eso: a la mera realización de lo previsto, del futuro, la vía de la realización: de adelante hacia atrás. Si tomamos como “adelante” lo que va hacia el fin, como es el caso de la muerte, de adelante hacia atrás: realización. Luego a la realización de los futuros, cuando se realizan, les pasa esto, que claro está, luego vienen a dar contra un tiempo de verdad, contra AHORA, ese tiempo de verdad lo deshace, descubrimos que no es verdad que fuera aquello que pretendía haberse realizado, descubrimos que no era verdad; descubrimos, gracias a ese choque con AHORA que de verdad es lo que está pasando, que era un cuento, un cuento el futuro y sus pretensiones de realización. Claro que en cuanto esto sucede, lo que procede a continuación es volver a desarrollar de “atrás hacia delante” nuevos futuros, a lo que aspirar. La desilusión de descubrir que no es verdad que esto que se ha realizado fuera aquello que se esperaba, se cura con la formación de un nuevo proyecto, una nueva esperanza, etc., etc. Ése es el vaivén de atrás para adelante. Desde luego la Fe ortodoxa nos manda que vayamos de atrás para adelante, precisamente porque el Tiempo real está originado en el fin (sin un fin no hay principio que valga), precisamente por eso lo que nos tienen que hacer creer es que vamos en ése de los dos sentidos: hacia la muerte, hacia el fin.

Ésta es la ortodoxia que tropieza con otros muchos descubrimientos. Efectivamente sin fin no hay principio: el fin es lo primero. Sin fin no hay principio: en el caso particular de la persona de uno está claro que sin la promesa de su muerte siempre futura ni siquiera podría pretenderse hablar de su nacimiento, ¿quién, diablos, ha nacido? ¿Quién, diablos, ha nacido?, habría que decir que el que ha nacido es el que se va a morir. Ya veis en qué círculo os metéis con eso, pero así es: lo que nace (en este ejemplo, lo que sale del vientre de su madre) no es desde luego el que tiene su destino de morir, mañana, prefigurado. Será lo que sea, da igual las especulaciones biológicas o filosóficas que se quieran hacer, pero desde luego no es eso. Solamente a partir del fin se acaba por poder iscribir al niño en el Registro y en una fecha determinada, es decir, fijándole un nacimiento, un falso nacimiento, que, sin la amenaza de su muerte, sería del todo inconcebible, intratable para la Realidad.

Esto con respecto a los dos sentidos del Tiempo real en contra de esto que está pasando AHORA, que cuando te lo digo ya no es AHORA, que es lo que está pasando de verdad en las cosas y nosotros por igual: nos estamos continuamente deshaciendo -deshaciendo-. Deshaciendo, dejando de ser lo que somos, las cosas y nosotros, porque esto desde luego, como ya recordáis, pero voy a repetir, no tiene más que un sentido (el sentido en el que nos estamos AHORA deshaciendo); y no tener más que un sentido quiere decir no tener ninguno. La noción de ‘sentido’ es sólo propia del Tiempo real. AHORA ya no se puede decir un sentido porque no hay dos, y para que haya un sentido, para que esto, esta [demostración] tuviera un sentido, tendría que haber, como en el Tiempo real, dos, pero es mentira, no lo hay. Y por tanto esto de que no tiene más que un sentido es lo mismo que decir que no tiene ninguno, que es ajeno a la noción de ‘sentido’ que está sacada del Tiempo real.

Aparte de esto solamente os quería recordar en general que con todo esto de lo que se está tratando, lo que estamos intentando es entender mejor la intervención de los entes ideales en las cosas, en nosotros, en la costitución de la Realidad.

Hay que guardarse de pensar que esta intervención se debe justamente a los que han desarrollado un dialecto especialmente abstracto, cargado de cosas ideales, como científicos, matemáticos al servicio de la Ciencia, filósofos, etc.
Efectivamente en estos desarrollos la imposición de ideales como ‘todo’, ‘nada’, ‘uno’, ‘los números de la serie’, etc., se hace de una manera especialmente imperiosa y potente puesto que viene desde Arriba, pero eso no quiere decir que no se esté haciendo también en la vida y en el lenguaje corriente de la gente: también ahí estos ideales imposibles en verdad en la Realidad como ‘todo’, ‘nada’, ‘uno’, también se están metiendo, también se tienen costantemente, y equivocándonos en el caso de las cosas que somos los hombres: equivocándonos, metiendo en nosotros malas creencias.

De forma que lo que hace la Ciencia con la Matemática a su servicio, o cualquier Filosofía, no es más que exagerar esta operación de la intervención de los ideales. La Ciencia, como recordáis, tiene que habérselas (la Ciencia y por tanto la Matemática en cuanto aplicable a la Ciencia), tiene que habérselas con hacer compatibles ‘todo’ con ‘sin fin’, desarrollando una especie de ‘infinito’ que sea compatible con ‘todo’ para que las cosas puedan ser al mismo tiempo infinitas y todas, lo cual el sentido común dice que no puede ser de ninguna manera. Pero que evidentemente, si la Ciencia quiere dar razón de la Realidad, tendrá que hacer creer que sí, que sí se puede, que cabe lo uno con lo otro. Eso es la imposición de los entes ideales sobre aquello que de verdad anda por debajo. Esa imposición es la que costituye a las cosas, y por tanto a las personas también, en nuestro caso, como entes pretendidamente definidos, como que son los que son, que cumplen el ideal de que ‘el que es lo que es, es el que es lo que es’, un ideal incumplible: nadie puede de verdad ser el que es, ni una cosa puede ser de verdad la que es, pero la imposición del ideal tiene que hacer creer que sí, que sí.

Ésta es la pretensión de que en la Realidad de las cosas reales, de los asuntos reales, y entre ellos los humanos, se pueda decir verdad. El descubrimiento, el desengaño esencial aquí está claro para los que me acompañáis: no cabe verdad ninguna en la Realidad, dentro de la Realidad. Por tanto, incluso cualquier Ciencia o cualquier Teología que trate de esplicar el Mundo desde dentro de la Realidad, manteniéndose en ese juego de un infinito que puede ser todo o que puede ser nada, y demás, ése estará siempre mintiendo, cultivando la mentira: no cabe verdad en una esplicación del Mundo hecha desde dentro del Mudo. No hay verdad en la Realidad, hay por el contrario, cuando nos dejamos hablar, no como personas sumisas que somos sino con los restos de pueblo-que-no-existe, que quedan en cada uno por debajo, lo que encontramos, lo que hacemos, es descubrir la mentira de las verdades.

