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Tertulia Política número 231 (26 de Mayo de 2010)

Tertulia Política número 231 (26 de Mayo de 2010)

Agustín García Calvo

Ateneo de Madrid


 

Tertu231-26-5-2010
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  • Ataque de la distinción ‘sujeto/objeto’, (‘Hombre/cosas’), desde la imposibilidad de decir verdad acerca de la Realidad ninguno de los dos.
  • La falsa confusión de libertad con azar.
  • La disputa científica acerca de cerebro y mente.
  • La Historia humana como demostración de la dificultad de desprenderse de las creencias, que vienen a partir todas de la de ‘sujeto/objeto’, ‘Hombre/cosas’.

 

TRANSCRIPCIÓN:

 

Vamos si os parece a seguir viendo lo difícil que es esto de despojarse del Hombre, despegarse del Hombre; por motivos que dentro de un rato volveré a recordar, pero vamos a seguir un rato a lo derecho. Justamente estos días he estado en Barcelona en la Universidad presentando la cuestión de Sujeto/objeto, el intento de desmontar Sujeto/objeto.  De esta manera, si os fijáis en la oposición vigente de ordinario entre objetivo y subjetivo (que se emplea no ya en lenguajes filosóficos, sino también de vez en cuando con gente corriente más o menos pedante, porque son después de todo términos filosóficos), si miráis un poco veréis que tenéis en lo de ‘subjetivo’ un reconocimiento o concesión a cada uno de su opinión subjetiva, de su parecer.  Es lo que el Régimen más avanzado, la Democracia que padecemos, concede a cada cual: el derecho, el privilegio, de tener su parecer propio, su opinión propia respecto a las cosas.  Hay que considerar que cuando así se nos concede a cada uno el derecho a la propia opinión, lo que se está implicando es que desde luego ninguna es la buena, ninguna es la verdad, ninguna es la que vale para todos.  Si no, esa concesión ni siquiera tendría sentido: es inconcebible que en una población cualquiera, si se reconoce a cada cual el derecho a su opinión, haya uno que tenga la buena.  Eso no se concibe, de manera que eso está implicado.  Pero lo más gracioso a nuestro propósito es que a su vez en eso se implica que entonces la objetividad, es decir, la capacidad de decir la verdad, como no puede ser de cada uno de nosotros, se le devuelve al objeto: es el objeto el que tiene que hacer de Sujeto, es él el que habla, es él el que dice la verdad.  Esto, si recordáis un poco, es lo que estamos persiguiendo por otro camino mucho más desviao, pero que en esta concesión se revela de todas maneras.  Si esto no está claro me lo decís ahora mismo si queréis, esa doble implicación. 

Se implica que ninguno de los sujetos puede tener la opinión verdadera.  Cada uno tiene su verdad, y esa no vale, que es lo que decía en uno de sus proverbios Don Antonio Machado: “tu verdad, no: la verdad, y ven conmigo a buscarla.  La tuya, guárdatela”.  Bueno, pues en este trance entonces, ¿qué es ese objeto que es el sujeto?  Resulta que los que piensan sobre esto (filósofos, científicos), muchas veces le dan ese poder de decir la verdad a Natura, a la propia Rerum Natura, la Naturaleza.  La Ciencia Física desde luego espera que aunque sea por medio de esperimentos humanos, subjetivamente organizados, se llegue a encontrar la verdad; la verdad, que la diga Natura misma.  Hay que fijarse en esto.  Ya en otra ocasión me estuve fijando con vosotros en esa distinción entre la Madre y el Padre, Natura frente a Dios, que es lo que en este trance se presta a una ambigüedad y a una duda profunda.  Tal vez no está muy de moda hablar de la Naturaleza, pero en definitiva la Ciencia sigue persiguiendo un fin (quiero decir la Ciencia ortodoxa, la que está reconocida y la que se divulga), y ése fin es conseguir que Natura misma responda y diga: “¡sí, era esto!”, que la cuestión de la velocidad, la cuestión del movimiento en general, cualesquiera de las cuestiones que traen ajetreada a la Ciencia tengan (“¡era así!”) una respuesta de fuera.  Bueno, pues lo que quiero haceros sentir es que más bien ahí lo que se hace, aunque sea por lo bajo, es saltar de la Madre al Padre, por así decir, es decir, que es a Dios, no a Natura, a quien, aunque no se diga, se le atribuye esta capacidad de ser el objeto, que es al mismo tiempo el Sujeto, y que es el que dice la verdad, y toda la verdad, y nada más que la verdad.  Esto es una condición propia del Señor, propia de Dios, y es ella la que está implicándose en esas pretensiones de remisión de la verdad al objeto: que sea el objeto el que hable, en contra de lo que de ordinario se nos hace creer cuando se oponen sujetos con objetos.  Pero supongo que con la doble implicación que os he presentado eso está relativamente claro. 

Bueno, lo que pasa es que, no Natura, de la que no sabemos, pero Dios, es matemático.  De Natura no sabemos nada, pero de Dios sí: Dios es matemático, y por tanto, si me habéis seguido en tertulias pasadas respecto a los sitios diferentes en que Dios dice verdad, resulta que la única verdad que Dios puede decir es una verdad de orden matemático, lógico, como si la Realidad misma, las cosas, quedaran reducidas a una ordenación lógica, a su propio significado, a su propia definición.  Entonces, lo que ese objeto, sujeto, Dios, puede decir, es una verdad tautológica, una verdad del tipo A=A, es decir, una verdad en que el ser lo que sea se confunde con su propia definición y no consiste más que en su propia definición, porque en este mundo ideal la verdad no puede consistir en otra cosa más que en eso: “lo que es lo que es, es lo que es lo que es”, la manera en que más de una vez entre vosotros he glosado lo que la Diosa, la Verdad misma, le decía a Parménides en su poema: “lo que es lo que es, es lo que es lo que es”.  La cópula, el acto mismo de la predicación, convertido, no sólo en el decirlo, sino también en lo que dice, en lo que ello dice confundido con el ello.

Alguien puede adoptar esta actitud, que es la de Parménides, y pensar que verdad no hay más que esa, una verdad de orden matemático, tautológico, y de esa manera tener un fundamento para negarse a cualquier entrada de la verdad dentro de la Realidad.  Esto nosotros también, sin partir de la Matemática ni nada lo hemos tenido que reconocer: en la Realidad no cabe verdad, son cosas incompatibles; cualesquiera cosas que respecto a las cosas se digan dentro de la Realidad nunca pueden aspirar a tener la condición de verdad, por el mismo hecho de que los componentes mismos de la Realidad nunca son del todo lo que son, sino que son más o menos, y por tanto es absurdo pretender que en esas condiciones pueda decirse verdad acerca de ello, acerca de los entes reales.  De manera que al sentido común, digamos, esa verdad que Dios puede decir acerca de cómo es esto que pasa no nos satisface; al sentido común no le satisface, porque de alguna manera el sentido común quiere que la verdad sea un descubrimiento que a quien sea, ante quien se presente, le descubra justamente la falsedad de las opiniones subjetivas que se traían así, de manera que supongo que esta carencia, esta falta, la sentís juntamente conmigo: “la verdad es así, ‘lo que es lo que es, es lo que es lo que es’, pero no era eso”, dice algo a lo que ahora llamo ‘sentido común’: “no era eso lo que yo buscaba.  Efectivamente, me he desengañado de las opiniones, de las creencias, que todas ellas tienen que ser falsas justamente en la medida en que se pretenden verdaderas.  Me he desengañado de eso, pero tampoco me encuentro satisfecho con la verdad de Dios”.  No era eso justamente lo que buscamos.  Espero que en esto (y si no ya me lo diréis ahora), estáis, más que entendiendo, sintiendo conmigo cómo son las cosas que pasan.

