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Tertulia Política número 57 (24 de Enero de 2007)

Tertulia Política número 57 (24 de Enero de 2007)

Agustín García Calvo

Ateneo de Madrid


 

Tertu057-24-01-2007
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TRANSCRIPCIÓN:

 

 

Es importante -era una de las cosas que salían en la última sesión- que las contradicciones se mantengan vivas. Costantemente las contradicciones costitutivas de las cosas -y por tanto entre las cosas, de las personas- continuamente están tratando de remediarse usando esos elementos de que tanto hemos hablao estos días, que son los ideales -los entes ideales- que sin ser cosas, sirven para sostener el tinglado, es decir, para dar a las cosas una congruencia, una normalidad, que oculte la contradicción íntima con la que las cosas y nosotros, las personas, están -estamos- costituidos. Es importante mantener las contradicciones vivas. "Es importante" quiero decir para esta guerra que aquí nos traemos o pretendemos traernos desde abajo, desde lo que nos queda de desconocido, pueblo, no cosciente, contra lo de arriba, contra el Poder; el Poder que funda la Realidad y que a su vez se sostiene sobre ella. Es lo que aquí llamamos 'Realidad'. Y que, como el otro día estuvimos viendo con detenimiento, nos guardamos de confundir con lo que queda fuera y es desconocido -a lo que a veces se alude con 'Natura', 'Naturaleza', istinto, incosciente-, distracciones que sirven para que no se sienta bien esta diferencia. Aquí luchamos contra la Realidad, no contra ninguna otra: la Realidad, y por tanto contra el Poder, que mata las posibilidades de vivir, pensar, eso que es justamente lo desconocido.
 

Bueno, pues se me ocurre que como un sitio donde podemos incidir para intentar descubrir este manejo, es decir, descubrir la contracción y las maneras en que el Poder, la Realidad, se las arregla para disimularla -la contradicción-, ocultarla, y hace que las cosas pasen como normales, como normal, uno de esos sitios es el amor, evidentemente, el amor. Y a ello... a ello vamos: el amor, se trata de algo que (para no comprometernos) se entiende que es un caso de relación entre uno y otro. Esto no compromete porque no empleamos ninguna palabra semántica, al decir 'uno y otro' no estamos diciendo nada que tenga significado, y por tanto supongo que podemos -entendiéndolo así- usar esa palabra 'amor' -tan desvirtuada- y usarla precisamente para esto: descubrir la contradicción y los manejos de ocultación, disimulo, por medio de ideales de esa contradicción.


De manera que os lanzo a ello poniendo un ejemplo, voy a usar el verbo... el verbo 'amar', aunque la verdad es que en español este verbo no es popular, es más bien literario. 'Amor' sí; sí, es popular, pero amar no lo es. Es un verbo más bien venido de la cultura, y bueno, por eso en la declaración de amor en español no se dice "Te amo", sino "Te quiero", porque si el declarante sufre la tentación en ese momento de decir "Te amo", pues la otra no se va a quedar muy a gusto, porque notará que efectivamente no era eso lo que había que decir, había que decirlo en lengua... en lengua vulgar, como se dice en la fórmula sacramental que tiene. A pesar de todo, para los propósitos que hoy nos traemos, voy a usarla un momento. Y entonces ahí tenéis una formulación como "Me amo", que puede aclararse diciendo "Me amo a mí mismo" -basta con "Me amo", pero si queréis, "Me amo a mí mismo", ratificándola y dando lugar a todas las tonterías que corren por el mundo acerca de egoísmo, egolatría, narcisismo, y mil puñetas más, que no hacen más que distraer de la cuestión.


Aquí lo que os pregunto de primeras es eso: ¿qué pasa en esa fórmula?, ¿con esa fórmula? "Me amo". "Me amo". Os dejo ya la voz. ¿Qué pasa?


- Que no se usa muchas veces.


AGC - ¿"Me amo"? Bueno, no se usa el verbo 'amar', pero "Me quiero"... "Me quiero", "Me estimo", "Me trato", "Me...",  bueno, y muchísimo. "Me amo".


- Es que ahora se dice 'la autoestima'.


AGC - Bueno: "Me amo".


- Es una cosa tremenda.


AGC - ¡Chist!, por favor.


- "Me amo": que no tiene nada que ver entonces ya con el amor, ni entre uno y otro. Si "Me amo" no hay otro, no hay amor, no hay nada...


AGC - ¿No tiene que ver nada con lo de relación entre uno y otro -como dice Horacio-?


- Si se dice es que me he desdoblado ¿no?


AGC - ¿Eh?


- Que si lo digo es que me he desdoblado en un momento.


AGC - "Si lo digo es que me he desdoblado", evidentemente. Es por ahí por donde tenemos que entrar a lo que trato de hacer, que es el descubrimiento de la contradicción. "Si lo digo es que me he desdoblado", desarróllalo un poco más, si quieres.


- No sé si sabré.


AGC - Uno es el... Intenta.


- Uno es el que ama y el otro es el amado. Y de los dos, parece...


AGC - "Uno es el que ama y otro es el amado", sigue.
 

- ... y los dos tengo que ser yo.


AGC - ¿Eh?


- Que los dos tengo que ser yo.


AGC - "Y los dos tengo que ser yo".


- No sé. Yo creo que... Que siga otro.


AGC - Que siga otro, venga, cualquiera.


- Pues sí, cuando dicen "Te amo"...


AGC - No, no, no, no, no, no. No, no: fuera, fuera. No nos distraigamos. Estamos ahora analizando la fórmula "Me amo".


- Estamos en lo de siempre ¿no?, en 'yo que te hablo' y 'yo que hablo de mí'. O sea, en esa especie de partición de uno; de no... De uno no en una pieza y...


AGC - Uno es el que lo dice, otro es de quien lo dice. Adelante, tú mismo o cualquiera. Son cosas que os pregunto porque son ya muy usuales en la tertulia y...


- ¿Eh?, Agustín: uno está en el mundo 'del que' se habla y otro 'en el que' se habla.


AGC - "Uno en el mundo..."


- En que se habla y otro en el del que se habla.


AGC - Concretamente, ¿cuál de los dos?


- El que lo dice está en el mundo en que se habla, y el amado está en el mundo del que se habla.


AGC - Sí, exacto. Bastante exacto. En español esa desinencia 'o' de 'amo' es el índice más frecuente y por excelencia de primera persona en el sentido de que... en el sentido de que remite a un punto del campo 'en que' se habla -'en que' se habla-, mientras que en este caso, el 'me' evidentemente no; remite... remite al campo en que se habla, pero al mismo tiempo es el complemento directo, y por tanto el objeto del amor, y en ese momento está ya de alguna manera realizado, pertenece a la Realidad, que es justamente el mundo 'de que' se habla. Porque, en cambio, el mundo 'en que' se habla ¿qué es lo que solemos decir de él, del mundo 'en que' se habla? Que evidentemente tiene un sentido que depende del acto de decirlo, y eso es todo lo contrario de un significado de las cosas que tienen los seres reales. Es algo que depende del acto de decirlo, y por tanto no puede tener lugar en ningún punto fijo de la Realidad, del Universo, o como queráis decirlo: depende estrictamente del acto de decirlo. De manera que el que lo dice, el que está actuando (en este caso como amante), el que está actuando solamente tiene sentido teniendo en cuenta el acto de decirlo, el acto de hablar; mientras que los entes reales se supone que son independientes del acto de hablar, que figuran -por así decirlo- en una especie de vocabulario de un idioma que es la Realidad misma, tienen significado, se habla de ellos, no son evidentemente los puntos del campo de hablar sino que están ya en la  R e a l i d a d.