A eso es a lo que se dedica esta tertulia política: al descubrimiento de la mentira de unas u otras verdades, al destapamiento y nada más. De ninguna manera a imitar al enemigo queriendo desarrollar por nuestra cuenta una verdad, otra verdad a la que le pasaría lo mismo que a las otras que nos venden, irremediablemente.

Los entes ideales, pues, aparte de que exageradamente, notoriamente intervengan en formas filosóficas, matemáticas, etc., están ya en los usos habituales de la gente, en cualquier idioma, metiéndose en la Realidad. Cuántas veces habréis oído exagerar diciendo cuando hay muchísimos de algo, dicen “Todos”. Por ejemplo, suponiendo que tus pecados son muchísimos “Te perdono todos tus pecados”. Es una manera en que os encontráis con la exageración en ese sentido a cada paso. O cuando hay muy poquito, muy poquito, decir “Nada”. Cuando le quedan a uno sólo unas perrillas para ir tirando, dicen “No me han dejado nada, nada”. Y esto es tan habitual que no hace falta insistir en ello.

A este propósito os voy a recordar a Don Sem Tob, el judío, en sus versos, que en algunos momentos dan cuenta de esto de una manera muy lúcida y muy sencilla. Hablando precisamente del Tiempo, por ejemplo, dice una vez “El día de yer tanto / alcançar lo podemos…”. No: primero dice “Tan lueñe está yer  / comm’ el año passado.” (De la manera más simple): “Tan lueñe está yer / comm’ el año passado”. Fijaros bien que ahí se introduce la cuestión de la medida, la duración, que es propiamente de las cosas reales, y que introduce para negarlo. Porque evidentemente si “ayer está tan lejos como el año pasado”, con esto estamos denunciando la pretensión de verdad de las duraciones sobre lo que sea: “Tan lueñe está yer / comm’ el año passado”. Y es un poco más adelante de los versos donde dice eso “El día de yer tanto /  alcançar lo podemos, / nin más nin menos, quanto / oy mil años fariemos”. No sé si el castellano viejo produce alguna dificultad, ¿eh?, ¿o sí?

    - ¿De quién es esto?

    - De Sem Tob.

    - ¿Eh?

    - Don Sem Tob.

    AGC - “El día de yer tanto / alcançar lo podemos, / nin más nin menos, quanto / oy mil años fariemos”. “Oy mil años” quiere decir “hoy hace mil años”, es decir, una fecha de hace mil años. Por tanto podemos alcanzar el día de ayer como la fecha ésa de hace mil años. Y todavía sigue ahí “Nin por mucho andar / alcança s’ lo passado, / ni s’ pierde, por quedar, / lo que non es llegado”. (“Nin por mucho andar / alcança s’ lo passado” (se alcanza lo pasado). “Nin por mucho andar / alcança s’ lo passado”. Esto está tal vez sobradamente claro, ¿no? Se denuncia la pretensión de la recuperación de la herencia de la fijación en la memoria, cualquier cosa (Bien por mucho andar no se alcanza) y luego más notablemente dice “Ni s’ pierde…”, “Ni s’ pierde, por quedar” (es decir, por “estarse quieto”) “lo que non es llegado” (lo que no ha llegado todavía). Esto es ya una lección directamente para los que nos hacen vivir en el futuro y por tanto estiman las pérdidas de dinero o de otra cosa en virtud de eso. Él se ha dejado decir “Ni se pierde por estarse quieto lo que no ha llegado todavía”. Niega que eso sea una posesión que se puede perder: el futuro, que es justamente lo que nos mandan que creamos, que es una posesión, gracias al Crédito en el que se funda el Capital mismo de una manera primaria.

Ésas son unas declaraciones del judío. Está en todo ese capítulo dedicado a esto de la intervención de los entes ideales en la Realidad y la equivocación que eso puede acarrear entre las personas corrientes.

En esos versos, he dicho, ya se hace intervenir por negación el ‘más menos’ que de verdad es, sin gran mentira es el ‘más menos’, el ‘más o menos’, lo que se da en los tratos reales, por eso él dice “Podemos alcanzar el día de ayer tanto ni más ni menos como podríamos alcanzar el día de hace mil años”. Frente a este ‘más menos” la imposición del ente ideal es la de un ‘Sí o No’, que es justamente la verdad. Es una Fe que naturalmente viene de las regiones superiores. Efectivamente en una Matemática pura no puede haber más que ‘Sí’, ‘No’, o una cosa es verdad o no lo es, y viene desde ahí, y se introduce como la pretensión de que ‘más o menos’ sea o ‘sí’ o ‘no’, y esto nos sucede todos los días.

Él lo dice, antes de eso que ha recordado con “Cuidando que avía / menos el omre loco / en lo que se perdía / por mucho que por poco, / quand’ por poco estorvo / perdió lo que buscava, / del gran pesar que ovo / nunca se conortava”. Yo no sé si se sigue bien Es una de las equivocaciones ilustres: el que por ejemplo pierde la lotería por un número se desespera, porque efectivamente está convencido de que ha estado muy cerca. Pero justamente lo que aquí se está mostrando es que en la Fe dominante que rige, por ejemplo, la lotería, el Dinero y cualquier cosa, lo que trata de imponerse es ‘Sí o No’. De manera que bajo ese imperio de ‘Sí o No’ es, como él dice, una locura (“el hombre loco”, dice), es una locura entristecerse, desesperarse por lo cerca que ha estado uno de ganar y por lo poquito, poquito que ha perdido. Cosa que sin embargo nos sucede a cada paso, ésa es una demostración ilustre.

Supongo que entendéis los versos. “Creyendo el hombre loco que tenía más en lo que se perdía por mucho que por poco -“quand’ por poco estorvo”-, cuando por un poco inconveniente perdió lo que buscaba, el gran pesar que tuvo nunca se confortaba o consolaba”. Ésa es, pues, la trama en la que se inserta todo lo que os he recordado acerca del Tiempo.