Pues esto nos presenta justamente la necesidad de desbancar al Hombre de su trono.  El Hombre, queriendo decir también ‘el observador’, queriendo decir ‘el Yo’, que como mil veces hemos dicho, no soy YO: YO no soy ‘el Yo’, ‘el Yo’ no es YO.  Eso es lo que en lo de ‘El Hombre’ se implica, y eso es lo que se trata de quitar de enmedio. Tengo que volverme a detener un poco en estas discusiones, elucubraciones, que los físicos y filósofos de la Ciencia se traen estos días, y de las que hemos tenido alguna noticia gracias sobre todo a Caramés, que ha recogido sobre ello numerosas entradas en la Red.  Recordad por ejemplo a este señor Hodgsen que os citaba el otro día, y que mostraba entusiasta el descubrimiento de el libre albedrío, el ‘free will’, en las partículas, sean fotones o lo que sea.  Trataba de demostrar el Teorema del Libre Albedrío de Conway y Kochen por vía matemática, es decir, que aparte de unos axiomas indispensables (dos de ellos tomados de la práctica de la Mecánica Cuántica, y uno de la Teoría de la Relatividad), aparte de eso pretendía proceder por vía matemática para la demostración del Teorema, y esto es un caso de lo que he dicho de Fe en Dios, aunque nunca se le llame así, no está de moda. 

Hay en esta pretensión de la demostración matemática de la libertad, del libre albedrío, la libre voluntad de nosotros, unas cuantas confusiones en las que no me puedo parar mucho a detenerme, pero sí llamar la atención sobre algunas de ellas.  Ahí entre otras cosas, en ese asunto de la oposición entre determinación (que no puede ser menos que determinación causal), frente a la libertad, al libre albedrío, juega en eso la noción de ‘azar’; ‘al azar’, como se dice en inglés con ‘random’.  Este Hodgsen por ejemplo, demostrando matemáticamente el libre albedrío, se opone a toda la Ciencia tradicional, que está fundada en la determinación, que es determinista, en la cadena de causas, sin la cual ninguna Ciencia se podría haber desarrollado.  Declara paradójicamente incientífica a la determinación, lo contrario de científica, y en torno a la cuestión del azar está esto.  ¿Que entendéis por azar, por determinación causal, por libertad?  ¿Son tres cosas?  ¿Son dos?  ¿Son una cada cual?  Las confusiones no sólo se dan en estos señores que traigo aquí a colación, sino en el habla corriente, en las cosas que suelen decirse: suele pasar el azar, la casualidad, como lo contrario de la determinación causal, y por tanto valiendo como indeterminación, y por tanto como libertad, libre voluntad.  De manera que fijaos lo que nos pasa aquí entre nosotros humanos, y en la Tierra, respecto a estos asuntos: lo que se nos da como libertad, es la libertad de elección.  Esto es justamente lo que en la Física también se da, esto que se nos da en el Mercado todos los días: la facultad de elección.  La elección al azar implica que se da con respecto a un elenco de posibilidades contadas, como cuando entráis en los Grandes Almacenes y tenéis la libertad de elegir, naturalmente dentro de los productos que de hecho se dan; ningún otro capricho que pueda sacarnos de la cuestión.  Pues justamente de eso es de lo que se trata: estoy negando aquí que algo que se parezca a verdadera indeterminación, y por tanto libertad, pueda entenderse en ese sentido con respecto a un elenco de posibilidades contadas.  Si se da dentro de eso, efectivamente uno no lo reconoce, el sentido común no lo reconoce como verdadera libertad, verdadera falta de ordenación, de indeterminación.  No lo reconoce como tal: uno aspiraría a que la libertad no fuera entre tales y cuales y tantos y cuantos, sino que ella misma no tuviera sitios prefijados a los que dirigirse, que ella misma tuviera que ir lanzándose en lo sin fin y sin nada establecido previamente.  No sé si acierto a enlazar debidamente la Física con la política en este punto, pero es lo que estoy tratando de hacer; ya me diréis si no lo consigo.

De manera que en ése sentido fallan las ideas de ‘al azar’, de ‘random’, porque eso no es una verdadera negación de la determinación del conjunto.  ¿Cómo es así?: por lo que más de una vez hemos dicho: porque todas las esplicaciones (incluidas no sólo las causales, las fundadas en la determinación, sino también las que tratan de demostrar el libre albedrío de los átomos, de los fotones), quedan incluidas dentro de esta crítica con la que hemos venido a dar muchas veces: esplicar la Realidad desde dentro de la Realidad.  Esto es justamente lo que falla, se respeta siempre demasiado en cualquier intento científico, filosófico, religioso, o lo que sea, de esplicarnos cómo es el mundo, cómo son las cosas, qué es lo que pasa.  Todos ellos son demasiado conformes con la Realidad de la que parten, de la que partimos, en la que se nos ha costituído, y cualquier esplicación del orden que sea que trate de hacerse compatible con la Realidad, no vale, porque ya se nos ha aparecido que verdad en la Realidad no cabe, de manera que cualquier esplicación religiosa, científica, como se quiera, que mantenga la Realidad, y desde ella, dentro de ella, trate de esplicarnos qué es lo que pasa, cómo es el mundo, no vale, por esa simple razón.  No puede haber una esplicación, una razón de la Realidad desde dentro de la Realidad, porque eso no hace más que contribuir a someternos al propio dominio de la Realidad.  Una esplicación así no puede llevar a nada del otro mundo, y lo que el sentido común desea es precisamente algo del otro mundo, eso es lo que hace falta.  A cualquier esplicación realista de la Realidad le pasa como a cualquier movimiento político conforme con la Realidad que desde dentro trata de mejorarla: falla por su propia conformidad; no puede dar nunca nada del otro mundo, y justamente esta añoranza, esta falta que sentimos aquí, y que es la que debía estar moviendo esta tertulia, consiste en que se aspira precisamente a algo del otro mundo, a algo que nos saque de aquí, porque reconocemos que para quedarnos dentro, para decir lo que ya está dicho, para confirmar la Realidad, no hace falta que venga ningún científico ni ningún filósofo ni nada por el estilo, ya estamos todos los días obligados a conformarnos con esto.