Bueno, por supuesto, sabéis que aparte de 'yo', que lo estoy en este momento diciendo, y que con la 'o' de 'amo' me estoy señalando, que no soy más que del mundo 'en que', y el 'me' -objeto de este amor- que es ya real, es ya real, es ya perteneciente al mundo 'de que' -'de que' se habla, no 'en que' sino 'de que'-, aparte de esos dos, estoy 'yo-que-no-soy-nadie', pero eso ya nos saldrá más tarde para alejarnos más de la Realidad, de momento estamos entre -podríamos decir- dos planos, que uno sería el de la Realidad, que he dicho, o sea: el vocabulario del idioma, y el otro sería lo que hemos convenido en llamar 'Realidad situada'.


- Pero en "Me amo", no es más... no hay más semántica que la de 'amo'...


AGC - Sí.


- ... eso es lo único que puede haber ahí de Realidad, porque 'me' sigue siendo... sigue apuntando a 'mí'...


AGC - ¿"Sigue apuntando a mí"?


- ... sigue apuntando al mismo al que apunta la 'o' de 'amo'...


AGC - Sí.


- ... No puede decirse que sea una tercera persona, que son las que ocupan la Realidad, o las que costruyen la Realidad.


AGC - Es bastante razonable, salvo lo que algún otro tenga que decir frente a eso. Fijaros que si eso es razonable, y 'me' apunta al mismo sitio sin más, entonces ya ¿qué amor es ese?, porque 'amor' era relación entre uno y otro. Era relación entre uno y otro, si los dos son el mismo, ya se acabó el amor ¿no? ¿O qué?
 

- Tampoco podemos saber que sean el mismo ¿no?


AGC - A ver.


- 'Yo' y 'me', estamos presuponiendo que es el mismo, pero primero aparece el 'yo' y luego aparece el 'me'.


AGC - Bueno, en este caso, "primero" no.


- ¿Primero, no?


AGC - "Primero", no: decimos "Me amo"...


- Bueno, claro, ya.


AGC - Ya, pero ¿eso quieres decir?


- Se puede decir "Amo me", también.


AGC – Pero, ¿qué...? No, no: ¿qué querías decir más precisamente?


- []


AGC - Con lo de "primero", ¿qué querías decir? Querías decir otra cosa ¿no?


- Sí, sí, otra cosa.


AGC - A ver.


- Pero, por ejemplo, si decimos "Te amo", el problema viene a ser el mismo, porque también en el 'te' ese, tampoco se puede decir de ese 'te' que forme parte de la Realidad, y sin embargo tampoco vamos a decir que 'yo' y 'tú' seamos el mismo...


AGC - No.


- ... en el mismo sentido en que 'yo' y 'me' sí lo son. Pero bueno, he interrumpido...


- A mí lo que se me ocu-...


AGC - Un momento: estaba... estaba pensando eso. No: respecto... respecto a esto, evidentemente, de primeras 'me', lo mismo que 'te' en el otro caso, son palabras sin significado, o sea, que directamente no estarían en la Realidad, sin embargo algo tiene el amor, la relación de amor, que según os sugerí parece condenarlos al hacerlos complemento del verbo, condenarlos a que sean del mundo 'de que' se habla, y no simplemente del mundo 'en que' se habla. Por supuesto, con la 'o' de 'amo' se puede hacer también lo mismo, podemos empeñarnos en que soy yo, con mi nombre propio, y lo firmo, el que "Me amo", y en ese caso, pues se podría armar el mismo lío pero del revés. Sí, venga.


- A mí lo que se me ocurre, para... para [ver] un poco la diferencia entre usarlo y no usarlo, es usar sólo por ejemplo "Amo", y entonces te quedas un poco como que no sabes qué, mientras que si dices "Me amo", parece que indicas a alguien ¿no?


AGC - Pero es que "Amo", sí, eso es cosa de Gramática castellana, es un verbo de los llamados transitivos, y si se dice sólo, se queda en el aire.


- "Se queda en el aire", es lo que quiero decir, que entonces 'me' ahí parecería como que evidencias una diferencia entre...


AGC - No, no: no evidencia nada.


- ¿No tiene nada que ver?


AGC - Eso es la condición del verbo llamado transitivo, que requiere un complemento, sea cualquiera. Más.


- Sí, dos cosas: (una muy diferente -probablemente, no lo sé-): has dicho que el amor sería la relación entre uno y otro...


AGC - Propuse que, si queríamos saber de qué hablábamos, lo más elemental y menos comprometido, era decir 'relación', y luego, 'entre uno y otro'.


- No sé si lo llevo a donde no hay que llevarlo ahora, o donde no te interesa, pero esos dos terminan siendo uno. De hecho, muchas veces en las parejas se ve cómo se asimilan los cara-... (no sé), la forma de ser...


AGC - Bueno, bueno. Vale. Eso ya son cosas muy realistas. No tires por ahí. La otra cosa.


- La otra cosa es completamente diferente, es este... en la interpretación del análisis gramatical de estos verbos como "Me gusta algo"  -¿no?-, que dicen algunos gramáticos que no se trata de un complemento directo sino de un sujeto agente y uno paciente. No sé si te suena esta interpretación de algo, si te parece interesante...


AGC - No: no es muy afortunada; no es muy afortunada. Me...


- El agente sería el objeto, por ejemplo 'las manzanas' ¿no?, que 'las manzanas' serían agente, y el paciente sería 'yo': "Me gustan las manzanas".


AGC - Eso es también una propiedad de verbos como éste, como 'gustar'. Ved lo que pasa en inglés con you like, en donde la cosa aparece más... aparece más clara y tampoco tiene mucho que ver, nos distrae un poco. Más respecto al sintagma "Me amo", o "Me amo a mí mismo".


- Si por ejemplo dijésemos "Me lavo", ¿sería esencialmente diferente la contracción?


AGC - No. Sería la misma –parece-.


- Lo que pasa que ahí uno se hace una imaginación a lo mejor: pues son las manos las que lavan al cuerpo, o no sé de qué manera uno lo... lo distribuye en partes. O igual cuando "Me duele", lo que pasa que ahí hay sujeto, ya es más claro que es otro ¿no?


AGC -  No: eso ya es de otro tipo.


- Pero cuando digo "Me lavo", pues también está en lo mismo ¿no?


AGC - Lo mismo: es una relación entre uno y otro, no tan sublime como la del amor, pero es una relación entre uno y otro.


Lo que tenéis aquí, puesto que tendrán alguna relación de amor -parece que no puede ser otra cosa-, lo que tenéis planteada es la pregunta "¿quién a quién?" Parece que tenemos todo el derecho ante una frase como "Me amo"      -¿eh?- a pedir aclaraciones y diciendo "¿quién a quién?" Y si planteáis esa doble pregunta "¿quién a quién?", seguramente el camino se os abre un poco más claro ¿no?: "¿Quién a quién?"


- Que yo donde se ve que... la cosa más clara, es cuando uno pudiera decir y de verdad hacerlo, en el momento de decir esto de "Me muero".


AGC - Habla otra vez que no te he oído bien.