Efectivamente ésta es la condición doblemente contradictoria en que las  cosas y nosotros estamos: se impone ‘Sí o No’, se impone a una cosa incluso el creer que es la que es: ‘Sí o No’. Antes de que venga Linneo o cualquiera el lirio es un lirio, ‘Sí o No’, y si no es un lirio hay que cambiar la clasificación para distinguirlo de un iris, por ejemplo, o lo que sea. La pretensión es ésta, la del ‘Sí o No’. Lo mismo respecto a una persona, cualquiera de nosotros, etc., ‘ser el que es’, que se lleva únicamente a la sublimidad por medio de la imposición del nombre propio de cada uno: irrepetible, único, singular, sólo para él. Pero la pretensión, con esa exageración o sin ella, es la misma para las cosas y para nosotros.

Esa pretensión, como antes ya recordé, se encuentra al intentar realizarse con que tampoco puede -con que tampoco puede-, queda entregada a un ‘más o menos’ vago, perpetuo, en el que nunca cabe establecer los jalones de un ‘Sí o No’ tal como el ideal lo requeriría. Y nos encontramos con eso, y sin embargo ahí se mantiene una Fe en que se puede seguir diciendo ‘Sí o No’, ¡cómo no se va a mantener!, ¿cómo funcionaría el Dinero en primer lugar, y por tanto cualquier otro negocio de cosas entre nosotros?, ¿cómo estarían siquiera costituidas las cosas si no fuera por un ‘Sí o No’? De manera que hay que costantemente mejorar, mejorar la ordenación, la imposición del ‘Sí o No’ para hacerla creíble, para que se encuentre como nosotros en sus descubrimientos de que no puede ser, de que no hay ‘Sí o No’, de que es un vago ‘más o menos’ en lo que andamos, y por tanto se requiera nuevamente establecer más firmemente los ideales.

Aquí estamos hechos, nosotros de una manera estrema, pero las cosas en general, por esta lucha o contradicción entre la pretensión costitutiva de ser lo que son y el descubrimiento de que no es verdad y los procesos de reintegración que a continuación sigan para conseguir mejor el establecimiento de la Fe.

Esto es lo que os quería presentar como recordatorio, porque desde ahí el otro día se me había ocurrido, y ahora vamos a [proceder] a ello, saltar a preguntarnos por la forma de la Fe dominante entre nosotros. La verdad es que esto, antes de pasaros la palabra, prefiero confesarlo, se me había ocurrido el otro día por una indignación de orden muy inmediato, muy político en el sentido inmediato, contra el consentimiento que el Régimen tiene para con cualesquiera clases de Religiones y creencias: la libertad. La libertad de elegir cualquier Religión que sea y que ni siquiera el Estado, bajo el Régimen actual, pueda oponerse a la diversidad de cultos (y como dicen también, de Culturas, porque les da lo mismo), la diversidad de cultos y de Culturas dentro de su seno. Y éste es un consentimiento y una benevolencia por parte del Poder, por parte del Régimen actual que todos vosotros habéis recibido conmigo por todas partes a través de los Medios o como sea, lo habéis encontrado una y otra vez cuando os cuentan cositas acerca del velo en la cara de las niñas en los Istitutos de acá o de allá, cuando veis que en los letreros de Navidad el Estado se guarda ya hace unos años de poner signos específicamente cristianos para no herir las susceptibilidades de los que otras religiones se pueden estar metidos aquí. Bueno, por todas partes, vamos, es un derroche de benevolencia, de libertad de cultos y de todo lo que queráis, ¿no?

Era esto lo que me tenía especialmente indignado y me hizo saltar de estos descubrimientos de la falsedad de la Realidad a este absurdo. Es sobre ello lo que os quiero preguntar ¿cómo os encontráis?, ¿cómo lo habéis recibido cuando os han llegado noticias semejantes y cómo lo recibís ahora? De manera que con las cuestiones que antes he recordado y con esta caída sobre el campo político inmediato -humano y político-, con eso os dejo ya que vayáis soltando lo que os parezca, dejándoos hablar, como siempre, dejándose hablar como yo desearía hacerlo, dejándose hablar confiando en lo que a uno le queda por debajo de pueblo-que-no-existe, que él se encargará de decir lo que deba, sin querer imponerle ni ideas ni trabas, y si eso no puede ser, porque no es fácil ni para vosotros ni para mí, pues por lo menos soltando alguna idea de las que os queden para que podamos someterla a la crítica y destrucción consiguiente. De manera que, de una manera o de otra, os dejo ya que la palabra ruede por ahí, y adelante.

    - A ver, Agustín.

    AGC -  Sí.

    - Si para costituirse el Tiempo como real necesita espacializarse, quiere decir que para esta costitución el Tiempo presupone el espacio.

    AGC -  ¿“El Tiempo”?

    - Presupone al espacio. Entonces, de alguna manera, por decirlo así, la costitución del espacio es independiente del Tiempo, puesto que éste lo presupone para costituirse como real.

    AGC -  Salvo que pienses que el Tiempo real es lo primero. Es el primer espacio que hay, y que todo lo demás son imitaciones, para lo cual tienes mucho fundamento. Por eso yo no he empleado ningún término genético, he dicho simplemente “es”. El Tiempo real no puede menos de ser un espacio, el que se fija en los [calendarios].

    - Espacializarse es hacerse Tiempo real.

    AGC -  ¿Qué?

    - Es decir, espacializarse no es algo… el espacio no es algo que está ahí para que el Tiempo imitándolo se espacialice.

    AGC -  No, yo lo que he dicho es que el Tiempo consiste en eso. El Tiempo real consiste en eso. Después, en cuanto a génesis, si te empeñas, había que decirlo al revés: el primer espacio es justamente el Tiempo real. Eso lo vimos el otro día claramente respecto a la cuestión de izquierda/derecha. La cuestión de izquierda/derecha es primariamente una cuestión ‘Tiempo’, de Tiempo real con sus dos sentidos, no os lo voy a recordar ahora. Y naturalmente su aparición en las formas de simetría especular, en animales o en lo que sea, es secundaria como todo. Lo primero, si alguien se empeña en hablar de génesis, que sea al revés: lo primero es el Tiempo real, es la primera cosa que se establece, sin la cual nada más hay. Sí. Perdón, es que había antes… Sí.