Bueno, así, en estos intentos de esplicación, que incluyen incluso la demostración del libre albedrío, nos encontramos siempre dentro de la Realidad.  El observador, que sigue jugando en esto, pretende de alguna manera quedarse fuera. El esperimentador, el observador, tiene alguna pretensión de quedarse fuera, porque sabe que si no, no hay manera de que de la Realidad se pueda descubrir algo de verdadero, y al quedarse fuera de la Realidad, pues vuelve a ser ese objeto convertido en Sujeto que os presentaba al principio.  Pero el observador con que la Ciencia, o la Religión, o la Filosofía, puede contar, es un observador real, y su pretensión de quedarse fuera, falsa: él está metido dentro de la Realidad, es ‘el Yo’, el Sujeto.  Pero ya sabéis que en cambio YO, lo mismo que AHORA, están fuera de la Realidad. Por eso YO no soy ‘el Yo’: YO no soy el que soy, no soy el que observo, no soy el que cuento ni el que teorizo acerca de la Realidad.  Ésas son algunas de las confusiones que os surgirán al paso si tenéis la curiosidad de abordar estas últimas entradas en la Red o las publicaciones de los filósofos de la Ciencia y físicos actuales.

Una consecuencia curiosa de esta realidad del observador, del Yo, es la disputa acerca de ‘cerebro’ y ‘mente’, ‘brain’ y ‘mind’, que está todos los días por ahí, por las publicaciones y por la Red.  Caramés me parece que se ha dejado atrapar por esta disputa mucho más que yo todavía, de manera que tal vez él puede decirnos algo de sus sufrimientos en este sentido.  Efectivamente, siguen creyendo en Cuerpo y Alma: ‘brain’, el cerebro, todavía es Cuerpo; ‘mind’ ya no, ya pretende estar fuera, pero hay una conexión, y la conexión, ¿qué puede ser, más que real?, no puede ser de otra manera.  No sé si me olvido de algún tormento especialmente grave en esto, ¿no?

-No, que he escogido últimamente alguna cosa que es bastante grotesca. Los físicos que se ocupan de esto son pocos, la verdad, y además no tienen mucho renombre entre los que el Régimen considera más ilustres, ¿no?  Son gentes que están intentando descubrir la conexión entre lo que creen ellos que es la mente por un lado y cerebro por el otro, y alguno lo hace por medio de la cosilla ésa que intentan descubrir en las partículas elementales que se llama ‘spin’, y entonces dicen que es que la mente actúa sobre el cerebro mediante el spin, cosa que evidentemente es incomprensible, por lo menos para mi falta de capacidad de entenderles, pero ahí se mezclan actitudes de los médicos, de los neurofisiólogos....  Algunos artículos incluso intentan entender la manera en que la anestesia actúa, y para ello sacan deducciones......, en fin, pero yo no he tenido muchas fuerzas para leérmelo, en parte porque tampoco manejo mucho el vocabulario que usan, y entonces no lo entiendo y me cuesta bastante, ¿no?  Sobre lo que dijiste antes hay una cosa que quizá valga la pena: en realidad en el Teorema éste, que aspira a ser matemático, de Conway y Kochen, en realidad juega con dos esperimentadores.  Ésa es una cuestión, y por tanto se plantea el problema de la comunicación, es decir, que ése es un asunto que de alguna manera plantea esta cuestión de la Matemática que se usa ‘para todos los efectos prácticos’, en el sentido de que siendo la Matemática pongamos la actividad de Dios tal como la has presentado, Dios pretendía hacer Matemática siempre para trabajar la Realidad, o sea, no era no era porque Él pretendiera hacer Matemática independientemente de....

A-No, ‘por jugar’, no.  Dios no juega.

-Pero digo que en el sentido ése son dos esperimentadores, y el Teorema se puede decir así: si se les concede a ambos libre albedrío, sobre todo que uno pueda hacer cosas distintas que el otro, entonces la partícula tiene libre albedrío.  En el sentido matemático no hay una función que permita pasar de la actividad de los esperimentadores a lo que va a hacer la partícula, lo cual es un Teorema un poco negativo que plantea desde el punto de vista matemático algunas cuestiones, dejando aparte los axiomas físicos que se han impuesto, que hay una serie de axiomas físicos que según ellos quieren corresponder a la Realidad de los esperimentos, pero que además implican cuestiones de definición.  Por ejemplo: ¿qué se entiende por ‘esperimentadores acoplados’?   Eso es una definición de ellos.  

A-Claro, parece que aquí los esperimentadores están reflejando lo que ellos descubren acerca de las partículas, la dualidad que ellos mismos.....  Claro, porque en lo que Caramés muy oportunamente cuenta, parece que se refleja lo que se piensa que sucede en el objeto, en las partículas, de las cuales una, la partícula A, envía información a otra partícula B, la cual recibe la información.   Ya recordáis el otro día que como algunas de las formulaciones venían a dar lugar a que la partícula B recibiera la información antes de que la partícula A la emitiera, es justamente lo que ha puesto más en juego todas estas deliberaciones.

-Yo de hecho lo dije un poco al revés: dije esperimentadores (), pero en realidad están obligados, primero están entrelazados, porque las partículas previamente se han fijado, están acopladas, y entonces para seguirlas se necesitan dos.

A-Muy bien.  Bueno, y volviendo a la cuestión de cerebro y mente, pues ya veis los sufrimientos que esto trae consigo, () insistir en ella, y es normal que Caramés, como cualquiera que se meta en esto, no acabe de entender, en el sentido de ‘sentir’, qué es lo que están pretendiendo.  Desde luego se pretende, porque no son causales, que no es el cerebro (materia todavía) quien determina la mente (el alma después de todo: la conciencia, la voluntad), sino que al revés la conciencia o voluntad tiene capacidad de influir sobre la materia.  En días pasados os traje las exageraciones de alguna secta de los que actualmente, igual que los magos indios de antaño, con la mente mueven objetos a distancia.  Estos milagros, que siguen estando muy de moda, ¿eh?, se siguen dando; pero aún sin llegar a esas exageraciones, se trata de efectivamente garantizar que la mente, lo que sea, puede estar influyendo sobre la materia; el cerebro en primer lugar, y luego a partir del cerebro, pues claro, ya los músculos y el mundo entero, ¿no?; pero ésa es la intención.

-Hay una cosa que quizá valga la pena decir, que es anecdótica, y también bastante ridícula, que es cómo la imposición de lo que está ocurriendo en la computación influye mucho, de manera que estos spín son unos spín-píxel, o sea, elementos de pintura (picture element, pict-el), es decir, que es como si con ellos (como si fueran mind-pixel, pinceles de la mente) estuvieran dibujando o creando la Realidad en el cerebro (brain).

A-‘Trazando’, sí. 

-Trazando, o ‘pergeñando’, la Realidad.  Pero vamos, pero yo creo que son demasiado exageradas sus proclamaciones para que acabe la llamada ‘Comunidad Científica Seria’ por tragárselo.

A-No, probablemente no, pero sí que darán su juego también para que se renueven las posibilidades de sostener la indeterminación supuesta que aquí he negado como libertad, frente a la tradicional determinación causal, que eso sí que alcanza a todas las esferas de la Física y de la Ciencia.  En todo caso la pretensión de conseguir que la mente pueda de alguna manera influir y determinar, a través del cerebro, sobre la Realidad física, es una muestra de lo que os he dicho: al sentido común no le puede decir nada, porque eso es coger a la mente o como se la llame (‘mind’, ‘alma’), y meterla dentro de la Realidad, porque si no, ¿cómo podría actuar sobre el cerebro?  Se trata de relaciones claramente reales las que se pretende tener, de manera que como antes os decía, no nos lleva a nada del otro mundo, que es lo que nos hace falta, que es por lo que estamos aquí debatiéndonos todo el tiempo. 