- Que donde la contradicción parece imposible, porque a lo mejor resulta que no hay uno y otro, sino es que no hay ni uno ni el otro, porque hay la acción misma...


AGC - Esto []


- ... sería en una formulación "Me muero"...


AGC - Sí, es que eso no...


- ... que podía ser el paso al absoluto de esa no contradicción.


AGC - No, no: para que se diera tendría...


- ... de la anulación de la contradicción.


AGC - ... para que se diera tendríais que tener un tercer ejemplo "Me mato", como se quiere: "Me mato".


- No: "Me muero". Yo digo "Me muero".


AGC - No, no, no. Ahí no tiene nada que ver. Ahí el verbo 'morirse'...


- No: "Me muero", porque...


AGC - ... el verbo 'morirse' es la voz media del verbo 'morir' y no... no introduce nada, ninguna oposición entre agente y paciente, entre -como se dice- sujeto y objeto.


- Pero es que a lo mejor es que no hay.


AGC - Pero "Me mato", sí. "Me mato" es otro...


- El otro es una especie de disimulo.


AGC - ... otro sintagma parecido.


- El otro es un pretexto.


AGC - ¿Cuál?


- Uno siempre: "Me amo". Uno en "Me amo", y no hay uno ni dos, sino "Me amo", no hay nadie.


AGC - Vamos a ver si entiendo. A ver si entiendo.


- Quiero decir que el sujeto es lo que llamamos 'el amado'...


AGC - Sí.


- ... En la mayoría de los casos se fagocita en el mismo hecho de formularlo. O sea, es un rodeo, un pretexto un poco pudoroso, que uno da para no asumir la cosa de decir de verdad, de entender, que lo que uno hace es que "Me amo".


AGC - No entiendo. No entiendo. Desde luego, si efectivamente...


- Estoy hablando de cosas rea-... de cosas prácticas, que suceden y que uno se da cuenta de ello después -claro-.


AGC - ¿De qué?


- De eso: de que en definitiva lo que sucede es "Me amo". Que no hay relación, que uno y otro no hay tal uno y otro.


AGC - ¿Cómo que no hay uno y otro?, pero si amor es necesariamente relación.


- Que eso es literatura.


AGC - No, no: es Gramática, es un... en este caso es un sujeto-agente   -como dice- y un complemento directo. No es más que eso, y eso son dos cosas distintas.


- Pero bueno, eso es el acomodo gramatical de la cosa, yo me refiero a la esencia misma del hecho; el hecho mismo en sí es la mera acción; se parece a aquello que hablábamos de lo del sueño: el que sueña, el soñado y un tercero. Aquello que tanto [dio de sí] en las tertulias.


AGC - No, no, no: eso es otra cosa. No, no: no confundas. No, no, no: no te puedes [] aquí eso porque no se entiende ni siquiera lo que dices.


- Es que tú partes de que eso de 'amor' significa que tiene... que es un problema de relación.


AGC - Es un problema de relación, evidentemente.


- Pero es que eso no está claro.


AGC - ¿Cómo?, está tan claro que en las versiones habituales de la caridad cristiana se dice "Ama a tu prójimo como a ti mismo", para más claridad. "Ama a tu prójimo como a ti mismo", es decir "Me amo...", "Te amo como me amo a mí mismo"


- Pues claro.


AGC – O, "Te amo incluso más que a mí mismo". Esas cosas se dicen, aparecen en vida corriente y literatura, la condición de relación no puede ser más evidente. No... no se la puede uno quitar de delante por las buenas.


- Yo desde luego, donde más se me asemeja la anulación de la contradicción es en lo que te he dicho antes, no en "Me mato" sino en "Me muero".

AGC - No: si "Me muero" no tiene nada que ver con este asunto. "Me muero" es un verbo intransitivo en la voz media "Me muero", donde no... donde el problema no se plantea. 'Me' no es ningún...


- Pues es que a lo mejor lo de "Me amo" es intransitivo también. Intransitable desde luego lo es.


AGC - 'Me' no es ningún momento, no es ningún complemento, 'Me' ahí no es ningún complemento de 'muero', que no requiere ningún complemen...


- Es lo que yo he dicho, enlaza por eso "Me muero".


AGC - ... que no requiere ningún complemento, sólo lo es si dices "Me mato", lo mismo que en "Me lavo", y lo mismo que en "Me amo". Bueno, ¿qué más? No tratemos de deshacernos de la contradicción tan rápidamente. Vamos a tomar la cosa en poco en serio.


- [], lo de "Me amo" es que me suena tan raro que tengo que buscar otros ejemplos, por ejemplo lo de "Conocerme a mí misma", o algo así...


AGC - "Me estimo", "Me trato bien", "Me..."


- ... me suena más tal, pero bueno: "Me amo", es como que lo que está pidiendo la definición es el 'me' antes que... sí, o sea, que antes de necesitar saber quién es el que ama -que eso parece que se puede decir sin tanta definición-, el 'me' es el que más me está pidiendo...


AGC - No sé por qué. Yo la pregunta la he hecho simultánea "¿Quién a quién?", y parece que el sintagma lo requiere: "¿Quién a quién?". Sí.


- Parece que se parte de aceptar que hay dos, uno es el yo -el que habla- y otro es el yo como persona, como la figura social, o...


AGC - Como cosa, sí.


- ... Y sin embargo, aceptando que hay dos, es como si decir "Me amo" lo que hace de resolver esa dualidad, esa paradoja, esa contradicción, como que uno quisiera ser el... el yo que habla parece que intenta aceptar y fundirse con el yo externo o el yo personal.


AGC - No creo, porque precisamente el sintagma los separa; es el que te ha puesto el uno frente al otro. Es el que te ha puesto el uno frente al otro, es decir, que de por sí el sintagma declara la contradicción, luego, los medios de recubrirla, de engañarse, son los que sean, pero la frase de por sí la declara, la pone al descubierto, la contradicción. La contradicción de uno, que efectivamente pretende ser el que habla -el que lo dice-, y al mismo tiempo pretende ser una cosa -pertenecer a la Realidad-. ¿No os pasa eso -como a mí- a cada uno de vosotros, que al mismo tiempo tiene las dos pretensiones?: la pretensión de ser eso, el ente activo, en primer lugar, del habla, y al mismo tiempo la necesidad de ser real, de ser una cosa cognoscible de la que se puede hablar. Lo primero es, como si dijéramos, una pretensión: uno es 'yo' que trato de estar frente a las cosas y hablar de ellas (como en algún momento es en Física 'el observador', que se contrapone así a las cosas).

Y ésta es una aspiración, pero amigos, luego está la necesidad de ser real, eso es ya otra cosa: no ya... no ya que uno hable de lo que sea, sino que hablen de uno. Y uno empieza dando ejemplo cuando dice "Me amo": que hablen de uno, eso quiere decir 'Realidad' -'de que', 'Realidad'-, y entonces está claro que ahí está latiendo la aspiración en un sentido y una necesidad en el otro, y por tanto eso está desnudando la contradicción, que es mía, pero no olvidéis que las personas no son más que un caso de cosas. De manera que quien descubre la contradicción de la persona está descubriendo la contradicción de las cosas, de cada una de las cosas, aunque de esas otras se piense que no hablan y que no se les puede aplicar, pero ya aquí hemos denunciado debidamente que esta confusión viene de que se hace un uso demasiado parroquial del verbo 'hablar', como si no hubiera más manera de hablar que la nuestra. No es cuestión de volver sobre eso ahora. Sí.