    - Sí, yo había levantao la mano. No he entendido bien la pregunta con que has iniciado el diálogo, sobre el liberalismo de cultos y dogmas, ¿no? Se supone que había antes un único dogma y un único culto y que ha habido una especie de “avance”, entre comillas, en principio hacia la igualdad. ¿Tú supones que eso ha sido un retroceso o es que estás diciendo de dar un paso definitivo?

    - No: dice que hablemos.

    AGC -  Bueno, en primer lugar lo que has dicho, es así: ha sido un avance o progreso, porque yo y cualquiera que sea tan viejo como yo o incluso algo menos, se acuerda todavía bien del antiguo Régimen ¿eh?, donde estas locuras de libertad de cultos y de todo eso, todos esos consentimientos, vamos, no tendrían ni sentido. No tendrían ni sentido. De manera que [efectivamente] la pregunta es ¿cómo os lo habéis tomao?, ¿cómo os parece la situación actual?

    - Sí, yo…

    - Pero de alguna forma…

    AGC -  Perdona, perdona.

    - …nos hace -diríamos- que sospechar que la nueva liberalización de cultos y dogmas favorece al Sistema por la forma en que lo reduce.

    AGC -  Ha habido, sí, desde luego intentos. Más bien os muestro descaradamente mi indignación ante el caso, pero eso no quiere decir que os lo imponga, os la muestro, muestro mi indignación, pero, claro, tú o cualquiera no tiene por qué participar, puedes encontrar muy bien…

    - No, no: no es por participar, es por no entenderlo sólo.

    AGC -  ¿Qué es lo que no entiendes?

    - De qué forma un Sistema más liberal que uno más dogmático es peor.

    - Porque engloba a todos.

    AGC -  No, pero si tampoco…

    - Porque costruye su propia coartada, digamos.

    AGC -  Bueno, tú estás indirectamente diciendo que tú sí encuentras más bien…

    - No, no, no, no.

    AGC -  …más bien deseable la situación actual.

    - No, no, para nada.

    AGC -  ¡Ah!

    - Indeseable en sí misma.

    AGC -  Entonces, ¿qué es lo que no entiendes?

    - No entiendo que hayas hecho el énfasis especialmente en la unificación de cultos.

    AGC -  ¿Porque eso…? ¿Eso lo sacas de…?

    - No, porque uno que no entendiera bien, y yo puede ser que sea uno de ellos, entendería que es mejor que no se unifiquen y que haya uno favorecido y los demás.

    - ¡Uy!, ¡qué lío!

    - No, él está equivocándose… Yo entiendo lo que quieres decir…

    AGC -  No es así. Si hay…

    - No, no. No estoy… No, no, no: estoy divagando.

    AGC - No, no es necesario…

    - …Tú crees que Agustín dice que mejor uno que muchos…

    - Es que todos sus ejemplos han sido…

    - …No: uno malo de muchos también, creo yo.

    - Eso sí. Pero es que…

    - Estoy haciendo cola aquí, ¿eh?

    AGC -  Desde luego…

    - Deja que hable…

    AGC -  Desde luego hay que confesar, ya que he confesao mi indignación, que la indignación de uno puede llegar a tanto que aun le digan cuando ve lo de la desaparición de los símbolos luminosos, de los velones cristianos, cuando ve el cuidado con el velo, el salir a la calle y decir “Pero, coño, ¡somos cristianos!, ¡somos cristianos!, aquí somos cristianos, lo hemos sido siempre!”, ¿no? De manera que uno puede en su indignación llegar hasta eso con tal de darle contra a la perversión actual, en la que estamos y la que no hace falta que compartáis.

    - Sí. Tengo una pregunta más directa. Vamos a ver: ¿tú crees que habría alguna demolición política, en el sentido político, o disolución de algo, si de ahí, con las lucecitas colgantes se pusiera, por ejemplo, apareciera con lucecitas “Me cago en Dios”?, sencillamente que dijera “Me cago en Dios”. ¿Habría disolución?

    AGC -  Siempre ha habido esas cosas. Esos exabruptos se han consentido no sólo…

    - ¿O solamente con decir “Dios” ya estamos afirmando que hay Dios?

    AGC -  …La verdad es que se producían más las blasfemias y eso, más o menos públicas, se producían más en el antiguo Régimen, esto es verdad. Hoy parece como si la gente, los muchachos, no tuvieran ni siquiera mucho interés en blasfemar, porque se les oye mucho menos. Y eso forma parte del tinglado actual, pero eso se ha producido siempre y ya se sabe que no va muy lejos. Ya se sabe que la blasfemia, los gritos de “Me cago en Dios” no van muy lejos, uno tiene que decir “Bien está, es un respiro oír algo de eso”, pero, vamos, no que se crea uno que eso…

    - Lucecitas ecológicas…

    - La blasfemia sería hoy en día “Me cago en el Dinero”, ¿no? Pero eso yo no lo he escuchao nunca.

    AGC -  Se disolvía más.

    - No, pero habría que decirlo dentro de la Religión.

    AGC -  Que alguna vez se oye algo parecido, cagarse en el Dinero, en la oficina, en la familia, a veces se oye más o menos tímidamente, aunque no mucho, sí.

    - Pues por eso te lo preguntaba yo, porque habría que decir “Me cago en el Dinero”, porque aunque digas “Me cago en Dios” estás afirmando al Dios.

    AGC -  No, desde luego si yo pensara que el procedimiento de la blasfemia era eficaz políticamente estaría tratando aquí de enseñaros a blasfemar, y no: la verdad es que, como habéis visto por toda la parte anterior de la cosa, lo que intento es otra manera, otra manera de destrucción que pueda ser más eficaz, ¿no? Sí, ¿quién más había por aquí?