Y desciendo entonces un momento ahora de la Física a la política de una manera más clara: dentro de estas cosas que somos los hombres, que no somos más que un tipo de cosas entre los demás, pero que es lo que tenemos más cerca, podemos utilizar nuestra Historia de alguna manera, la Historia de este enjambre, de este tipo de abejas que los hombres somos, y que a través de la escritura se nos da a conocer; la Historia comienza con la escritura.  No porque pueda creerse que la Historia puede decirnos nada de verdad, ninguna verdad, que sería absurdo: en la Realidad no cabe verdad, y en la Historia, que es una Historia de la Realidad, pues tampoco.  Nunca una Historia puede decir la verdad, y si alguno de vosotros sigue todavía preso de esa ilusión, hará muy bien en tratar de despegarse de ella lo más pronto que pueda: nunca una Historia puede decir la verdad, ni de la Humanidad ni de fuera de la Humanidad.  No por eso, sino porque aunque falsa, mera creencia como la Historia es, sin embargo tal como está nos revela claramente, puede por alguna de las falsedades de la creencia misma, esplicarnos lo fuerte que es la Fe, lo difícil que es despegarse del Hombre y del resto de las creencias.  Tal vez la Historia misma nos lo revela de muchas maneras.

Si introduzco una clasificación en este enjambre, en la Sociedad Humana, esa distinción entre clases, esa oposición de dos clases, tiene tal fuerza que se hace, mientras esté vigente, imposible que nadie rompa con ella.  Por ejemplo notorio tenéis ‘esclavos/libres’.  Esto es tan reciente, no es nada que entre los antiguos regía, sino que seguía rigiendo hasta el 17, y supongo que sigue rigiendo todavía, la diferencia esclavos/libres. Esto se presenta y se vende como natural, y entonces se interioriza.  El poder de la Ley consiste justamente en esto: en que es falso que uno tenga dentro una Ley suya que es distinta de la Ley del Estado o de la Ley del Dinero.  Son la misma la Ley de dentro y la Ley de fuera, y eso es lo que hace tan difícil que nadie pueda romper con la clasificación por ejemplo libres/esclavos, si está vigente en el enjambre, en la Sociedad: “es natural, es que efectivamente los esclavos nacen esclavos y los libres nacen libres, y si se da algún traspase, habrá que esplicarlo”.  Todos recordáis que el mesmo Aristóteles tomaba esta clasificación como si fuera algo natural y defendible, que estaba vigente, de manera que poneros en el lugar en que en la Sociedad rige como algo muy importante la diferencia entre libres y esclavos, y veréis como arrancaros la Fe es casi imposible.  Cuando después del descubrimiento del Nuevo Mundo hubo que llevar fuerza de trabajo a América, y los portugueses, los españoles y cualesquiera se metían por la Guinea y arrebataban de sus pueblos a negros para llevárselos a las Antillas, o al Brasil, o a Norteamérica o donde fuera, evidentemente todos los que hacían esto, ¿cómo podéis pensar que no creían en una diferencia natural?  Ellos no eran nosotros, ellos eran otra clase de cosas que nosotros podíamos usar, como cosas precisamente.  Esto regía, y ni la Iglesia ni nadie podría hacer nada que no fuera defender esa Fe, y si algún heterodoxo salía por ahí, pues había que quitarlo de en medio y cargárselo, pero la Fe era necesaria para el Comercio, era necesaria para el sostén de la propia Sociedad, y por tanto, como la intimidad de cada uno no es más que la Ley de fuera, pues cada uno que estuviera metido en eso tenía que tragárselo y creerlo, y por tanto no poderse nunca desprender de ello.  Y un poco más adelante, tomad la diferencia entre los arios y los no arios, la raza aria y los demás, que es un ejemplo reciente en sus manifestaciones más estrepitosas, ¿no?, es justamente la que sostenía el Nacional Socialismo alemán hasta los años de la guerra y más adelante: “nosotros somos una raza aparte, somos los arios, y luego están los otros, los no arios, que naturalmente tienen que eliminarse, someterse, en bien del ideal, de llegar al fin, de que todos no seamos más que arios y los otros restos hayan desaparecido”.  Ya sabéis cómo esto se llevó a cabo.  Las tonterías que os cuentan (digo ‘tonterías’ por la manera de contarlas) respecto a los Auswitz, y a los judíos y demás, tienen este sentido, y es justamente este sentido el que no suelen contar.  Os lo quieren tratar como una especie de atrocidad humana como otras, y ¡no señor!, es la Fe, la necesidad de la Fe, la necesidad de la clasificación, que mientras está vigente es así de poderosa.  En Oriente naturalmente los arios eran los japoneses, da igual.  Cosa más absurda desde el punto de vista así etnológico no se puede decir, pero la cosa funcionaba, porque el esquema se trasladó al Estremo Oriente, y allí efectivamente pues los arios eran los japoneses, y los no japoneses, los polinesios, los chinos y demás, eran el resto, al que había que eliminar.  Lo que importa es el esquema astracto, que es lo que domina, y todas las otras diferencias así sensitivas y eso no cuentan para nada, son meros pretestos para la clasificación astracta, que es la que verdaderamente domina.  Eso es lo que lo hace imposible de vencer: si hoy vosotros mismos vivís en una Sociedad que necesita una distinción de clases, y no sólo os lo han enseñao desde la escuela o antes, en la Familia, sino que os lo imponen por necesidades prácticas todos los días, difícilmente vais a dejar de creer.  Esta tertulia está para eso, pero está para eso porque sabemos lo difícil que es.  Está para intentar romper con la Fe, pero el reconocer lo poderosa que es, es desde luego lo primero, de eso no nos podemos escurrir. 

Hay una clasificación anterior a todas las demás que nos devuelve al punto de partida: la clasificación entre mujeres, riquezas, Dinero, por un lado, y el Amo por el otro lado.  Ésa es una clasificación que rige desde el comienzo de la Historia, lo que conocemos desde que se inventó la escritura, unos diez mil añitos; de lo que antes o fuera o pasara no sabemos nada de verdad, pero desde el comienzo de la Historia regía, y es justamente el fundamento mismo de la Historia: riquezas, mujeres, se distinguen, se ponen a un lado, y el Amo, los hombres, están en el otro lado, y justamente se sostienen en cuanto el Amo, en cuanto el Macho, en cuanto el Dominante, por la posesión y el sometimiento de lo otro, de las riquezas en general y de las mujeres, que como ya Engels decía fueron la primera forma de Dinero en la Organización, en la Sociedad histórica. 