- Es que estaba pensando en otra manera de decirlo: "Yo amo a mi persona", podía ser ¿no?, pero sin embargo al revés "Mi persona me ama a mí" no... no cabría...


AGC - No cabría.


- ... cosa que...


AGC - Hombre, "Mi persona" está muy...


- ... no sé, entonces intentar...


AGC - ... está muy cosificado. Está muy cosificado. -(Y no sé si va a ser posible abrir la ventana un poco porque esto se está poniendo...)-


- No, no: no abras nada.


- Abrimos aquí ya dos ahora mismo.


AGC - ¿Eh?


- Hemos abierto dos ventanas.


AGC - Bueno, bueno, entonces nada.


- [] ya un poco de aire.


AGC - A ver si nos entendemos mejor. Si esto... este descubrimiento de la contradicción de uno -de la contradicción de uno consigo mismo-, la evidencia de la aspiración a ser el que habla de las cosas y, al mismo tiempo, la necesidad de ser real, de que sea una cosa de la que se habla, de que se hable de uno. Si esto está claro, sigo un poco más, si no, podéis... A ver.


- Yo teng-... pienso que eso se está haciendo a cada paso ¿no? Porque también cuando ante una situación... (y eso parece que en determinada época a uno le pasa costantemente) está diciendo "Por qué tengo yo que aguantar esto", "Por qué tengo que aguantar a fulano", "¿Por qué esta situación?"... No sé, costantemente a veces, por temporadas parece como que mucho, ¿no?, y está uno hablando con uno mismo como... poniéndose como... como un sujeto ahí, con el que puedes hablar ¿no?, casi como hablar con la pared, o...


AGC - No, no, no: simplemente se está -en los ejemplos que tú has dicho-, uno se está indignando consigo mismo a cada paso; uno se indigna consigo mismo, uno se insulta. Pero -vamos- yo prefiero que la cosa parezca gramaticalmente más clara, porque lo otro, la actitud pasional, sólo puede ser ilustrativa secundariamente.


- El mecanismo que estás planteando es el mismo.


AGC - Las manifestaciones pasionales de que uno se enfade consigo mismo, de que uno regañe, de que uno que diga "¿Cómo aguanto esto?", y todas esas cosas, también son ilustrativas, pero desde luego conviene verlas en su nacimiento, en la propia condición gramatical, tal como lo estamos haciendo, lo demás son como consecuencias.


- Yo no entiendo bien eso de la aspiración a ser el que habla de las cosas y que ese ser que habla de las cosas no sea real.


AGC - Sí, la aspiración que reina por todas partes. Al pasar, he puesto como ejemplo muy apartado, pero ilustrativo, el del observador en la teoría física. El puesto ese del observador es el que uno aspira a tener. ¿Cómo uno puede hablar de las cosas si está metido entre ellas?, eso no puede ser. Es evidente que no puede ser. Si uno aspira a hablar de las cosas es porque cree que está fuera, esto es evidente.


- Pero es necesario que haya aspiración o creencia, no se da simplemente...


AGC - Bueno, tal vez...


- ... bueno, lo que estábamos diciendo antes: que "Yo hablo" de las cosas, sin necesidad de que yo aspire a hablar de las  cosas, o sea...


AGC - No, no: que lo estoy haciendo de hecho, es verdad. Lo que pasa es que para la... para hacer notar la contradicción he preferido distinguir dos tipos de coacción que ahí se ejercen, en esa contradicción, a uno lo he llamado 'aspiración' -porque parece que el salirse del mundo y hablar del mundo es como que []- y al otro le he llamado 'necesidad'. A lo mejor no hago muy bien, pero -vamos- en todo caso quería distinguir dos tipos de coacción que vienen a dar en la contradicción, se juntan en uno -una aspiración- a ser el que habla, el que sabe, el que observa, el que se está fuera de las cosas; y, por otra parte, una necesidad.


- Pero no es lo mismo decir... no es lo mismo decir una cosa que otra. O sea, yo es que esta mañana justamente he estado leyendo el soneto de Shakespeare, el 120, cuando empieza diciendo "Me enternece pensar lo duro que he sido contigo, lo duro...", termina diciendo "Y, así con los engaños, el amor vamos adobando, y la verdad se pierde en esto". Entonces yo... yo no creo que sea lo mismo decir eso, que decir lo contrario.


AGC - ¿Qué sería lo contrario?


- "Te quiero, vida mía", o "Me quiero". Ahí lo que está diciendo continuamente es que eso se desvanece, que eso es falso... Entonces, no es lo mismo.


AGC - Sí, bueno. Bien, Rosa, pero aquí ya nos hemos salido de la cuestión ¿eh? Ahí se trata ya de 'tú' y 'yo'. Efectivamente, el soneto es ilustrativo por lo demás para las cuestiones de amor, se compara el trato que 'yo' he tenido contigo y el que 'tú' has tenido conmigo (para resumir la cosa abstracta del soneto); el trato que yo he tenido en el dolor con...


- ¿Y el sostenimiento que se ha [vendido]?


AGC - Bueno, es otra cosa, se equiparan... se equiparan la situación de 'yo' respecto a ti, con la de 'tú' respecto a mí. No es de eso lo que estamos hablando ahora.


- Con la mentira. Con la mentira.


AGC - Sí, pero no es de lo que estamos hablando ahora ¿eh? Ya, para seguir hablando del amor en general, todavía nos falta algo. Ahora seguimos hablando de la revelación de la contradicción y de la ocultación a que está sometida de ordinario, porque a nadie le extraña. A nadie le extraña eso de 'lavarse', de 'matarse', de 'amarse', o cualquier cosa por el estilo -uno mismo-. A ver.


- Parece... Volviendo a la pregunta esa de "¿Quién a quién?", parece que 'quién' está en el mundo 'en que' se habla, y el 'a quién' está en el mundo 'de que' se habla.


AGC – Sí.


- El problema es dónde está eso de 'amar' ¿no?


AGC - Eso pertenece a la Realidad porque tiene significado, eso no cabe duda. Será -como todas las Realidades- falso, mentira, pero desde luego está en el vocabulario, y por tanto en la Realidad, y es de lo que... y es lo que estamos aquí usando como un implemento -esto del amor, del 'amar'-, como un implemento que nos ayuda a descubrir la contradicción.


- A mí es que pensar en esto, y en lo que decía la compañera del poema éste de Shakespeare, me ha llevado al pensamiento éste de Descartes "Me amo, luego existo".


AGC - Que no es de Descartes, es tuyo, pero -vamos-...


- Pero que... que tiene sentido...


AGC - No: no se le habría ocurrido nunca. Su intención... su intención era que en lo de 'pienso'... Bueno, sí tiene relación: en lo de 'pienso' estuviera el pensador, el que está fuera, el que piensa, y luego se le ocurre... Él primero... primero dijo sum con el verbo... la cópula, luego ya, sacó el verbo medieval 'existo' (en latín mismo 'existo'), y con esto ya, desde luego, se declara la intención ¿eh?: si saca 'existo', ya sabéis que este verbo es el que usamos como el verbo que corresponde al adjetivo 'real' y al sustantivo 'Realidad' (existencia viene a ser lo mismo que Realidad). Y entonces ese fue el salto... el salto mortal que Descartes pegaba. Del hecho de que haya 'yo' -un yo- que piensa (sin duda) las cosas, todo lo demás, y que de ahí se deduzca que por tanto estoy entre las cosas, soy una de ellas, 'existo', eso es un salto mortal tremendo. De manera que alguna relación sí... sí tiene, aunque a él no se le hubiera ocurrido poner a la cabeza la contradicción "Me amo", pero alguna relación... alguna relación hay, sí. Sí.