    - Hay un ejemplo que aclara mucho lo que nos has espuesto antes: cuando en la Conferencia, una de las Conferencias de la Paz de Palestina, se celebró en Madrid, en el Palacio de Congresos, el que era Ministro de Asuntos Exteriores, como habían dao un ultimátum de que si a las doce de la mañana no se llegaba a un acuerdo se rompía la Conferencia, detuvo los relojes de todo el Palacio de Comunicaciones, y dijo “Pues a partir de este momento, en el reino de España y en este sitio concreto no pasa ni un minuto más hasta que no se llegue a un acuerdo”. Un poco lo que hacían los cardenales. Y entonces impuso el que se llegase a un acuerdo, un acuerdo que fue como todos, que no vale para nada, y en ese acuerdo se llegó y pasó, no se progresó. No se progresó, que es la segunda etapa, porque ni el progreso ni el desarrollo sostenible, ni nada, son tomaduras de pelo. Cuando teóricamente tendríamos que ir a mejor, pero sin embargo, cualquiera tiempo pasado fue mejor. O sea, que hay algo en la naturaleza humana que te dice que por ahí no se va. Que en la cuestión del tiempo no hay una dirección…

    AGC -  Bueno, aparte del reloj y todo eso, que es un juego, nadie se creía que de verdad el Tiempo se hubiera parao, porque no hay Dios que lo crea. No hay Dios que lo crea, y se aceptaba el imperio de ese señor por un momento y nada más. Pero por lo demás lo que hay que tener en cuenta es que, digáis lo que digáis, la gente en general, no quiero decir vosotros, cuando oye cosas de ésas que he citado de libertad de cultos y condescendencia y consentimiento, se queda tranquila, incluso sonriente, no se lo toma mal ¿no?, que yo sepa. De manera que no os olvidéis de la mayoría, y de que formáis parte de, y que cada uno somos en cierta medida mayoría, ¿no? Es por lo que estoy preguntando o tratando de tantear.

    - A mí lo que más me llama la atención de esa especie de liberalismo religioso que domina es que pretende que la Religión sea como individual, ¿no?, o sea, que tú tienes tu Religión pero no puedes hacerla explícita, o no puedes hacerlo público porque entonces estás invadiendo un espacio que debe ser, entre comillas, “laico”, y no puedes aparecer ahí con el velo, quizás sí puedas aparecer con el crucifico ahí en la pechera, yo no sé exactamente cuales son nor-… no tienen muy claras las normas, discuten entre ellos, pero hay esa idea de que la Religión debe ser individual. Y esa idea es un [] muy chocante, porque la Religión nunca ha sido un fenómeno individual, sino que ha sido un fenómeno social y totalitario. O sea, que aquí somos… ¿Perdón?

    - Que no debe ser impuesta, debe ser individual.

    - Pues, mira, no sé cómo debe ser la Religión pero nunca ha sido individual, ha sido un fenómeno nada individual.

    - Por eso ha pasao lo que ha pasao.

    AGC -  Ha sido social y individual porque la oposición entre Sociedad y individuo es una falsedad: los individuos no son más que elementos, elementos de la Sociedad, y sus ideas son las ideas dominantes en la tribu o alrededor, y sus creencias también, y luego que la devoción de cada uno sea ya una cosa suya, eso ya son intríngulis de la vieja Teología que admitía al mismo tiempo la imposición de una creencia común a toda la comunidad católica y luego que cada uno tuviera su creencia y fuera íntimamente responsable hasta el Juicio Final de lo que creyera o dejara de creer. Eso ya son cuentos de la Teología pasada y de la que sigue dominando. Pero ¿qué más había?

    - Sí, yo, aquí.

    - En ese aspecto me parece mucho más estrepitoso lo que está ocurriendo estos días con el asunto del Vaticano y las corrupciones de pederastas y todo eso. Que se está hablando de muchas cosas de aquí pa allá, pero me parece a mí que no se está dando con el quid de la cuestión que es: que como eso ya se sabe que es pecado, pues es la Iglesia la que tiene que resolverlo y las implicaciones que tenga, las víctimas, tal, no tienen recurso laico posible ninguno, porque eso es cosa del pecado, y que la Iglesia lo resuelve con sus trámites. Y nadie está reclamando esa separación de poderes o de territorios, lo público y lo…

    AGC -  Sí, yo creo que…

    - Eso no es así.

    AGC - Yo no leo mucho ni me entero mucho, pero creo que sí, creo que te equivocas en eso: hay una disputa entre los que dicen que a los delincuentes clericales hay que mandarlos a la Justicia común y otros que dicen que no. Ya ves que la cosa debe estar en esa disputa, sí.

    - No lo he visto yo entonces. Me ha extrañado lo de…

    AGC - Sí. Pero, vamos, no es justamente eso. Ahora la cuestión es sobre todo la libertad de creencias ¿eh?, es en lo que os pido que sigáis pensando un rato.

    - No, pero tiene que ver con que si la Religión es algo privado o es público o…

    AGC -  No, no, eso es lo que decía él, pero no ha lugar a… Las Religiones, en todas ellas al mismo tiempo: privadas y públicas, privadas y comunitarias, no…

    - La Religión es el triunfo del ideal.

    AGC -  Libertad de creencias.

    - O increencia, ¿no?

    - Me parece a mí que lo de menos es que sea público o sea privado, ¿no?, lo importante es que haya donde creer: si hay un mercao ahí, en el que cada uno puede creer lo que quiera, en Cristo, en Alá, en los que echan las cartas, pero lo importante es que haya en lo que creer. Y eso tiene el Futuro de paso.

    AGC -  Creer, sí. Una Fe es esencial.

    - Creer o no creer.

    -  No.

    - Había una campaña en el bus ateo sin ningún problema por todo Madrid.

    AGC -  Una Fe positiva…

    - Bueno, creer en el ateismo también.

    AGC -  …No has caído en qué, pero enseguida vas a caer.

    - Yo lo que… vamos, estaba pensando que esto del creer, antes a lo mejor era en el Dios de las Religiones, ahora es en el Dios del Dinero, pero parece que hay un Dios como que siempre es el mismo, que es el Dios de cada uno particular, creer en el yo real de cada uno.

    AGC -  Sí, lo uno va con lo otro…

    - ¿Se puede hablar? ¿No?