Pues como decía, esto nos lleva a la cuestión del Observador y lo observado, del Sujeto y objeto.  Ya veis como esta tesitura claramente política y clasificatoria de la Sociedad viene a dar en eso, y viene por tanto al intento que en todos estos días nos traemos, es decir, volver las cosas del revés, puesto que lo están, y descubrir que no hay tal cosa como Sujetos, Nosotros, el Observador, frente al objeto, sino que es el objeto el que habla, el que dice, y si nosotros decimos algo no es por ser hombres ni observadores, sino porque somos también cosas y no estamos del todo muertos en la sensibilidad ni en el sentido común, y gracias a eso podemos participar de la inteligencia, que es propiamente de las cosas.  Nosotros, claro, no somos filósofos y no decimos ‘objeto’; hemos preferido emplear el nombre vulgar ‘cosa’, que es el más general de todo y el que se opone claramente a la pretensión del Hombre de Señor dominador, observador, teorizador, acerca de las cosas.  No es, como al principio os decía, que nosotros esperemos que las cosas puedan decir la verdad, porque eso sería otra vez sustituirlas por Dios: las cosas son sin fin, no costituyen conjunto, no pueden dar lugar nunca a una demostración matemática, y se contraponen por tanto al Orden ideal de “lo que es, es lo que es”, “el que es, es el que es”.  Se contraponen claramente a ello porque ninguno es del todo el que es, ni las cosas que nosotros somos entre las otras cosas somos un número ni un conjunto de cosas......  Los números es una imposición sobre una pluralidad indefinida, pero esta indefinición de las cosas a la que querríamos volver no las priva de voz; ellas nos están diciendo por lo bajo, no ninguna verdad positiva: nos están denunciando (lo he dicho dos o tres veces con el término ‘sentido común’, añoranzas que el sentido común sufre), nos están denunciando la mentira de las opiniones, de las realidades, y de los ideales que nos venden.

Bueno, me voy a callar aquí, y entonces son tal vez demasiados puntos, pero vamos a ver si nos aclaramos para ordenarlo un poco y que la discusión sea lo más aclaradora y eficaz posible, así que espero ya dudas y cuestiones de cualquier tipo, lo que salga.   Adelante.

-Yo pido la palabra.

A-Espera, como de ordinario.

-Pues yo.

A-Tú también.  Ruego por favor a los que no están así tan habituaos y tan dispuestos como Javier o como Isabel, que hagan este intento de hablar así un poco en público.  Es muy valioso.  Yo, si no me hubiera forzado para decir las cosas en público hace muchos años, nunca habría podido hablar.  Uno en su intimidad no suele decirse más que cosas muy caseras, y en cambio cuando tiene que hablar para gente (no a los amigotes de la barra, ni a los padres y a los hijos en la casa, sino para un grupo de gente como aquí), eso le priva un poco de la creencia en su opinión personal, en su intimidad, y le deja hablar mejor, así que es un ejercicio al que os invito a todos. ¡A ver!

-En lo relativo a la relación entre mente y cuerpo, yo puedo hacerme una representación de mí mismo tocando el piano dentro de diez años, y puedo decidir ir a una Academia y aprender a tocar el piano.  Ahí es la mente, ahí es mi imagen, mi representación, la que ha mandado sobre el entrenamiento del cuerpo, ¿no?  O sea, que hay veces que la mente sí manda sobre el cuerpo.

A-¿Alguien le quiere decir algo a este amigo?  Es algo que debíamos tener ya debatido después de muchas sesiones aquí: ¿es verdad que él puede decidir, su mente fuera de la Realidad puede sobre la Realidad decidir, y provocar que al cabo de siete años acuda a una Academia de Música y aprenda a tocar el piano?  ¿Es así?

-.............

A-Si no me respondéis, pues me encontraré muy a disgusto con todos los que me habéis acompañado hace mucho tiempo, porque es una cosa demasiao fácil.

-Eso es mente, pero la mente química, igual que el cerebro.

A-No, ahora estamos tratando de la intervención de este amigo, ¿eh?, no vamos a desviarnos.

-Pero en eso en concreto, no es que la mente mande: es que la Química está mandando.

A-Bueno, ¡más!  ¡Más!

-Yo entiendo que eso es un lenguaje, es como aprender inglés, y dentro de siete años sabes inglés, o sabes tocar el piano.

-Yo me refiero a la toma de decisión previa de decidir aprender a tocar el piano.

-Tanto la decisión como lo que se decide, es Realidad, en realidad.

A-Es un poco duro, sí.  Es que parece como si no nos hubiéramos enterao de lo que he estao diciendo respecto a las dualidades ésas de Sujeto y objeto y todo lo demás, y volvemos otra vez a recaer en la Fe dominante.  No lo digo sólo por ti, lo digo porque no encuentro las respuestas que se podrían esperar inmediatas respecto a eso.

-Es que la mente siempre determina digamos a lo físico, porque lo físico se ve con la mente; es Realidad, y por tanto la mente siempre creará el mundo físico.

A-O sea, que no nos hemos enterao de lo que he dicho.  Respecto a la reversión de la relación objeto/Sujeto, ¡no nos hemos enterao!  Es decir, que es como si hubiera tratado de romper una cáscara de ideas recibidas, y me las encuentro confirmando lo que en la parte última os decía, lo poderosa que es la Fe, y que cuando rige en la Istitución del mundo cuesta mucho trabajo desprenderse de ella. En primer lugar la mente que desea todas esas cosas y que decide, sobre todo que hace el proyecto, es perfectamente real.  Aquí no decimos ni ‘material’ ni ‘espiritual’, decimos ‘real’.  Y frente a real, que incluye toda la Realidad costituída, está lo del otro mundo, porque la Realidad no es todo lo que hay, pero la mente que toma una decisión de ir al Conservatorio dentro de siete años es una mente tan real que está regida directamente por lo que el Dinero manda.  ¿De qué vivís todos los días sino de proyectos, de proyectos que os imponen, que creéis que se os ocurren a vosotros?  Evidentemente, ¿cómo se le puede ocurrir a uno matricularse en una escuela de piano si no hay escuelas de piano establecidas en su mundo?  Y si hay escuelas de piano establecidas en su mundo, algo estarán haciendo subjetivamente para imponer ideas a los niños que nazcan y que se les ocurra como si fuera un deseo espontáneo, que viene del otro mundo, matricularse en una escuela de piano.  Son perfectamente reales, no hay tal paso de lo espiritual a lo real, y los caminos por los que eso se realiza son todos ellos reales, es decir, el del Dinero, el Tiempo real, que es lo mismo que el Dinero después de todo.  Todos los pasos vienen ahí, no pasa nada del otro mundo.  Bueno, venga, intentemos descubrir más pertinacias de la Fe que queden todavía incluso entre nosotros.

-Es que el lenguaje de la mente no tiene palabras, es el silencio.

A-¿Y entonces pa qué nos hace falta la mente?  ¿Pa qué coños hace falta la mente, si con el silencio basta?

-No.

A-¿Ah, no?  Pues si no basta estás perdida, porque si no basta es que te vuelves a creer que la mente es la mente tuya, real, una mente real, que es casi como el cerebro.

-Es ése otro mundo del que has hablado antes.

A-Por ejemplo si nos conformamos con el silencio, pero la mente está en este mundo.

-Pero para algunas personas que sólo tenemos un mundo, un mundo es bastante, porque cuando salimos del Planeta Tierra y vamos otro sitios.....

A-¿Qué pasa?  ¿Que nos vamos a otro mundo?  ¿Crees que nos vamos a otro mundo con eso?  ¡Hombre, por favor!  ¿Cómo no van a estar dentro del mundo todos los planetas y todas las cosas que....?

-Yo no creo en ángeles.

A-No, no, no lo creas.

-Me da igual saberlo, pero si lo supiera sería otra cosa.