- Sí. Que digo que aunque en realidad vivimos de la ilusión de la separación o la contradicción entre uno y otro, y sobre todo en las cuestiones amorosas, -vamos, es lo que lo sustenta esa [] ilusión de separación, de que hay uno y hay otro-, en el fondo, ni siquiera en los deícticos ¿eh?, cuando se usan amorosamente, hay tal contradicción. Me estoy acordando ahora mismo de lo que dice Antonio Machado refiriéndose a las cuestiones de la canción -que quiere decir las cuestiones de amor-, cuando dice "Con el 'tú' de mi canción no te aludo compañero, ese 'yo'..., ese 'tú' soy yo". En la cuestión amorosa desde luego es intercambiable...


AGC - ¡Ah!, no: ahí de amor no hay nada ¿eh?


- ... identificable, inseparable. La cuestión es la canción...


AGC - En esos versos no hay nada de amor.


- No, no: sí.


AGC - No armes líos ¿eh?


- No, es que podía haber dicho "En las cuestiones de amor...". O sea, podía haber dicho -no decir como lo dijo él-, sino decir "En las...." -¿cómo es el verso?, que no me acuerdo ahora mismo: "En las cuestiones de..." -no: ¿cómo decía?"- "El no te aludo...", ¿cómo decía?: "El no te aludo...". ¿Cómo acabo de decir?


AGC - "Con el 'tú'..."


- "Con el 'tú' de mi canción..."


AGC - "Con el 'tú' de mi canción"...


- ..."no te aludo compañero, ese 'tú' soy yo". Él podía decir "Con el 'tú' de mi canción no te aludo amor mío, o mi amor, ese 'tú' soy yo.


AGC - ¿Qué falta hace eso?


- Sí, porque la cuestión en la canción es el yo lírico.


AGC - "Compañero" está...


- ... está siempre hablando de amor...


AGC - Venga, venga. No, no, por favor.


- ... y es ahí donde más se identifica, el 'tú' y el 'yo' es lo mismo...


AGC - Por favor, no armes líos gratuitos que la cosa es de por sí bastante complicada.


- ... es intercambiable. Si ese es el juego.


AGC - La canción de Machado está clara, quiere anular... anular la referencia de 'yo' y de 'tú' a la Realidad. Es una rebelión contra la realificación tanto del 'yo' como del 'tú'. Porque evidentemente si el 'tú' ya no eres 'tú compañero', tipo real a quien se habla, sino que eres 
'yo', es que entonces 'tú' y 'yo' somos lo mismo, y para que 'tú' y 'yo' seamos lo mismo tenemos que dejar de existir ambos -dejar de existir ambos-.


- []


AGC - Dejar de existir ambos, y esto no hace falta el amor para nada.


- No: ¿cómo que no?, pero si eso está en la base del tejemaneje amoroso.


AGC - Bueno, por favor, ya.


- Sí, yo quería decir que el yo de verdad, es el que no puede decir "Me amo", y de alguna manera, el yo que no es nadie se está autocosificando diciendo eso.


AGC - La contradicción no es tan profunda, hemos dicho que uno es el yo de la Realidad situada (del mundo 'en que', que depende del acto de hablar, pero que no es de verdad yo-que-no-es-nadie), y el otro es uno 'de que' se habla -'de que'-, es decir, que pertenece plenamente a la Realidad... a la Realidad fijada. De allí se puede desprender en cuestiones de amor que incluso el que ama, en esa situación, pueda tener una cierta labilidad, más facilidad para perderse, mientras que el amado tiene que permanecer de alguna manera más fijo, más real.


- ¿Cómo era aquello del situama?, que era muy gracioso.


AGC - No: es una cosa que nos distrae muchísimo.


- Cuéntalo, que tiene gracia.


AGC - Una cosa que nos distrae muchísimo.


- Situama.


AGC - Sí. No, no.


- No, no []


AGC - No: diversiones no, por favor.


- No, no: es que está muy bien explicao por Lacan.


AGC - No, no: diversiones no. Si esto está lo bastante claro, vamos a seguir un poco adelante. Haciendo intervenir lo que suele llamarse... ¡Ah!, sí, perdón.


- No sé si se me oye bien, pero antes ha dicho Vd. alguna cosa -como hace tiempo que no voy a la escuela...-, dijiste que 'amar' es transitivo, pero está claro, que hoy en día tiene tanto prestigio que se ha vuelto intransitivo ¿no?, y uno puede declarar, sin mucho dolor, "Amo", entonces ese verbo te constituye como un amador y []. Pero sí se puede decir y se oye.


AGC - Generalmente si se oye eso, se le oye con elipsis inmediata ¿no?, con elipsis de... de algún... de algún objeto, de algún objeto de amor. Oírlo así desnudo y sin elipsis...


- Eso es una canción de Raphael.


AGC - ... sería por lo menos muy raro, muy raro.


Os proponía introducir el... No: pero antes (antes veo que voy a tener que usar algún ejemplo más, para que la cosa quede todavía más clara, si puede ser -vamos-.


- Agustín, yo no sé si... bueno, (no vengo hace tiempo y me estoy un poco desviando), "Yo me amo" parece que... es que... que no lo utilizamos o por vergüenza o porque nos han enseñao a no querernos y... (o, bueno, no), en la Realidad no está muy permitido "Yo me amo", sin embargo "Yo me odio"...


AGC - Sí, equivale a lo mismo.


- ¿Equivale a lo mismo?


AGC - Y que vale... vale... Es la misma situación. Es la misma situación, ya me he disculpao...


- Sí, pero ¿por qué parece más real...?


AGC - Ya me he disculpao de haber empleao en el ejemplo el verbo 'amar', que no es de verdad popular, pero bueno, ¡qué le...! -Vamos-, pero "Me lavo", "Me mato", "Me odio", son equivalentes: "Me lavo", "Me mato", "Me odio" -lo que quieras-, "Me estimo", "Me trato bien", "Me trato mal", "Me maldigo", "Me bendigo", pues todo eso. No hay por qué pararse -que el verbo 'amar' no es de uso popular, ya lo he dicho-.


Otro ejemplo: esto que se ha hecho una odiosa salutación frecuente que es "Cuídate". Ahí tenéis. Ahí tenéis, que vamos a tener que hacer el mismo ejercicio para segunda persona, pero el mismo ejercicio que para la primera: te dicen "Cuídate", "Cuídate". ¿Qué coños te están diciendo?: ¿quién a quién? La pregunta es la misma ¿quién a quién? La pregunta evidentemente es la misma y no pueden ser el mismo, ¿quién puede pensar que un verbo como 'cuidar', tan transitivo, tan necesitado de objeto, no vaya a tenerlo? Evidentemente uno es el que... al que se le manda...


- ¿Y no podría ser "Ocúpate de ti mismo?


... al que se le manda cuidar, y otro es aquel al que se le manda que cuide. A uno se le manda cuidar y el otro es aquel al que se le manda que cuide, y no pueden ser el mismo.