    AGC -  …lo uno va con lo otro: Fe en el Dinero. Digamos en eso que tenía que haber salido enseguida lo primero, ¿eh? Porque Fe en el Dinero quiere decir Fe en el Futuro y por tanto es la Fe. Y luego eso otro de la Fe en uno mismo, de que uno crea en sí mismo, que parece que está muy separado pero que tal vez no lo está tanto. Bueno, sobre eso y más, venga más.

    - ¿Puedo hablar?

    AGC -  Sí.

    - A mí con respecto a la libertad de culto, sí, efectivamente me sorprende mucho, hay grandes agoreros como el fantoche el Presidente del Gobierno o el androide que lo acompaña, porque de alguna manera también detrás tiene que estar un cierto Dinero que le pagan esas Religiones que se espanden a costa de Dinero. Porque lo que sí es cierto es que en España Religiones totalitarias, Religiones horrorosas, y que vienen a perturbar la tranquilidad de las gentes en los pueblos y que ellos se callen, eso es evidente que tiene que sorprender, porque en cuanto al cristianismo tiene un poco aquello de que como están ahí, pues los Evangelios que no son del todo totalitarios ni tampoco van a un sometimiento del personal, y no digamos el personal femenino, como tienen esas otras, pues claro que es chocante y repugnante, y no se puede poner en el mismo plano, como ponen los progres de mierda, ¿eh?, que si un crucifijo está en una escuela a última hora a nadie le va ni le viene ni pasa absolutamente nada porque una chica vaya cubierta completamente toda la cara. Y quieren poner en el mismo plano esas cosas, y…

    AGC -  Bueno, bueno…

    - … para mí no tienen nada que ver. Porque en el cristianismo está muy dejado… quiero decir, perdón, está muy dejado, por lo menos aquí, en este país, está muy dejado: uno va, otro no va, uno lo toma de una manera un poco seria, otro no… en fin. No hay que olvidar…

    - Bueno, eso es creer en “España”, hombre, venga. 

    AGC -  Bueno, bien.

    - Bueno, España, por decirle [] ¿A tu casa cómo le llaman?

    AGC -  De oratoria ya está bien.

    - O por lo menos intentamos no creer en España.

    - Bueno, pero ¿tú qué quieres, ser la pureza?, ¿la virgen María? ¿A tu  casa cómo le llaman, la calle Cervantes o la calle Lope de Vega?, digo yo, pa situarse. ¿O qué lo digo, por el paralelo o el meridiano?

    - ¿Eso qué tiene que ver con decir que…

    - ¿Qué más te da que digas “padre” que “dirección”?

    AGC -  Aparte de vuestras exaltaciones…

    - ¿Qué  tiene que ver el Crucifijo con el Evangelio?

    - Lo que sí está bien de esta intervención es que se oye.

    AGC -  …vuestras exaltaciones o oratorias, desde luego la actitud del Régimen, si se la pudiera…

    - []

    AGC -  …la actitud del Régimen, si se la pudiera tomar como si fuera el Régimen una persona, sería la de “¿qué más me da a mí que recen a Alá o a María Santísima o a quien les dé, o hasta que cultiven el vudú?, ¿qué más me da a mí?”. Esto es ponerle una voz al Régimen. Id a ver qué es lo que sacáis de ahí, de esa indiferencia o liberalidad del ¿qué más me da a mí? Es bastante fácil, ¿no?

    - Hombre, como por ejemplo el respeto a las opiniones a otro nivel, al final se siente muy claro, ¿no?, que hace que la gente pues no hable, no discuta, no razone, no… Hay ahí como algo que de mano, por ese supuesto respeto, está frenando que pase nada, que haya ningún encuentro o desencuentro, está ahí como parapetando a cada uno ¿no?

    AGC - Bueno, desde luego mucho se habla, mucho se discute, precisamente cada uno es libre de decir y defender su opinión, su respetable opinión. Eso lo manda el Régimen. Al Régimen le gusta mucho que cualquier razonamiento o conversación sea justamente un entrecruce de opiniones personales: cada uno tiene derecho a espresar la suya. Pero eso entra en el cuadro general. Digo que el Régimen dice “¿Qué más me da a mí Alá que María Santísima?”.

    - O que no Dios, le da igual todo.

    - Porque eso es como cuando... ¿Puedo?, ¿ya me toca o no?

    AGC -  Sí.

    - Es que estamos… El modelo nuestro, el modelo que hay ahora del Régimen progresado es el Régimen del Hipermercado, lo importante es elegir lo que sea, pero eso está traducido al Dios verdadero que es Dinero. Efectivamente, pero lo mismo te da la marca A, la B, la C, y entonces el ejercicio de la libertad de espresión o de la libertad de elección -diríamos de ‘elección’- es la base del Régimen. Es la base del Régimen, es medular. No solamente la opinión ésa personal, sino el hecho en…

    AGC -  Sí. ¿Y por tanto?

    - …que todo eso se traduce en el Dios verdadero que después de todo es el Dinero. Y entonces que haya movimiento, que haya movimiento, ejercicio de la voluntad individual y colectiva. Que en el caso de la Religión está más claro que el agua, que si la Religión ha tenido una habilidad superior a ningún otro costructor ha sido precisamente el de que muy pronto, desde muy niño, no hace separación entre individuo y Sociedad, individuo y colectivo.

    AGC -  ¿Quién?

    - El que desde pequeñito…

    AGC -  ¿Quién no hace?

    - …Que se ve que no hay contraposición…

    AGC -  ¿Quién no hace distinción?

    - La Religión. La Religión funciona a nivel íntimo, el recogimiento pero en la Misa Mayor.

    AGC -  O sea, con distinción.

    - Recogimiento pero en la Misa Mayor.

    AGC -  O sea, que hace distinción de los dos planos. Bueno, venga, no te…

    - Claro,

    AGC -  …No te distraigas. Está bien…

    - No, no. No me distraigo.

    AGC -  …Está bien lo que has soltao antes. Es eso, desde luego, “¿qué más me da a mí?”, hay que añadir “con tal de que”…

    - Se compre. Se elija.

    AGC -  …“Con tal de que cualquier Religión, cualquier creencia que sea, sea compatible con y sirva para”…

    - Para el dominio.