A-¿El qué?  ¿Pero el qué?  ¿Saber, el qué?

-Saber nada.

A-¡Ah!  No saber nada ().  Efectivamente ni siquiera puede aspirarse a no saber nada.

-‘No saber nada’, no: ‘saber nada’.

A-‘Saber nada’. ¿Como la nada, entonces?  ¿Cómo el silencio?  ¿Pero para ti?  ¡Venga, por favor!  A ver.

-Yo de alguna manera, como he sido educao en esta Sociedá Española, pues desde pequeñito me enseñaron que las Virtudes Teologales son la Fe, la Esperanza y la Caridad, mientras que las Potencias del Alma o de la Mente son la Memoria, el Entendimiento y la Voluntad.  Yo creo que hay que separar una cosa de la otra, y entonces si tenemos en cuenta que las Potencias de la Mente son esas tres, de alguna manera sí entiendo lo que ha querido decir este señor, porque tanto la Memoria como el Entendimiento como la Voluntad pueden activar de alguna manera la Realidad.

A-Bueno, ¡qué voy a hacerle, Ricardo!  ¡Estoy desesperao, qué voy a hacerle!  ¡No hombre, no!: las Potencias del Alma son lo que hemos comentado al principio del ‘free will’, del libre albedrío, que incluye desde luego la Conciencia.  La memoria dejémosla aparte, porque ya sabéis que hay dos.  Hay una que está incluida en esto, y la que está incluida en esto, que es la Memoria de la Historia, de las fechas, de los cumpleaños, igual que el Entendimiento, igual que la Conciencia, igual que la Voluntad, son reales, pertenecen a la Realidad, tienen una relación inmediata con la Fe, con los proyectos, con el Futuro, con las mentiras que nos cuentan y todo eso, y luego fuera de eso quedan cosas que desde luego ya no son del Alma, ni del Yo, ni del Observador, sino que son revelaciones de que el Yo no era completo, que el Alma no estaba cerrada en sus potencias, es decir, revelaciones de la mentira de todas las cosas que no ya sólo en los Catecismos, sino en muchas Fés,  se han venido contando.

-En estos casos de dominio, como el del Alma sobre el Cuerpo por ejemplo, los hombres sobre las mujeres, los libres sobre los esclavos, a pesar de que las dos clases sean reales, también se puede decir que hay una de esas clases que configura la Realidad, ¿no?  Por lo que decimos de que si el Alma influye en la Realidad y todo eso, los hombres han hecho más Realidad que las mujeres, los libres más que los esclavos, han determinado más la Realidad.

A-Yo creo que no se gana con confundir los pisos.  Yo he puesto los ejemplos como de pisos sucesivos.  Los libres no costituyen la Realidad, porque los libres necesitan a los esclavos.  Lo que se impone y lo que se sostiene es la clasificación, y que se crea que esa clasificación está fundada, que es natural.  Los hombres dominando a las mujeres, lo mismo: no es que ellos creen la Realidad ni el Dominio...

-No, pero una vez dentro se puede decir que hay una Realidad masculina por ejemplo, que la Realidad es predominantemente masculina.

A-No, pero es un equívoco, porque lo único real es la clase; lo único real es la clasificación, y por tanto la Fe, una Fe de la que pueden participar mujeres y hombres, que pueden participar en ella en cuanto miembros del enjambre, y que tienen que creer en esa clasificación, y lo mismo entre blancos y negros, entre arios y no arios, y todo lo demás.  Y luego como en un piso aparte efectivamente viene la propia oposición, contra la que he estado metiéndome todo el rato, entre Sujeto y objeto.  Entre Sujeto y objeto, es decir, lo que en términos más equívocos es Alma, Cuerpo, y todas esas cosas.  Sujeto y objeto, Observador y las cosas que observa, que es el caso más general de lo mismo que también se da en esos otros casos particulares que, como un poco terroríficos, por eso los he sacado aquí para ver si a fuerza de recordaros el terror de la Historia eso podía tocar vuestros corazones y haceros desmentir rápidamente la Fe en la que estamos.

-Creo que desde el punto de vista funcional de la tertulia ocurre algo que tú estás un poco viendo: hablamos de una Realidad, de acuerdo, y entonces quieres negarla, dices que es mentira....

A-No empieces por decir ‘una’, ¿eh?: es ‘la Realidad’.

-Vale, pero como no ofreces más que vagas intuiciones, vagas insatisfacciones, de algo que está debajo, nadie en el fondo, la gente digamos, no quiere creer todo eso, y entonces seguimos creyendo en Automóviles, y en Capitales y en Trabajo.  De igual manera que tú decías que no se puede esplicar la Realidad mediante la Realidad, tampoco se puede destruir la Realidad con la Realidad, que es lo que aquí se hace.

A-¿Cómo yo voy a estar destruyendo la Realidad.....?   No, no, no; no es así.  En cuanto a lo otro que estabas diciendo, sí, efectivamente forma parte de lo que he llamado ‘la enorme dificultad para desprenderse de la Fe’, pero para eso desde luego lo que no hace falta es otra Fe, ¿eh?, lo que no hace falta es que me crean nada de lo que digo: para destruir la Fe no hace falta más que lo que nos queda de no bien hecho del todo, vivo, lo que nos queda de sentido común, lo que justamente se sale de la Realidad, porque la Realidad no es todo lo que hay, y la realidad de mí Fulano de Tal no es todo lo que soy, y así con las demás cosas.  La Realidad no es todo lo que hay, y para descubrir eso no hace falta ninguna Fe, ni que se me crea a mí, ni que se crea a nadie, ni a Dios ni al diablo: es simplemente que ello es mentira, y simplemente con dejarse mirarlo se descubre como mentira, no hace falta más.  Ahora, cuesta trabajo.  ¿A qué me he dedicao toda la segunda parte?: a mostrar lo poderosa que es la Fe, que mientras está vigente, mientras es necesaria para el Comercio en que el enjambre vive (la estructura familiar, la estructura industrial, la Economía entera), mientras esté vigente para eso, uno no puede desprenderse, porque uno no.......

-Agustín, una pregunta: cuando hablamos de verdad o Realidad......

A-No, no, de ‘verdad’ no hablamos: decimos que en la Realidad no cabe la verdad.  De la verdad no hablamos, la verdad no se sabe.

-A mí no deja de sorprenderme, con el montón de gente que hay aquí que ha palpado y descubierto cosas, que volvamos otra vez a sacar lo del Alma y lo de la Conciencia y la Voluntad: ¡si basta simplemente con ponerse uno a escuchar para darse cuenta de que cuando uno está lanzándose a hablar, para nada interviene ahí ni la Voluntad, ni la Conciencia, ni la Memoria!  Ahí el Alma no interviene, es una cosa que va por debajo, y que funciona así de bien gracias a que no interviene ninguna de esas potencias.  No hace falta apelar a nada más, basta con eso, que ya se palpa ahí.  No tienes que pensar si pones la lengua en los alveolos o abajo, si está el Verbo en Imperfecto o en Imperativo.....  Tú no tienes ni repajolaera de lo que estás diciendo, y sin embargo () de dónde viene eso, pero luego, en el uso que haces de todos los mecanismos gramaticales que haces ahí, no interviene la conciencia para nada, ni la voluntad.