- Agustín y ¿"Ocúpate de ti mismo"?


AGC - Bueno, bueno. No hace falta más ejemplos, con éste... con éste es suficiente, vamos a...


- Agustín: que en eso que decías tú de que el observador modifica el objeto observado, [], se podía decir también que el objeto observado, al mismo tiempo es observador, y modifica al observador. El objeto observado sería el amor, y si se para en ese momento -como el colapso de la función de onda, o cualquier otra cosa- crea una imagen, y desde fuera -aunque todo siga evolucionando-, desde fuera hay alguien que dice... que se apunta a que ha visto eso ¿no?, que ama eso, incluso uno mismo también tiene la imagen de fuera -vuelve a ser observador, ha quedado el objeto-, y uno mismo también dice "Yo amo eso", que ven los demás -y yo también lo puedo ver, esa imagen que se tiene de uno, o lo que sea-, quiero decir que se para, aunque siga el proceso y vuelva haber de nuevo una relación constante entre observador y objeto y todo, pero cada vez que alguien lo dice, se ha parado una imagen que había (aunque ya sabemos que no se puede parar y que vuelve y que vuelve). No sé si me explico mucho, pero quiero decir que... que sería eso: una cosa...


AGC - No: en el momento de decirlo está siempre... siempre la dualidad, es insalvable. Uno pretende ser el que lo dice, y que por tanto es el que ama, y el otro es aquel de quien lo dice, aquel que es objeto del 'decir' y del 'amar' también. No veo cómo se puede... cómo el amor de por sí pueda producir el milagro al que aludes.


- No: la paralización. Igual que se dice en Física que una vez que se ha hecho una medición, esa medición es independiente del resto de mediciones    -porque se ha aislado, ha quedado []- una vez que se ha dicho "Me amo", cada vez que se dice... es una cosa, se ha quedado ahí...


AGC - No: el colapso se produce... se produce cuando es preciso que los entes cuánticos que están más allá -no vamos a decir fuera de la Realidad, pero están más allá- de la Realidad física, tengan que dar razón de medidas clásicas -de medidas clásicas-, es entonces cuando viene el colapso, cuando tienen que dar razón de mediciones de esas, de ese tipo.


- Agustín.


AGC - Sí.


- Y la frase ésa de... de Sócrates de "Conócete a ti mismo" sería...


AGC - Que no es de Sócrates, es del Frontón del Templo... del Templo de Delfos. Si queréis, recordad en el Cármides cómo la utiliza Sócrates para venir a demostrar el sinsentido que tiene. La frase estaba -era de Apolo- en el Frontón del Templo de Delfos, es de ahí de donde la toma Sócrates en algunos de los diálogos juveniles de Platón, en Cármides, por ejemplo, para demostrar el sinsentido al que lleva el "Conócete a ti mismo".


- Pero también un fragmento de Heráclito que habla de eso ¿no?, que lo que hizo él fue estudiarse a sí mismo, o algo así, no lo recuerdo bien.
 

AGC - Sí, sí. En la [edienticarisea]: edizesámen... edizesámen emeoutón - edizesámen emoutón-. "Me investigué a mí mismo", que está dicho evidentemente en contra de la plurisciencia de los otros -los científicos que se han dedicado a estudiar las cosas-, él dice edizesámen emoutón] ("Me investigué"). Evidentemente "Me investigué" -un poco como en el diálogo platónico hace Sócrates-, para descubrir la absurditud y nulidad de la propuesta de que se parte, no con otro... no con otro resultado. "Me investigué a mí mismo" es lo que estamos haciendo aquí para descubrir la  c o n t r a d i c c i ó n,  que es esencial para la costitución de las cosas y de las personas.


- Pero parece como que en este asunto es necesaria la contradicción ¿no?


AGC - ¿Dónde?


- En el tema éste del "Me amo", porque no es lo mismo "Me amo" que "Me ducho", yo no lo veo igual. La contradicción en "Me ducho", ¿pa qué quiero la contradicción?


AGC - Desde luego es imposible que el que...


- O "Me ducho" o "Me ducho", pero ¿"Me amo"?, ¡joroba!


AGC - ... que el que me duche a mí, que estoy debajo de la ducha, sea uno que me está duchando y que al mismo tiempo está conmigo debajo de la ducha, -vamos-, no, no cabe. Uno... uno es el que ejerce esa función de duchar -sea quien sea- y el otro el que la sufre. Y además no os alejéis porque os he propuesto este segundo ejemplo por... por motivo, seguramente: "Cuídate". De manera que si tenéis sobre esto alguna cosa que se os ocurra, tanto mejor.


- Hombre, yo la contradicción la veo en la ausencia o presencia del segundo 'quien'. O sea: hay un 'quien' que desea, que busca algo, que en ese caso existe, hay una separación que se colma; en el otro, en el segundo caso "Me amo", "Me cuido", no existe segundo 'quien', sino que hay una integración, se ha superado esa... esa diversidad...


AGC - No, no: el segundo es el que existe precisamente, el que es objeto del cuidado, el que es objeto del amor, ese es el que existe; el otro existe menos -por así decir-. El otro -el primero- pertenece a lo que hemos llamado 'Realidad situada', pretende ser el que actúa sobre la Realidad, y por tanto sobre el otro que es real. "Cuídate".


- Yo lo que veo ahí, por ejemplo, es "esfuérzate que tu persona real no está en las condiciones que exige el mundo [], que tu persona real no está cumpliendo con los cánones" ¿no?


AGC - Evidentemente sí. Ese 'te', al que tienes que cuidar no debe andar muy bien. Por eso es por lo que le escama a uno mucho cuando le sueltan eso ¿eh? Como...


- []


AGC - ... como decía... como decía alguno... algún amigo decía "¿Qué cara me habrá visto éste para decirme eso?", "Mala cara tendré, que se le ha ocurrido decirme esto ¿no?". Ese desde luego no debe andar muy bien, no. ¿Y el otro?, ¿el que cuida?


- El que cuida es uno que pasa de todo.


AGC - Querría, querría.


- Tiene que... tiene que pensar pero no piensa, o no piensa todo lo que []


AGC - No: es al que le dan la orden de cuidar. La obedezca o no la obedezca, pero ese es al que le dan la orden. ¿Qué más?


- Uno desconocido.


AGC - ¿Eh?


- Uno desconocido que hay ahí.


AGC - No: desconocido... desconocido no, porque lo saludan...


- Al que tiene que cuidar sí que se le conoce: tiene nombre y apellidos, y una estética, unos valores, un precio en el mercado; y el otro...


AGC - ¿Qué más?


- ¿Puede haber una persona que hace la acción y la otra que la recibe... en el mismo?


AGC - A ver: repite.


- No se oye, muchacha.


AGC - Fuerte.


- Que pregunto si puede haber una persona que hace la acción y la otra que la recibe, siendo el mismo...


AGC - Eso es lo que estamos diciendo, sí. Hay dos...


- Pero siendo la misma...


AGC - Hay dos. Eso es. Estamos descubriendo la contradicción. Estamos descubriendo la contradicción. Efectivamente son uno y otro: uno lo hace, el otro lo padece, y al mismo tiempo, ocultación de la contradicción: nos parece muy normales; nos parece muy normal, como si fueran siendo dos, el mismo: milagros del amor, en ese caso. ¿Qué más?