    AGC -  “Sea compatible con y sirva para”…

    - Para la Fe. La Fe, la Fe.

    AGC -  …“Sea compatible con y sirva para”… Lo que importa, ¿no?

    - Para la contabilidad, para la Fe del…, lo mismo da que sea la diversidad.

    AGC -  … “Con tal de que sirva igualmente para lo que importa”. “¿Qué más da la creencia, la Religión, el culto de uno o de otro, que elija? -dice el Régimen desde Arriba-, puesto que todos ellos sin una sola escepción, sea cualquiera la creencia que tengan, todos sirven a Dios en su forma más actual que es el Dinero”. Todos sirven para lo que importa, que es el trámite dinerario. Habría que preguntar después si tiene especial interés en la diversidad, en que no haya muchos que no tengan ninguna creencia. Es posible que prefiera que haya algunas religioncillas, porque la gente se distrae mucho. La gente se distrae mucho con esas cosas, lo mismo con las Religiones que con las visitas a astrólogos, a quirománticos, lo que sea. Probablemente al Régimen le gusta mucho también que haya esa diversidad para la distracción, pero esencialmente sabe que ninguna de las creencias religiosas puede oponerse a la marcha del Capital, ninguna. Que por el contrario todas son aptas, por la vía que sea, de venir a colaborar a lo mismo. Por tanto…

    - Sí. La colaboración más íntima es la Semana Santa. Tú ves que la Semana Santa es el rito que más mueve el turismo. Lo ves en Zamora, lo ves en Sevilla, ahí es indisoluble esa colaboración entre… Es más, tú has visto el graffiti de los libertarios…

    AGC -  Dejémoslo así. Sí, sí, sí. Sí, pero no lo…

    - …[] que dice Cristo que está en la Cruz, en un graffiti que dice “Me pregunto si”…  Dice “¿Habré muerto para salvar al turismo?”. Es el graffiti que está muy bien escrito, está muy bien contao.

    AGC -  A ver.

    - Pero es tan poderoso el Dinero…

    AGC -  Un momento. Sí.

    - No sé si he entendido bien, pero Galín creo que ha apuntado una cosa… (No sé si te he entendido bien, Galín).

    - A ver

    - …que me interesa mucho, que creo que ha dao en un clavo. Y es de alguna manera: como se ha fabricado mucho la Religión del individuo, el Régimen habría fabricado mucho la Religión del individuo, y una serie de ritos que son… los clásicos los ven como rezos, que es desde leer el periódico por las mañanas hasta encender la televisión, que puede ser una manera de rezo. Las viejas del Rosario, pues ahora ven la televisión, y bueno, aunque recen también el Rosario pero no se excluyen, entonces como se ha fabricado tanto el individuo, ya al Régimen de alguna manera le da igual lo que se superpongan. Y entonces Galín, me parece que ha apuntado una cosa que a mí me interesa mucho, que es, y creo que da en el clavo, y es que ese catolicismo de pueblo, por decirlo así, más arcaico, de alguna manera tiene algo de común ya, por el desgaste, porque ya no pertenece a la Inquisición tan claramente y la gente se reconoce, ¿no?, incluso pasándose una imagen hortera, y, bueno, que es difícil creer en ello, pero siempre tiene más riqueza que los dibujos animados, por ejemplo, ¿no?, en ese sentido. Y entonces el Régimen opone también eso: es mejor un catolicismo o el horóscopo, o algo, o una Religión Evangélica que no eso que todavía tiene algo de colectivo, ¿no?, en algún sentido, creo, en los pueblos.

    AGC -  Bueno. También las otras cosas más nuevas tienen algo de colectivo, eso es inevitable. No, está bien, es lo que estoy diciendo: por supuesto consiente que se mantengan esas diversas formas porque son juguetes, son una distracción y no quitan, no estorban para nada al negocio importante, por tanto a la Fe, a la Fe esencial a todas ellas. En el antiguo Régimen, en el Catolicismo del pueblo y cosas así, pues ya sabéis cómo pasaba, eran las mujeres sobre todo las más adictas a los ritos, y los maridos muchas veces decían “Déjala que vaya a Misa, que vaya al Rosario”. Es decir, pensando que con eso no le iba a hacer daño a nadie. En este caso el marido que decía esto no era propiamente un representante del Poder, era más bien alguno que tenía las pretensiones de ser ateo, y que por tanto en vista de eso se permitía dejar a la mujer que fuera a Misa o al Rosario sin mayor peligro, ¿no? Pero sean cualesquiera, lo más importante es parar mientes en esto, fijáos en el Régimen actual, el Régimen de la Democracia Desarrollada, el Régimen propiamente del Dinero, y notad la colaboración de cualesquiera formas de creencias con la Fe fundamental. De manera que eso es lo que esencialmente está esplicando el porqué de este consentimiento a toda marcha que nos ha tocado vivir, salvo algo más que tengáis que decir. Sí.

    - Sí. Yo creo que no hemos apuntado un factor o un aspecto muy importante del tema de las Religiones actuales: es que de alguna manera creo que es una forma de control por parte del Poder. Me explico: el Poder tiene miedo a que un buen día la gente se plantee ese axioma que algunos autores han mencionado más de una vez  “que si no hay Dios todo está permitido”…