A-Cuando interviene, estropea. Sin querer, sin saber: ésa es la evidencia de dónde está el pueblo-que-no-existe.  Para los que piensen que hace falta otra Fe, no: hace falta simplemente darse cuenta de que por ejemplo en la lengua nadie manda, que no es de nadie. También, Mario, el que no haya encontrado respuestas más inmediatas tal vez es por la mala costumbre de no hablar en público, y por eso estoy insistiendo en que seáis muchos los que os lancéis.  Sí.

-Volviendo a lo de la esperimentación, o a aquello de que se había hablado sobre el libre albedrío y la voluntad y demás, que por lo poco que he entendido del esperimento parecería que si algo demuestra es que estas realidades humanas, como el libre albedrío, pues entran un poco en contradicción, o se caen solas, y los esperimentadores, en vez de reconocer la falsedad de estas clasificaciones, vienen simplemente a imponer las clasificaciones humanas, y pretenden que las partículas, a las que suponíamos antes determinadas e involuntarias, pues a su vez debemos reconocer en ellas también nuestras propias características, como son el libre albedrío y la voluntad, en vez de hacer lo contrario y decir simplemente que todo en lo que creíamos era falso, y evidentemente la razón por la que lo hacen está claro.  Y luego, a propósito de muchas cosas que se han dicho un poco aquí a despropósito, es que el otro mundo, lo otro, ya lo damos por supuesto, lo damos por sabido, y entonces lo vamos a tratar como si fuera también un conjunto de cosas que, si no se conocen ahora, se conocerán.

A-Bueno, yo más bien he empleado el término vulgar ‘por ahí no se va a nada del otro mundo’, confiando en que nadie coja el otro mundo y lo convierta en parte de la Realidad, pero efectivamente es una confianza que me puede fallar.  En cuanto a lo primero que has dicho, está bien, pero ya el otro día dije en honor de los formuladores del Teorema, Conway y Kochen, que ellos mismos nos lo presentan así, como una condicional: “si el esperimentador es libre para determinar la localización de los aparatos del esperimento en el momento que sea, y tal, entonces no hay por qué privarles de ese recurso a las partículas”.  Hay que decir eso en su honor, pero evidentemente, si la creencia va en ese sentido de seguir creyendo en la propia libertad nuestra y entonces descubrírsela a las partículas (a los fotones por lo menos), pero sin desprendernos nosotros de ella, esto no puede ser, y por eso es por lo que en todas las sesiones de estos días se ha planteado el sentido de abandonar esa vía y ponerse del otro lado: que son los pretendidos objetos, las cosas, las que hablan, las que dicen, a las que hay que oír.  De manera que claro, naturalmente, si estos esperimentos y teoremas son útiles (y por eso lo saqué el otro día), es porque efectivamente revelan que hasta por esa vía más o menos de creyentes de los físicos, se puede descubrir algo que va hacia la objetividad de la libertad, que no es propia del Sujeto, ni del Alma, ni del Yo, ni de Uno, sino que se da ().

-Ya hasta Calderón de la Barca encontraba ().

A-En esa estrofa se confunde, porque en las otras estrofas, en el monólogo de Segismundo () pero en esta (que no sé si es la del pez, por cierto), dice “yo, con más albedrío, tengo menos libertad”,  lo cual es un lío que no hay quien pueda esconder, ¿no?  Efectivamente, recordáis que de lo que se queja en todo este monólogo tan tremendo (al que tuve en mi adolescencia que acabar poniéndole música para que no me molestara demasiao), de lo que viene a quejarse Segismundo es de que lo tienen preso, es decir, que él entiende su falta de libertad en el sentido de que le tienen preso la Autoridad, y entonces ve que el arroyo corre, y dice: “¡Ése es libre!”.  Ve que el pez trascurre por las aguas aparentemente a su gusto, y dice: “¡Ése es libre!”.  Ve que la bestia tal: “¡Ése es libre!”.   Una insensatez, pero que bueno, puede ser reveladora a nuestro propósito.

-()

A-Todo eso es un cúmulo de equivocaciones de quien naturalmente había estado obligado a estudiar hasta Teología del Libre Albedrío, y ¿qué le iba a hacer decir al pobre Segismundo, más que cosas como ésas?  Sí.

-En la lengua no se da eso de la jerarquía, ¿no?, que parece que hay algo que domina sobre otro, y sigue siendo 2.  No que domina sobre 3, sino que sigue habiendo una dualidad ahí.

A-No sé muy bien a qué te refieres por ejemplo, a ver.

-A la lengua. Por ejemplo a lo mejor un verbo domina sobre los otros elementos, que son menos importantes, de la...

A-Desde luego en Gramática se dice ‘régimen’, por ejemplo el de un verbo o una preposición; se habla de ‘régimen’, se habla de dependencia....  Yo he sacado esto como la organización de la frase antes de decirla, la istancia de organización.    De acuerdo, ¿y entonces?   ¿Por qué se te ocurre eso?  ¿Te parece incompatible con......?

-Que si puede ser un reflejo lo que somos los humanos, de la lengua.

A-¡Ah!  ¿Cómo?  ¿O al revés?  ¿Lo dices en un sentido o en el contrario?

-Es un lío, porque......

A-Sí, desde luego, ya recordáis todo el asunto que hace cuatro o cinco días os saqué aquí de la lengua del pirhán, que no sabía ni siquiera contar, no sabía que uno y uno eran dos.  () es que eso se da en un sentido, es decir, que es la Sociedad, la Cultura, la Organización, la que determina la Gramática de la lengua.  Eso es lo que por fortuna yo creo que la mayor parte de los lingüistas no admiten, tienen que reconocer que esas dependencias que se dan en una lengua no tienen nada que ver con la Organización Social de la Tribu a la que esa lengua pertenezca.  La Organización Social de la tribu ya sabéis en qué puede influir mucho: en el vocabulario, la zona más superficial de la lengua, donde deja de ser lengua para ser Cultura, donde deja de ser subcosciencia para ser Conciencia.  Ahí sí, ahí todos los días políticos, comerciantes y demás están influyendo, pero eso es vocabulario, no es casi nada, es como la nata de la lengua; en la maquinaria, de ningún modo.  Claro, a través del vocabulario en algún caso puede llegar a producirse, y la Historia de las Lenguas muestran alguna alteración: basta con que a la asamblea silenciosa que determina cuando la lengua tiene que cambiar (que está donde no estáis vosotros como Persona pero está el pueblo-que-no-existe), basta con que llegue a tocarla y que le sugiera una posibilidad de cambio y de reorganización.

-Pero es curioso que eso de las clasificaciones binarias se de sobre todo en la lengua, y luego en las clasificaciones sociales de los hombres.  Es curioso como para negar que haya ninguna relación, porque....

A-Salvo que pienses que eso (como yo creo que hay que pensarlo) obedece simplemente a la Ley del Sí o No, es decir, la Ley que se impone a las cosas para convertirlas en Realidad, para que no sean más o menos lo que son, ni más o menos cuantas son, sino que sean lo que son, sí o no, y entonces eso es tan común que evidentemente se puede dar.  Se manifiesta en la Gramática o lógica, y se manifiesta en la Realidad, no tienen por qué ().  Lo que está antes de todo eso, la propia incidencia de los entes ideales, que convierten las cosas en Realidad, es la que procede así: sujeto/objeto, por ejemplo, y todas las que dependen de esa necesidad de la Fe de Sí o No tan elemental.