- En el verbo 'amar' no cabe el imperativo, no te pueden decir "Ámate", "Cuídate" te lo pueden decir...


AGC - Pueden llegar a decir cosas como esas: "Quiérete", "Quiérete".


- Estaba pensando, por ejemplo, cuando estudias en francés el verbo vouloir y el aimer te dicen la diferencia puede ser que en uno existe la voluntad -en el vouloir, en el 'querer'- y en el aimer ya es inde-...


AGC - ¡Ah!, no...


- Bueno, pero lo digo porque "Ámate", del verbo 'quererte', y eso...


AGC - No, en español se dice "Quiérete", "Quiérete bien", sí.


- Pero es que el imperativo es falso ahí...


AGC - Es casi como "Cuídate": "Quiérete bien", "Quiérete bien"...


- ... porque no puedes obligar...


AGC - El verbo 'amar' es que no es popular en español, no volvamos a caer en lo mismo. Lo que se dice es 'querer', y se dice "Quiérete".


- No puedes obligar a... no puede ser imperativo.


AGC - "Quiérete", "Quiérete", sí. "Quiérete", "Quiérete bien". "Quiérete bien". "Ámate" puedes decirlo, pero claro, con cursilería evidente; como si dices "Te amo", puedes decirlo pero con cursilería evidente; el verbo no pertenece a la lengua popular -puedes decirlo-.


- A mí, la pregunta que me surge aquí es que el 'tú' del imperativo, no  solamente en este caso, sino cualquiera, parece que está más costituido, y que otro 'tú' ¿no? es lo que [].


AGC - Es un imperativo, sí.


- Porque él tiene que realizar una..., o sea, que tiene que asumir una orden, tiene que realizar una acción en el Futuro ¿no?, parece otro [].


AGC - Sí, el ejemplo, sin duda, me venía porque se refiere a la salud y por tanto eso puede ayudar a hacerlo revelador. Son empleos del imperativo realmente difíciles de entender, los antiguos lo hacían más descaradamente porque decían -sobre todo para la despedida- en latín uale -uale-, es decir "Está bueno", "Está bueno, mantente bien", "Ten buena salud": uale. Los griegos solían decir, por lo menos los áticos, khaîre -khaîre- "Alégrate" o "Estate alegre". Empleando... empleando el imperativo en todos los casos de una manera, sin duda, sorprendente: khaîre: le ordenan a uno, le ordenan a uno estar alegre. Vale: le ordenan a uno estar sano, nada menos. ¿Cómo casa eso con el empleo del imperativo?, y ¿cómo eso se hace evidente cuando se dice con el "Cuídate".


- A mí se me ocurre que lo de "Cuídate" es una cursilería, pero por ejemplo "¡Salud!", también quiere decir un poco lo mismo.


AGC - Pero ahí no hay imperativo. Ahí no hay imperativo.


- No: parece un saludo. Pero es que...


AGC - ¿Eh?


- Parece un saludo...


AGC - Que no hay imperativo, no hay imperativo en "¡Salud!". "¡Salud!" es un votivo, es un... otro tipo de frase, indica el deseo: salud.


- Pero uale y khaîre, ¿no se ponen...?, ¿no hay manera de interpretarlos también como cercanos a la votiva?, o sea, ¿un desear salud?


AGC - Sí, pero lo raro es que... lo raro es que teniendo en las lenguas los recursos que tienen -imperativo por un lado o tiro por el otro-, que en la salutación se emplee khaîre, y además, encima uale en latín.


- Hay gente que te dice "Que estés bien", o "Que te lo pases bien", eso está entre medias.


AGC - Claro, no; eso es como lo de "¡Salud!", ahí no hay imperativo. Ahí no hay imperativo, pero lo primero que llama y choca es el empleo del imperativo para semejante cosa, referente a la alegría o a la salud -en lo que estamos ahora-, y después la consecuencia que eso tiene. Uno... uno piensa o siente que si 'salud' es algo bueno o deseable, desde luego no puede ser objeto de ninguna orden, y no puede ser objeto de ningún cuidado, es decir, que la frase, tan inocente como parece, y tan del habla corriente, es malintencionada, venenosa. Malintencionada y venenosa en contra de eso que no sabemos qué es, a lo que aludimos con 'salud', con la 'salud', en contra de eso. Te ordenan... te ordenan en realidad que estés enfermo, y que por tanto puedas ejercer tus cuidados sobre ello, es lo que te están ordenando, a lo que te están invitando, porque está claro que la salud no puede producirla nadie por encargo, nadie. Si es verdad que es algo desconocido, que es algo bueno, nadie puede producir la salud, tiene que ser tratar la enfermedad, y, amigo, cualquiera siente que no es lo mismo. Que no es lo mismo tratar la enfermedad y ocasionalmente conseguir la cura de un mal, que estar de verdad sano, olvidado. La salud es evidentemente el descuido -descuido-, el des-cuido (separando, si queréis, el prefijo: des-cuido), y eso es lo que las salutaciones tratan de impedir -por algo están hechas para el trato social-.


- No: yo creo que lo de "cuidarse" no lo dicen para que trates... lo dicen refiriéndose al tratamiento profiláctico, no al de una enfermedad ya existente...


AGC - También, encima todavía.


- O sea, "Cuídate" para que no te pase nada.


AGC - No: desde luego se puede ocurrir que se refieran también a que te han visto mala cara, y por tanto estás... estás ya mala. Pero -vamos-, en general, puede [referirse] -todavía peor- a la profilaxis, que es a lo que el cuidado se refiere por excelencia. Recordáis ya la sesión del otro día con el phulássein: cuidar de que te venga algo; no ya... no ya que te cures el malestar que pareces tener, sino que te cuides de que te venga... de que te caiga otro peor; de que te caiga otro peor todavía -profilaxis-.


Sí, en esas... en esas estamos, "¡Salud!" solamente puede tener este sentido negativo, que acentúo con el 'des', des-cuido. Porque uno no está -uno, como ente real-, no está para producir salud, ni para tenerla, ni para estar sano. En cuanto... en cuanto éste al que... al que hablo es un agente de cuidado, o es un objeto de cuidado, que cualquiera de las dos maneras está metido ya dentro de la Realidad, de las dos maneras que hemos visto, y naturalmente está en la enfermedad y la conciencia. Se ha perdido la posibilidad del des-cuido que es lo que sería salud. De manera que el des-cuido no... no es de este mundo, no es de este reino. Es por eso por lo que... por lo que en una tertulia política estamos contra la Realidad y tenemos que reconocerla con sus contradicciones y con la ocultación de sus contradicciones. El des-cuido no es de este mundo, porque evidentemente es aquello que uno no rige, aquello que uno no sabe, no sabe hacer tampoco, y por lo tanto queda...  queda fuera de la Realidad.


Des-cuido no es de este reino, la salud sería olvido; olvido no es de este reino; de este reino es la conciencia por el contrario -la conciencia, el saber-, es así, y por tanto la prevención; la prevención también del Futuro, la profilaxis, la conciencia, el saber. Y entonces, efectivamente algo por debajo de nosotros dice que por ahí está la salud, pero al mismo tiempo, ante esta propuesta de  l i b e r a c i ó n,  uno vilmente dice "Si me libero de eso ¿cómo me voy a tener sujeto? Así de simple y de terrible: "Si me libero de eso, si me libero del cuidado, de cuidar y de recibir cuidado, de estar enfermo, cosciente, saber, prever, yo sé que la liberación está por ahí, pero claro, sí, la liberación está por ahí, pero si me libero de eso, ¿cómo me voy a tener sujeto?".