    AGC -  ¡Ah!, no, pero, bueno. Eso es…

    - …Con lo cual vamos a colocar el máximo posible de Religiones…

    AGC -  Sí, quieres decir para que…

    - …y controlamos poblaciones distintas…

    AGC -  …para que no se den cuenta que Dios es éste, es decir, el Dinero. Para que no se den cuenta vamos a dejarles que usen el nombre a la antigua. Porque efectivamente muchas de las Religiones usan el nombre de Dios, especialmente en la judaica o la musulmana. Y para evitar que alguien se dé cuenta, como aquí, de que el nombre “Dios” tiene ya su cara, que es justamente la del Dinero y el Futuro, no está mal que sigan usando el nombre “Dios” de otras maneras más inocentes, según tradiciones y todo eso. Pero, bueno, eso es secundario, lo importante es que sea cual sea la creencia, use o no el nombre de Dios como un monoteísta, la colaboración con el Poder es clara: la Fe es la Fe en ese Dios. La Teología esencial es, como sabéis, la de la Ciencia, la de la Ciencia a través de su vulgarización, pero esta ortodoxia no presenta mucho inconveniente a los demás restos de Religiones (ya sabéis, desde hace mucho tiempo, pues todas aquellas cosas de la Biblia tenían razón), se hacen compatibles con la Teología esencial, que es la de la Ciencia, cualesquiera creencias. Hemos visto aquí también en algunas de las creencias y prácticas de esos que mueven objetos con el cerebro y cosas por el estilo, el mismo respeto por la Ciencia. Desde luego pueden tener las creencias que quieran pero tampoco habrá ningún musulmán, ni siquiera un haitiano practicante del vudú, que se atreva a poner en duda las verdades de la Ciencia que los periódicos les sirven todos los días por la vulgarización. Todo eso se compagina, es “Dios está por encima de todo”, eso es el Dinero, el tema que es la Fe en el Futuro, puesto que el Dinero es todo él Futuro, la dominante de todas las demás fes.

    - Sí. No. Yo quería decir que también que es que estaba pensando que con el enemigo, pues es mejor no parecerse en nada a él, ¿no?, no acercarse, no coincidir en nada, por esto que estamos diciendo de cierto relativismo o que estás diciendo “¿Qué más me da a mí que se piense (que dice el Poder), que se tenga una Religión o se tengan dos, todas valen, parece que vale todo”, y relacionándolo con lo que decías al principio de que en la Realidad no hay verdad, pues entonces parece que a veces te encuentras con esto, con lo que cuesta más encontrar, eso que decíamos también esa capacidad de indignación, cuando oyes hablar que en la Realidad hay… yo qué sé… libertad, pues rápidamente te sale, ¿no?, o que hay elección, que hay amor, son cosas que es fácilmente oponerse. Pero también esta idea que aquí manejamos de que ‘en la Realidad no hay verdad’, también está como imbuida dentro de la propia Realidad ya, la tiene el enemigo, la tienen ellos, la tiene en esta idea de que ni siquiera el terrorismo está mal visto por todos, ni lo peor que quieras. Ni el Dinero. El Dinero…

    AGC -  No. No.

    - …El Dinero que decías tú que es la Realidad de las Realidades…

    AGC -  No por eso.

    - …también se cuestiona, y también, aunque en la práctica no se sabe salir…

    AGC -  No, no: nadie, nadie, nadie.

    - …pero hay gente que lo cuestiona, mucha gente, y se cae en esta misma idea con la que no se quiere coincidir con ellos.

    AGC -  No hay tal cosa como una indiferencia por parte del Régimen que consienta cualquier forma de Fe porque ha descubierto que no hay ninguna verdad. Lo hace contando con una verdad, y la verdad es la del Futuro, la de la muerte que todo eso origina, la del Dinero por tanto: que sólo desde la muerte se puede contar -sólo desde la muerte-, se puede contar la vida después, desde la muerte futura. Y a ésa ningún escepticismo ni ninguna duda, ésa está ahí por encima de todas, y el consentimiento de cualesquiera otras creencias lo que revela es justamente la presencia de esa forma de Dios actual.

    - Es ésa, de la que tampoco nos escapamos nosotros, o la que intentamos escaparnos continuamente, pero sufrimos, esa duda también la tenemos aquí.

    AGC -  ¿Cómo?, ¿cómo?

    - Que la duda de la muerte…

    AGC -  Sí.

    - ..que también es palpable aquí, también la sentimos nosotros, quiero decir.

    AGC -  No, no: si yo lo que estoy diciendo es que ésa es la verdad.

    - La verdad que dicen ellos…

    AGC -  Sí, sí.

    - …y que nosotros negamos, como la muerte siempre futura, pero al mismo tiempo niegas también con demasiadas dudas. O si no, si lo tuvieras claro…

    AGC -  Sí, sí. No, siempre ha habido también en el antiguo Régimen herejes, antagonistas, dudadores, pero eso no importa mucho. Lo que estamos haciendo ahora es reconocer cómo es cómo el Poder se toma la cosa y cómo la maneja.

    - No sé, igual saliendo del tema éste de… tan candente, de las Religiones y la libertad de cultos, y volviendo a lo de la imposición de los ideales en el caso de las palabras, el Tiempo, ¿no?, me parecía que no se podía o no encuentro ahora otro sitio donde se vea más clara la necesidad de una Autoridad para determinar las unidades de Tiempo. Es decir…

    AGC - ¿“Las”?

    - Las unidades de Tiempo, pues ¿qué es un ‘lunes’? Hace falta una Autoridad que diga lo que es el ‘lunes’, si no, quién puñetas va a saber si es un ‘lunes’ o deja de ser un ‘lunes’, si son ‘las cinco’ o son ‘las siete’, si es 2010 ó 2009, ¿no? Y esto, pues supongo que será una esperiencia relativamente común de despertarte después de una noche como sea, de haber dormido mucho y decir “¿Qué hora es?”, ¿es hoy?, ¿es mañana?, ¿es?... tal. Y recordando un poco a los niños, lo que les cuesta aprender, no sólo ya que sea lunes o martes, que, en fin, tardan bastante ya con…

    AGC -  Encuentran la verdad.

    - …sino incluso ‘ayer’ y ‘mañana’, ¿no?

    AGC -  Todas esas cosas están fijadas y son verdaderas a partir del Futuro. No lo olvidéis: el fin es lo primero. Y eso es lo que permite todas esas fijaciones. Como decía en el viejo Régimen un teólogo “Ni Dios puede hacer que un martes no sea un martes”, ni Dios puede hacerlo. Justamente aquello más carente de toda palpabilidad, de todo fundamento, como es justamente el nombre de los días de la semana, eso es justamente lo inamovible, es el centro de la Fe: ni Dios puede cambiarlo, porque Dios consiste en eso, en esa Fe, en que un martes sea un martes, como todo lo demás que está mandado, ¿no?

Bueno, se nos ha hecho muy tarde, esto está efervescente, pero hay que cortarlo, de manera que entre las cuestiones generales y ésas más políticas, pues nos seguiremos debatiendo, si el Señor nos deja, dentro de siete días.          
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