-Pero lo de la relaciones de dominio sí que parece una cosa más humana.  No sé si se puede hablar de relaciones de dominio en la lengua, aunque podamos hablar de lo de la jerarquía sintáctica, ¿no?

A-Se habla, pero no hay que fiarse mucho, porque los términos de la Gramática escolar están llenos de metáforas, como de dependencia y de régimen, que confunden a veces, ¿no?

-Pero entre las cosas no parece que se de esa clasificación de dominante sobre dominado.  A no ser en su relación con los hombres, claro, pero en este caso es la dominada.

A-Hombre, sí, sí, la verdad es que se puede reducir a eso: lo que la Ciencia nos cuenta de animales, plantas y astros, y no digamos los átomos y los fotones, en una gran parte puede reducirse a esto: mostrar una intervención de la Ley del Sí o No, y de la dualidad.   Por ejemplo hemos peleado mucho con lo de derecha/izquierda, y he ahí una dualidad que es muy común, que se encuentra en todas partes, ¿no?, se puede decir.  ¿Qué más?

-Sobre el libre albedrío, es que las Sociedades que se han encontrado con el problema del libre albedrío, que son bastantes (los musulmanes, durante la Reforma.....), cuando había que determinar si los actos malos provenían de Dios o no, el problema se les ha repetido en muchas circustancias, y realmente los que niegan el libre albedrío y los que afirman que todo está predeterminado y que todos nuestros actos están predeterminados por Dios, en realidad son más interesantes, porque lo hacen para minar las jerarquías, para decir “como todo está predeterminado, yo no tengo que obedecer a una Autoridad”. 

A-Tal como lo has dicho es un poco sorprendente, ¿no?: “Como todo está predeterminado, yo no tengo que obedecer a jerarquía”, no es suficiente, parece contradictorio, ¿no?

-Son movimientos que han utilizado esta idea de la predeterminación para quitarle importancia a la jerarquía política, para quitarle importancia al Rey.

A-Si me fío de la formulación tal como la has hecho, es un descalabro, ¿no?  ¿Como todo está predeterminado, yo no tengo por qué obedecer a la Autoridad?

-O “yo seré juzgado por Dios, no por los hombres”. 

A-Me he perdido.  Desde luego tienes razón en que efectivamente estos líos, que desde luego apestan a todo el enjambre en cualquiera de sus formas, se han manifestado con virulencia sobre todo en las Teologías desarrolladas (la cristiana, la judaica, da lo mismo), y se han encontrao con problemas, pero la actitud digamos ‘de la Iglesia’, no ha sido nunca negar el libre albedrío de las almas.  Por otro lado se atribuye todo a la Omnipotencia del Señor, y esta actitud ha sido siempre una actitud imposible de sostener, pero que se ha sostenido durante siglos, ¿eh?: hacer compatible lo uno con lo otro, es decir, la libertad del alma para que haga cada uno lo que quiera, y al mismo tiempo la Omnipotencia y capacidad de determinación de Dios.  Ésa ha sido la Ortodoxia, una Ortodoxia que siempre se ha visto atacada por el sentido común o por lo que sea por todas partes.

-Pero sí que es verdad que las Sociedades Islámicas consideran más importante el destino y la sabiduría de Dios, y esta entrega (el (), que dicen, lo que está escrito), que las Sociedades Cristianas, que parece que tienen más interés en destacar el libre albedrío.

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-()

-En cualquier caso, las Sociedades Islámicas tienen sus Istituciones Autoritarias como cualquier otra.

A-Sí.  Lo que dices para las cristianas es en el viejo Régimen, que aquí hace mucho tiempo que la Fe está muy descalabrada, la Fe de Dios no tiene la vigencia ésa que tiene en muchos de los mahometanos, ¿no?  Está muy descalabrada, porque viene ya sustituida por la sola y última Fe, que es la Fe en el Futuro, que quiere decir la Fe en el Dinero.  Ése es Dios.  Ése es Dios, y cuando se está estableciendo, como está bastante bien establecido entre nosotros, las otras figuritas, como el Dios de nuestras Teologías del viejo Régimen, quedan un poco desvaídas, maltraídas, y desde luego entre los islámicos el Dios de verdad es el Dinero también, y Alá al servicio del Dinero, como Dios, porque después de todo tienden a ser los que están definitivamente representados y sustituidos en el Dinero, que es la cosa de las cosas, es decir, la que ya no es cosa, la que es la muerte de la pluralidad de las cosas.

-Pero respecto a lo que este chico decía, yo creo que algo de lo que dice se me presenta como verdadero en el sentido por ejemplo de que efectivamente es compatible el Juez Supremo, la existencia de Dios Padre que al final te va a juzgar en infinita Justicia, con todas estas otras jerarquías de jueces intermediarios desde que un niño entra en la Escuela elemental hasta el último suspiro.  Es compatible, porque cuando de alguna manera en movimientos populares (en una plaza de un pueblo que hay una revuelta, en cualquier cosa de estas) sucede un acto evidente de injusticia por parte de un juez de estos de los intermedios, la apelación popular siempre es “ya lo pagarás el día de mañana”, porque el Juez Supremo es el que tiene la última palabra.  Es decir, que ahí surge de repente.....,

A-Bueno, te estás poniendo en el lugar de creyentes muy fervientes.

-No, estoy hablando de una época importante, y eso sucedía, era compatible la ()

A-Ya, ya.  Esto es perfectamente compatible, vamos.  No sé por qué no tiene que ser compatible, y el recurso a la Autoridad superior es perfectamente normal.

-Sí, pero hay ahí un grito de situar al Juez Supremo en su sitio, y los otros son unos mandaos.

A-Bueno, ‘el Supremo’.......  Simplemente el otro, el Tribunal Superior, el tal, el Tribunal Internacional......  Hay una escala.

-Es una actitud que viene muy de abajo, muy de la gente.

A-Que la intimidad, en cuanto no es sentido común, es un sirviente del Dinero y de Dios, no hace falta razonarlo mucho: la Persona, en la medida que no se escapa por los bordes, es un cliente del Capital, es un súbdito del Estado, y participa de todas las creencias, jerarquías y clasificaciones.  ¿Qué más?

-Que se me ocurría que ().

A-Hombre, claro, y cuanto más desarrolladas, más: “Este mundo es el camino para el otro, que es morada, sin pesar”.  Es la Creencia dominante, y se nos puede con ese motivo hacérnoslas pasar todo lo putas que se quiera, porque después de todo esto es un camino en el que se está basando el Porvenir.  Esto pasaba con el Islam, con la Religión Cristiana, con la Judaica, y pasa con el Dios Dinero: se puede someter a cualesquiera privaciones, disgustos, traiciones, a los sentidos, al sentido común, porque se hace para el Mañana, para asegurarse el Porvenir, que es la manera en que sigue viviendo la mentira de la Futura Gloria Eterna.

Bueno, se nos ha hecho muy tarde, tenemos que cortar, y si el Señor nos deja, se descuida un poco, pues dentro de siete días.......
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