¿Cómo me voy a tener sujeto? (Me sale emplear aquí este término para después -hoy u otro día- pasar a ver cómo esto tiene que ver con los términos del tipo 'sujeto', pero ahora lo tomemos en sentido propio). ¿Cómo me voy a tener sujeto? Porque ésta es la necesidad "Tengo que tenerme sujeto", es la necesidad de Realidad, "Tengo -en otras palabras- que saber quién soy", si me des-cuido estoy corriendo peligro de no saber quién soy, lo cual es evidentemente la libertad, pero libertad de nadie, corro el peligro de libertad de veras, de dejar de saber quién soy.


Y ante eso está la otra parte de la contradicción: la necesidad: yo tengo que saber quién soy, ¿cómo no voy a tener sujeto?, ¿cómo voy a renunciar a la conciencia de mí mismo, al cuidado de mí mismo y a todas las demás cosas?, ¿cómo voy a renunciar a eso? Esa es la situación, yo creo que claramente contradictoria.


Voy a añadir un poco, aunque complique ligeramente la cosa: esto que en muchas de las lenguas del mundo se llama primera persona de plural, en algunas es bastante distinta, en algunos de los idiomas tienen dos primeras personas de plural -inclusiva y exclusiva-, otras de las lenguas del mundo tienen también, aparte del simplemente plural, tienen un dual -un 'nos ambos', en lugar de un 'nosotros', por decirlo así-. Pero bueno, mantengámonos dentro de la nuestra e introduzcamos el 'nos'. A veces se habla no en clave de 'me', sino en clave de 'nos', -que sucede-. A este propósito, hace ya muchos años, que estudiando Gramática descubrí y manifesté unas prohibiciones curiosas que rigen sobre esto. Al parecer en la Gramática, o por lo menos manifestándose en la Gramática, está prohibido decir "Nos amo" y está prohibido decir "Me amamos". Esta cosa tan simple que, incluso por eso, había pasado desapercibida, pero que, como veis, está a la mano de la reflexión de cualquiera.


"Me amo", "Me quiero", "Me lavo", se puede decir, pero intenta... intenta decir "Nos quiero", "Nos mato", "Nos amo", "Nos llevo de la mano". Intenta todavía peor decir "Me amáis", "Me traéis y lleváis"... -¡ah!, perdón-: "Me amamos", "Me traemos y llevamos", "Me vemos", "Me lavamos" incluso, 
 -"Me lavamos"-. Es difícil -un poco- decir "Nos lavo" y, eso, si en alguna lengua pasa, es porque hay ese doble sentido del 'nos', pero "Me lavamos"; "Me lavamos" no... no pasa. Es más difícil todavía la segunda, es más prohibida -está más prohibida-, y evidentemente eso revela que esto de la clave de 'nos' implica un grado de Realidad más firme, más alto. Evidentemente se ve que hay contradicción en que un objeto de tipo de "Me amamos" se diga en la clave de 'nos'.


Esto se revela en Gramática, pero evidentemente estas prohibiciones gramaticales o cuasi gramaticales tienen que ver con todo lo que estamos analizando respecto a las contradicciones y ocultación de contradicciones sobre las que la Realidad está costituida. En el caso de "Me amo", la 'o' de 'amo' apunta a lo que hemos dicho de la 'Realidad situada', pero el caso de "Amamos" apunta esta clave de 'nos' a un sitio donde yo me he confundido con los otros de una manera mucho más firme, que nosotros -'nos'- quiere decir un sitio donde yo soy como los demás, estoy confundido con los demás (es una hipocresía, por supuesto, en todo país y en todo idioma del mundo, es una hipocresía, nunca... nunca es verdad que yo sea como los demás, pero para muchos usos se dice 'nos', se dice 'nos' y cuando se dice 'nos', pues se está... se está efectivamente haciendo como si yo me confundiera con los otros, yo fuera uno de ellos -yo fuera uno de ellos-.


No sé si estas prolongaciones del examen os son claras, os sugieren algo. Vamos a irlo viendo porque el tiempo se nos va a acabar.


- "Nos veo perdidos".


AGC - "Nos veo perdidos" ¿no? Son cosas prohibidas. ¿Cómo es que nadie se ha dao cuenta de que regían esas prohibiciones en esas lenguas?, pero rigen, y rigen no en español sino en cualquiera de las lenguas europeas corrientes.


- Lo que pasa es que estas cosas a fuerza de repetirlas -yo no sé si es vicio o no, porque yo me he dedicao mucho a enseñar español- y a fuerza de repetir cosas que no están bien, terminan por sonarte...


AGC - Ya, ya. Pero ésa, como vale lo mismo para el español que para los otros idiomas, ésa vale para cualquiera, se puede recorrer en los otros idiomas. Y además notad el diferente grado, en algún tipo de lengua y con esas [], el "Nos amo" puede [] pero el "Me amamos", todavía peor.


- El de "Nos veo perdidos", no; porque por ejemplo [diciendo he estado, y me lo estaba comentando ahora así por lo bajinis] ¿no?, me suena hasta medio bien.


AGC - ¿"Nos veo perdidos"? No, hombre, ¡cómo va a sonar bien! Está... "Nos veo perdidos" está completamente prohibido.


- Y esa prohibición ¿no puede caer?


AGC - ¿Qué?


- ¿No puede caer?, ¿no puede estar cayendo esa prohibición?


AGC - He dicho que se revela gramaticalmente o cuasi gramaticalmente, pero que evidentemente esa prohibición tiene que ver con lo que aquí estamos estudiando, descubriendo la contradicción necesaria de uno y de las cosas, y la ocultación -la necesidad de ocultación- de esa contradicción.


- Aunque no... aunque no permanezca la prohibición, puede permanecer la contradicción, si decimos por ejemplo "Nosotros no somos de los nuestros".


AGC - Es un chiste, sí, eso se puede decir. Ahí no aparece más que la clave de 'nos', no hay mezclas, no hay mezcla entre las dos.


- ... y al mismo tiempo no tiene salida ni sentido.


AGC -¿Qué?


- Que se puede. Digo que no está prohibido, o sea, que se puede conjugar, se puede decir, pero que al fin y al cabo es también sin sentido, que no tiene...


AGC - No: es un chiste. Tiene sentido como chiste, lo podría haber dicho Groucho Marx: "No somos de los nuestros", eso me suena, me suena a Groucho Marx.


- De Morin, Edgar Morin.


AGC - Es un chiste, tiene sentido, sí.


- En "Nos amo", en lo que he estado viendo, la contradicción, que en 'nosotros' no incluya el 'yo'.


AGC - ¿"Que en nosotros"?


- Que en 'nosotros' no incluya el 'yo'. No: no hay...


AGC - No, no: el 'nos' incluye al 'yo', y evidentemente 'nos' quiere decir un sitio en donde se hace como si 'yo' fuera uno de los otros, si no, no hay 'nos' que valga.


- Pero si estuviese incluido se podría decir.


AGC - ¿Eh?


- Porque si estuviese incluido se podría decir ¿no?, "Nos amo", pero como no está, pues...


AGC - En lo que os he estao diciendo

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